Aunque la Ley de Bienestar Animal lleva ya algún tiempo en vigor, lo cierto es que una gran parte de los dueños de mascotas en España sigue bastante perdida con lo que permite y lo que prohíbe. Muchas de las prácticas que se consideraban normales hace unos años, ahora pueden traer más de un quebradero de cabeza, incluso económicamente hablando.
La norma, que se publicó en el BOE en marzo de 2023 y se aplica desde septiembre de ese mismo año, marcó un antes y un después en la forma de entender la tenencia de perros, gatos y otros animales de compañía. No se trata solo de un cambio simbólico: el texto incluye un catálogo de infracciones con multas que pueden llegar a ser de auténtico infarto.
Lo que ya no se puede hacer con la mascota
El artículo 25 es el que más sustos está dando. Y es que la ley deja clarísimo que queda vetado utilizar animales en espectáculos, atracciones de feria o como reclamo publicitario. Eso ha sentado como un jarro de agua fría a ciertos negocios locales que usaban mascotas para sus campañas. Además, se prohíbe mantenerlos de forma permanente en terrazas, balcones, trasteros o patios. Ojo al dato: dejar a un perro o un gato en un balcón durante todo el día ya no es una simple falta de criterio, es una infracción con multa garantizada.
Tampoco se permite dejarlos sueltos en zonas públicas donde puedan causar daños. La idea es que los paseos se hagan con la correa o bajo control, sobre todo en entornos naturales protegidos. Cabe destacar que la normativa hace un guiño a los espectáculos taurinos, que quedan al margen al tener su propia regulación, aunque el resto de animales «de compañía» se llevan la peor parte.

El coche, otra fuente de sanciones
Otra de las confusiones habituales tiene que ver con el coche. La ley es explícita: dejar solo a cualquier animal dentro de un vehículo cerrado expuesto al frío o al calor es motivo de sanción. A esto se suma la obligación de viajar con un transportín, arnés o separador que impida al animal interferir en la conducción. Hacer una parada cada cierto tiempo en trayectos largos es algo que también recomiendan las autoridades.
La pérdida o sustracción del animal tampoco es un asunto baladí. Hay que comunicarlo a las autoridades en un plazo máximo de 48 horas, ya que mantener la identificación microchip es una exigencia básica de la norma para garantizar la trazabilidad y el control de estos seres vivos.
La cría y la esterilización, el otro gran frente
Quizás uno de los puntos que más polémica ha generado es el control de la reproducción. Está prohibida la cría sin control, y para criar de forma puntual o comercial hay que estar inscrito en el Registro de Criadores de Animales de Compañía. En el caso de los gatos, la norma es tajante: todos los gatos deben ser esterilizados quirúrgicamente antes de los seis meses, salvo que estén registrados como reproductores. Una medida que busca evitar el abandono masivo y el crecimiento descontrolado de colonias felinas.
Los ayuntamientos, por su parte, deben gestionar esas colonias felinas con el método CER (captura, esterilización y retorno). Además, cualquier cesión o adopción de mascotas debe formalizarse por escrito, y quedan vetadas las entregas informales sin documentación, ni siquiera entre particulares.
El régimen sancionador: de 500 a 200.000 euros
Llegamos al apartado que más duele. Las sanciones se dividen en tres escalones. Las leves van de los 500 a los 10.000 euros, las graves de 10.001 a 50.000, y las muy graves pueden alcanzar los 200.000 euros. Por ejemplo, abandonar al animal, mutilarlo o no identificarlo correctamente se considera grave; maltratar hasta la muerte o criar con fines comerciales sin estar dado de alta se considera muy grave.
No hay que olvidar que, más allá de la multa económica, las infracciones graves y muy graves pueden conllevar la intervención del animal, el cierre del establecimiento o la suspensión de licencias. En definitiva, el error puede acabar con la tenencia de la mascota y con un buen sablazo en el bolsillo.
Así que ya se sabe, antes de repetir esos viejos hábitos que parecían inofensivos, conviene echar un vistazo a todo lo que implica la Ley de Bienestar Animal y sus obligaciones. Estar informado no solo evita disgustos en forma de sanción, sino que es la mejor manera de garantizar una convivencia ética y respetuosa con las mascotas, que sean felices dentro de la legalidad y de nuestras casas.