Llega el calor y con él las ganas de desconectar y hacer las maletas, pero si pensamos viajar con nuestros peludos, la cosa cambia un poco. El Consejo Andaluz de Colegios de Veterinarios ha dado un toque de atención para que no se nos pase revisar la cartilla sanitaria de nuestras mascotas antes de salir de casa este verano y así evitar contratiempos en los desplazamientos.
La movilidad de animales aumenta una barbaridad en estas fechas y no podemos olvidar que la prevención es la mejor aliada para que todo salga a pedir boca. Mantener las vacunas al día no es solo un trámite administrativo, sino la herramienta más eficaz para evitar sustos con enfermedades que, aunque nos parezcan lejanas, siguen siendo una amenaza real en muchas regiones del mundo.
Andalucía, un punto clave para la vigilancia sanitaria
España goza actualmente de una situación bastante buena respecto a la rabia, pero nuestra cercanía con el continente africano nos obliga a estar siempre con un ojo abierto. Al ser Andalucía la puerta de entrada natural hacia el resto de Europa, el riesgo de que aparezca algún animal infectado procedente de otros territorios es una realidad que los expertos veterinarios vigilan muy de cerca.
Esta vigilancia se vuelve todavía más crítica durante dispositivos de gran calado como la Operación Paso del Estrecho, donde el trasiego de personas y animales es constante entre continentes. Los recientes focos detectados en Melilla son un recordatorio de que el virus de la rabia sigue presente en zonas muy próximas, lo que nos obliga a no bajar la guardia bajo ningún concepto y cumplir a rajatabla con las medidas preventivas establecidas por las autoridades.
La obligatoriedad de la vacuna y la identificación
En muchas comunidades autónomas, como ocurre en tierras andaluzas, no es que sea recomendable, es que es obligatorio vacunar a perros, gatos y hurones. Esta medida busca proteger tanto al animal como a nosotros mismos, ya que estamos hablando de una de las zoonosis más graves que se conocen, capaz de transmitirse de los animales a las personas con consecuencias fatales si no se actúa a tiempo.
Pero ojo, que no solo vale con el pinchazo; llevar al animal correctamente identificado con su microchip es igual de importante para estar tranquilos. Un animal con los papeles en regla permite una respuesta mucho más rápida ante alertas sanitarias y facilita enormemente que podamos localizarlo si se nos pierde durante el viaje, algo que por desgracia suele pasar con más frecuencia de la que nos gustaría.
Puesto que las normas pueden variar sensiblemente según el destino al que nos dirijamos, lo más sensato es pasarse por la clínica de confianza un tiempo antes de partir. Una consulta previa con el veterinario nos servirá para confirmar que toda la documentación y las dosis están en orden según las exigencias legales del lugar donde vayamos a pasar las vacaciones, evitando así líos innecesarios en los controles fronterizos.
Al final, cuidar de la salud de nuestros compañeros de cuatro patas es una responsabilidad que nos toca a todos para poder vivir en un entorno seguro y saludable. Apostar por la cultura de la prevención y seguir el enfoque de una sola salud permite que animales, personas y medio ambiente convivan sin riesgos, asegurando que los meses de verano sirvan únicamente para disfrutar y crear buenos recuerdos en familia.