Las 5 libertades del bienestar animal: guía práctica para cuidar a tu gato y otros animales

  • Las cinco libertades del bienestar animal son una guía práctica para garantizar agua, alimento, comodidad, salud, comportamiento natural y seguridad emocional en cualquier especie que dependa del ser humano.
  • Cumplir estas libertades en casa implica ofrecer dieta adecuada, ambiente confortable, revisiones veterinarias, enriquecimiento ambiental y un trato respetuoso que evite el miedo y el estrés.
  • Indicadores como condición corporal, acceso real a recursos, ausencia de lesiones y conductas anómalas permiten evaluar de forma objetiva el bienestar de perros, gatos y otros animales.
  • La tenencia responsable y la educación en respeto hacia los animales son esenciales para que su bienestar físico y emocional se mantenga a lo largo de toda su vida.

Cuando se tiene pensado adoptar a cualquier animal, sea perro, gato, o cualquier otro, hay que tener presente en todo momento que ese peludo va a depender de nosotros durante toda su vida. Y no solo eso: sino que antes incluso de llevarlo a casa debemos de adquirir ese compromiso para con él que no se debe de romper jamás. La tenencia responsable implica ofrecerle no solo alimento y refugio, sino también salud física, bienestar emocional y la posibilidad de ser él mismo, de acuerdo con las necesidades propias de su especie.

Sin embargo, hasta hace relativamente poco la tenencia responsable de animales era poco más que una ilusión de unos pocos, como el británico Roger Campbell. Este hombre, cansado del uso que se les estaba dando a muchos animales, formuló hacia mediados de los 60 una serie de fundamentos que acabarían siendo conocidos como las 5 libertades del bienestar animal. A partir de ese planteamiento básico, otros expertos como John Webster y organismos internacionales de sanidad animal las consolidaron y difundieron como referencia universal para evaluar cómo viven los animales que están bajo control humano.

Hoy se reconoce que el bienestar animal es un campo complejo y multidisciplinar, en el que intervienen aspectos científicos, éticos, legales, económicos, culturales y sociales. No se trata solo de evitar el sufrimiento, sino de garantizar un nivel de vida aceptable, que abarque la salud física, el estado emocional y la posibilidad de expresar conductas naturales. Las cinco libertades se utilizan precisamente como una guía práctica para comprobar si esos requisitos se están cumpliendo, tanto en animales de compañía (perros, gatos, pequeños mamíferos) como en animales de granja, de trabajo o de ocio.

Protectoras de animales y bienestar

Estas libertades han sido adoptadas por organizaciones veterinarias, centros de bienestar animal, protectoras y numerosas normativas públicas. Se consideran una especie de declaración básica de necesidades de cualquier animal que dependa del ser humano: libres de hambre y sed, libres de incomodidad, libres de dolor, lesiones y enfermedad, libres para expresar su comportamiento normal y libres de miedo y estrés. A continuación, verás cómo se aplican estas libertades en el día a día, con especial atención a los gatos, pero con ideas útiles para cualquier especie que conviva contigo.

Libre de sed, hambre y malnutrición

Agua y alimento en bienestar animal

Gato comiendo

Todo animal debe de tener siempre agua a su disposición. Esta agua tiene que estar limpia y ser fresca, ya que la deshidratación puede provocar desde malestar leve hasta problemas graves de salud. En las evaluaciones profesionales de bienestar, uno de los primeros indicadores que se revisa es precisamente la presencia de recipientes con agua limpia disponible en el lugar de alojamiento y la capacidad real del animal para acceder a ellos sin competencia ni obstáculos.

En el caso concreto de los gatos, hay que saber que no suelen beber mucho del bebedero, puesto que consiguen gran parte del agua que necesitan de su comida (recordemos que son depredadores originarios del desierto). Por eso, es recomendable comprar un bebedero tipo fuente o colocar varios puntos de agua en diferentes zonas de la casa, lejos del arenero y del comedero, para animarlos a beber con más frecuencia.

Con respecto a la comida, al ser carnívoro el gato debe de comer carne, y además tiene que hacerlo entre 3 y 5 veces al día en raciones adecuadas a su peso y nivel de actividad. Lo ideal sería darle comida natural, como la Dieta Yum para gatos o Barf, pero hay piensos muy buenos como Applaws, Orijen, Acana o Taste of the Wild, entre otros. Lo importante es que la dieta proporcione los nutrientes necesarios para mantener un buen estado de salud y evitar la malnutrición, tanto por defecto (delgadez extrema) como por exceso (obesidad).

En bienestar animal se presta mucha atención a la condición corporal: ni muy delgado, ni con sobrepeso. En perros y gatos, por ejemplo, la obesidad es uno de los problemas que más atenta contra su bienestar y es una causa frecuente de enfermedades. Por eso, además de ofrecer comida de calidad, conviene ajustar la cantidad diaria y combinarla con un nivel de ejercicio adecuado a su edad y salud, siguiendo las recomendaciones de tu veterinario.

Para animales de compañía y de producción se revisa también que el acceso al alimento sea suficiente y equitativo, evitando que algunos individuos queden desplazados o tengan que competir de forma agresiva. La presencia de comederos accesibles, limpios y bien situados es un punto básico a la hora de evaluar el respeto a esta primera libertad.

Libre de disconfort

Ambiente apropiado para animales

Todos los animales tienen que estar bien, cómodos, tanto desde el punto de vista físico como ambiental. A menudo solo pensamos en comprarles una cama, pero la realidad es que eso no es todo lo que necesitan. De hecho, de nada les servirá tener la cama de mejor calidad del mundo si están viviendo en un sitio donde el estrés, la tensión y los gritos son los protagonistas del día.

La segunda libertad se centra en que los animales estén libres de incomodidades físicas o térmicas. Esto incluye proporcionarles un ambiente apropiado con protección frente a la lluvia, el frío, el calor excesivo y otros factores ambientales. En evaluaciones técnicas se revisan aspectos como el tipo de alojamiento (jaulas, corrales, viviendas), la presencia de zonas de descanso confortables, la ventilación, el nivel de polvo o los ruidos intensos y constantes que puedan afectar a su tranquilidad.

En casa, para un gato o un perro, cumplir esta libertad implica ofrecerle espacios seguros y tranquilos donde pueda descansar sin ser molestado, una temperatura agradable, superficies donde tumbarse que no sean demasiado duras ni frías y un entorno limpio, sin acumulación de suciedad o humedad. Para animales que viven en exteriores se vuelve esencial contar con refugios que los protejan de las inclemencias climáticas y de posibles depredadores, así como asegurarse de que tengan sombra y zonas donde resguardarse del sol.

En sistemas de producción intensiva se analizan además las instalaciones y equipos: deben estar construidos con materiales seguros, sin bordes cortantes ni salientes que puedan causar heridas, y ser fáciles de limpiar y desinfectar. La calidad del aire, el nivel de humedad y la concentración de gases también se controlan para evitar problemas respiratorios o de estrés térmico.

En el hogar, estos principios se traducen en revisar periódicamente el estado del entorno del animal: camas limpias, mantas en buen estado, ausencia de corrientes de aire directas, ruidos muy fuertes o continuos (por ejemplo, música a gran volumen junto a su zona de descanso) y la posibilidad de que el animal elija diferentes rincones según sus preferencias de temperatura y tranquilidad.

Libre de dolor y enfermedad

Salud y bienestar animal

Los animales son seres vivos y, como tales, pueden caer enfermos y/o sentir dolor más de una vez a lo largo de su vida. Aunque no puedan decirnos con palabras cómo se sienten, sí que lo harán de otras formas (dejando de comer por ejemplo, o perdiendo el interés por cosas que antes le satisfacían). También pueden mostrar cojera, cambios en su postura, vocalizaciones inusuales, agresividad repentina o apatía.

La tercera libertad establece que deben estar libres de dolor, lesiones o enfermedad, lo que implica invertir en prevención (vacunas, desparasitaciones, alimentación adecuada, higiene) y en atención veterinaria rápida cuando surja cualquier problema. En los protocolos de bienestar se revisa si los animales cuentan con un carnet o registro de medicina preventiva, si reciben los tratamientos necesarios y si los cuidadores detectan y atienden las enfermedades a tiempo.

Nosotros, como sus cuidadores, tenemos que llevarlos al veterinario como mínimo una vez al año para que lo revisen, y de nuevo cada vez que sospechemos que se encuentra mal o ha tenido algún accidente. En animales más mayores o con patologías crónicas, las revisiones suelen ser más frecuentes, para ajustar medicaciones y controlar su confort.

En centros de producción y actividades agropecuarias, las normativas de bienestar exigen que los animales sean observados con regularidad, que se disponga de un registro de tratamientos y de animales fallecidos, y que, cuando no exista posibilidad de curación, se recurra al sacrificio humanitario, evitando prolongar sufrimientos innecesarios. Para animales de compañía, este mismo principio se aplica cuando llega el final de su vida y el veterinario considera que la eutanasia es la opción más compasiva.

No hay que olvidar la salud mental: estados de miedo crónico, estrés prolongado o aburrimiento extremo también generan sufrimiento. Muchos expertos en bienestar consideran que el bienestar físico es solo una parte del cuadro, y que es imprescindible atender las emociones del animal para que su calidad de vida sea realmente buena.

Libre de expresarse

Conducta natural en animales

Los animales que viven con los humanos deben de poder expresarse. En el caso del gato, este tiene que poder actuar como gato, lo cual significa que tiene que poder maullar, explorar, jugar, estar con la familia, e incluso arañar (un rascador) siempre que lo necesite. Si solo queremos un peludo para presumir de él, será mejor para todos que no lo tengamos.

La cuarta libertad se resume en que el animal debe estar libre para expresar su comportamiento normal. Esto incluye disponer de espacio suficiente, recursos adecuados (rascadores, juguetes, escondites, zonas de exploración, objetos para morder en el caso de los perros) y, cuando la especie lo requiera, compañía de congéneres. En las evaluaciones técnicas se tiene en cuenta si los animales están aislados de forma permanente, atados, encerrados en jaulas minúsculas, sin estímulos, o si, por el contrario, cuentan con un entorno enriquecido que les permite desarrollar su repertorio natural de conductas.

En perros, por ejemplo, esta libertad implica que puedan socializar con otros perros, olfatear durante los paseos, jugar, correr y comunicarse mediante ladridos o gestos. No se trata solo de sacarlos a hacer sus necesidades, sino de ofrecerles oportunidades reales de ejercicio, exploración y contacto social. En gatos, significa que puedan trepar, esconderse, observar desde lugares elevados, acechar juguetes, usar el arenero con tranquilidad y disponer de rutinas de juego diarias con su familia humana.

Cuando un animal no puede expresar conductas importantes para su especie, es frecuente que aparezcan estereotipias o conductas anómalas (caminar en círculos, lamerse compulsivamente, morder barrotes, ingerir objetos no nutritivos, etc.), que son indicadores claros de falta de bienestar. Por eso, cada vez más normas y guías de bienestar insisten en el enriquecimiento ambiental como una necesidad básica, no como un lujo.

Si detectamos que nuestro perro o gato tiene dificultades para relacionarse con otros animales o con personas, o que presenta miedos intensos, agresividad o comportamientos extraños, es nuestra responsabilidad buscar ayuda de un profesional del comportamiento que trabaje con métodos respetuosos, sin castigos físicos ni técnicas que generen miedo, dolor o estrés añadido.

Libre de miedo y estrés

Animales libres de miedo y estrés

Este punto es muy importante. Ningún animal debe ser maltratado. Volviendo al tema de los gatos, a veces los niños se portan de una manera inadecuada con ellos, tirándoles de la cola o acosándolos. Puede que sea un juego para ellos, pero al gato le causa mucho estrés y miedo. Es necesario que los padres eduquen a sus hijos, y que les enseñen a respetar al animal que hay en casa, explicando que es un ser vivo que siente y que no es un juguete.

La quinta libertad se refiere a que los animales estén libres de temor o angustia. El miedo, el pánico y el estrés continuado son formas de sufrimiento que afectan tanto al bienestar mental como a la salud física. En los controles de bienestar se observan signos como conductas de huida constantes, temblores, intentos de esconderse, vocalizaciones intensas, agresividad derivada del miedo, o movimientos repetitivos que indiquen ansiedad.

En el día a día, muchos animales soportan situaciones que les generan un estrés innecesario: gritos, castigos físicos, aislamiento prolongado, manipulación brusca, sujeción continua con correas muy cortas, espacios masificados o ruidos intensos (fuegos artificiales, petardos, obras). Reducir estos factores es parte fundamental de nuestro compromiso como cuidadores.

Si este felino ha pasado por un momento traumático a lo largo de su vida, puede que necesite la ayuda de un especialista para que pueda volver a ser feliz. Si nos encontramos en esta situación, contactaremos con un profesional que utilice el refuerzo positivo para que nos ayude. En algunos casos será necesario combinar el trabajo de educación con apoyo veterinario para abordar problemas de ansiedad intensa o fobias.

En entornos productivos y de transporte se prohíbe el uso de métodos de manejo que causen dolor, miedo duradero o estrés evitable, como golpes, descargas eléctricas innecesarias o hacinamiento extremo. También se regulan las condiciones de carga y descarga, la densidad de animales durante el transporte y la forma en que se realiza la faena, insistiendo siempre en que el proceso debe ser lo más rápido y humanitario posible.

Cuida a tu gato para que sea feliz

Esperamos que te haya sido de interés. Integrar las cinco libertades del bienestar animal en la vida cotidiana, tanto si convives con uno o varios animales en casa como si trabajas con ellos en cualquier contexto, significa ofrecerles agua y comida adecuadas, un entorno cómodo y seguro, atención veterinaria y prevención, espacio y recursos para que se expresen como la especie que son, y un trato respetuoso que evite el miedo y el maltrato. Asumir estas responsabilidades no solo mejora su calidad de vida, también fortalece el vínculo que compartís y contribuye a una relación más sana, armoniosa y respetuosa con todos los animales.


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