
La aparición de dos gatos gravemente intoxicados con benzodiacepinas en un descampado de Huesca ha vuelto a encender las alarmas sobre el maltrato animal en la capital oscense. El episodio, que ha conmocionado a voluntarios y vecinos, se produce apenas unas semanas despuĆ©s de otro suceso que ya habĆa generado preocupación: el hallazgo de varios cachorros arrojados vivos a un contenedor soterrado en la ciudad.
SegĆŗn ha relatado la protectora Salvando Huellas de Huesca, los felinos fueron encontrados en un estado lĆmite, completamente desorientados y con serios problemas neurológicos, tras haber ingerido de forma intencionada benzodiacepinas como el diazepam, un medicamento de uso humano. El caso ha reabierto el debate sobre la protección de los animales en EspaƱa y, en particular, sobre la gestión de los abandonos y los malos tratos en Huesca.
Hallazgo de los gatos en un descampado de Huesca
El suceso tuvo lugar durante el pasado fin de semana, cuando los voluntarios de Salvando Huellas se encontraban desinfectando su refugio con mĆ”quinas de ozono. En plena tarea recibieron un aviso urgente que alertaba sobre la presencia de un gato en muy mal estado en un descampado cercano a la Escuela de HostelerĆa de la ciudad.
Al desplazarse a la zona indicada, los miembros de la protectora se toparon con una escena peor de la que esperaban: no habĆa un solo animal, sino dos gatos, y ambos presentaban un cuadro clĆnico crĆtico. Uno de ellos se encontraba algo mĆ”s alejado, pero los dos mostraban seƱales evidentes de que algo grave les estaba ocurriendo.
Los responsables del rescate insisten en que, de no haber acudido por su cuenta, los animales habrĆan muerto allĆ mismo, ya que el Ayuntamiento de Huesca no dispone de un sistema de recogida de animales abandonados o heridos. Esta ausencia de servicio pĆŗblico, denuncian, deja a muchos animales a su suerte y hace recaer en las protectoras el peso de las emergencias.
Este episodio se suma a otros incidentes recientes en la ciudad, como el caso de dos cachorros de perro arrojados vivos a un contenedor soterrado en la calle Moya. Para las entidades animalistas, la reiteración de sucesos de este tipo refleja un problema estructural de maltrato y de falta de respuesta institucional.
Los voluntarios describen el lugar del hallazgo como una zona descuidada, en la que es relativamente sencillo abandonar animales sin ser visto, lo que convierte estos espacios en puntos habituales de abandono y actos crueles contra animales domƩsticos.
SĆntomas, diagnóstico y tratamiento veterinario
Cuando los miembros de Salvando Huellas localizaron a los gatos, su estado era mĆ”s que preocupante: presentaban sĆntomas neurológicos severos, estaban completamente inmóviles, sin reaccionar adecuadamente a los estĆmulos y con un miedo extremo a todo lo que les rodeaba. Los voluntarios seƱalan que se encontraban ciegos, desorientados y en una situación de bloqueo total.
Ante la gravedad del cuadro, los animales fueron trasladados de inmediato a una clĆnica veterinaria de urgencias, donde se les practicaron varias pruebas, entre ellas un test toxicológico especĆfico. Los resultados confirmaron las sospechas: los dos gatos habĆan dado positivo en benzodiacepinas, concretamente en diazepam y fĆ”rmacos similares de uso humano, empleados habitualmente como ansiolĆticos o sedantes.
El personal veterinario procedió a extraerles sangre y a iniciar de forma rĆ”pida un tratamiento intensivo y de hidratación. Los gatos quedaron ingresados y monitorizados, inicialmente en una primera clĆnica y, posteriormente, fueron derivados a la ClĆnica Veterinaria ZOO, que es el centro al que suele acudir la protectora para el seguimiento de sus casos mĆ”s complejos.
Los animales han sido bautizados como Zulema y SultĆ”n, y ambos continĆŗan luchando por recuperarse. SegĆŗn ha detallado la protectora, los dos gatos estĆ”n completamente ciegos debido a los efectos secundarios de las benzodiacepinas, una situación que, dependiendo del daƱo neurológico, podrĆa ser reversible o dejar secuelas permanentes.
El pronóstico de Zulema es especialmente delicado: la gata se encuentra en un estado de pĆ”nico constante y shock, no permite que el personal veterinario la manipule y cada prueba o cambio de vĆa implica tener que sedarla de nuevo. SultĆ”n, por su parte, se muestra algo mĆ”s confiado, come y se deja atender, pero los exĆ”menes han detectado daƱos hepĆ”ticos asociados a la intoxicación por las drogas que le fueron administradas.
CrĆticas al Ayuntamiento y denuncia de maltrato animal
Desde Salvando Huellas han sido muy claros al valorar lo sucedido: para la entidad, se trata de un nuevo caso flagrante de maltrato animal en Huesca, que ademÔs pone de manifiesto las carencias del municipio en materia de protección animal. La protectora sostiene que el Ayuntamiento estÔ incumpliendo su obligación legal de atender este tipo de situaciones.
Los voluntarios aseguran que el consistorio no dispone de un servicio de recogida de animales, lo que provoca que numerosos casos de abandono o maltrato dependan exclusivamente de la iniciativa de particulares y asociaciones. En este contexto, señalan, muchos animales ni siquiera llegan a ser rescatados y mueren sin recibir atención veterinaria.
La organización critica la actitud institucional y denuncia que, mientras dos animales domésticos han sido drogados con medicamentos humanos, catalogados como benzodiacepinas, las autoridades municipales parecen no mostrar interés en investigar lo sucedido ni en garantizar que no vuelva a repetirse.
En sus declaraciones, la protectora subraya que este tipo de hechos constituyen un delito de maltrato animal y que deberĆan ser tratados con la seriedad que marca la ley. Sin embargo, sostienen que en la ciudad se ha generado una peligrosa sensación de normalización, en la que muchas personas ya no se sorprenden ante episodios de crueldad hacia los animales.
āNo sabemos si fue el propietario, un vecino o alguien que querĆa hacerles daƱo, pero lo que sĆ estĆ” claro es que dos gatos de una casa, mal cuidados, han acabado asĆ porque alguien decidió que sus vidas no valĆan nadaā, lamentan desde la asociación, evidenciando una mezcla de rabia e impotencia ante la impunidad con la que suelen quedar estos comportamientos.
Costes veterinarios y llamada a la colaboración ciudadana
El rescate y tratamiento de Zulema y SultĆ”n ha supuesto un importante esfuerzo económico para la protectora, que ya de por sĆ funciona con recursos limitados y depende casi por completo de las aportaciones de socios y donantes. Solo la primera atención de urgencias, las analĆticas y los test toxicológicos han generado una factura de 725,70 euros.
A esta cantidad inicial se le irĆ”n sumando otros conceptos, como la hospitalización prolongada, los controles analĆticos que sean necesarios, el tratamiento especĆfico para revertir los efectos de las benzodiacepinas, la medicación diaria y, en su caso, cualquier prueba adicional para evaluar posibles secuelas neurológicas u orgĆ”nicas.
Por este motivo, Salvando Huellas ha lanzado una petición de ayuda urgente a la ciudadanĆa para poder hacer frente a los costes veterinarios derivados de este caso y de otras urgencias que se acumulan en el refugio. La asociación insiste en que, sin el apoyo económico de la gente, serĆa imposible atender rescates tan complejos.
Quienes deseen colaborar pueden realizar donativos por Bizum, utilizando la opción ONG e introduciendo el código 08097, que corresponde a la protectora. También se han habilitado aportaciones mediante transferencia bancaria a la cuenta ES88 0081 0380 4200 0177 8788, del Banco Sabadell, asà como donaciones a través de PayPal, usando el correo electrónico salvandohuellashuesca@gmail.com.
La entidad recuerda que cualquier cantidad, por pequeƱa que sea, contribuye a cubrir urgencias veterinarias, pruebas de laboratorio, hospitalizaciones y tratamientos que marcan la diferencia entre la vida y la muerte de muchos animales abandonados o maltratados en la provincia.
Lo ocurrido con Zulema y SultÔn ha vuelto a poner el foco en la realidad que afrontan a diario las protectoras en España: casos extremos de maltrato, como intoxicaciones, abandonos en contenedores o animales dejados en descampados, que se suman a una falta de recursos crónica y a una respuesta institucional que, según denuncian, llega tarde o directamente no llega. Este nuevo episodio en Huesca refuerza la sensación de que queda mucho camino por recorrer para que la protección de los animales sea una prioridad real y efectiva.
