Los gatos han conquistado medio mundo por su mezcla de independencia, curiosidad y cariño. Hay mininos calmados y caseros, otros movidos y parlanchines, algunos enormes como pequeños linces y otros diminutos pero llenos de energía. Y buena parte de esas diferencias se explica por la enorme variedad de razas de gatos que existen en la actualidad.
Aunque a simple vista muchos gatos puedan parecer parecidos, detrás hay una clasificación bastante compleja: organizaciones felinas internacionales reconocen decenas de razas, las agrupan por tipo de cuerpo, longitud de pelo o incluso por su origen, y además existen incontables gatos mestizos que no encajan en ningún estándar concreto. Si estás pensando en convivir con un felino, conocer estas razas y tipos te ayudará a elegir el gato que mejor encaje contigo y a entender los cuidados que necesita.
¿Cuántas razas de gato hay realmente?
El número exacto de razas felinas reconocidas cambia según la entidad que consultes y sus normas. La Asociación Internacional de Gatos (TICA), uno de los registros más grandes del mundo, reconoce en torno a 73 razas de gato diferentes que se crían y registran oficialmente en todo el planeta.
Otras organizaciones, como la Federación Internacional de Felinos (FIFe), trabajan con un listado algo diferente: incluyen menos razas, pero tienden a agruparlas en grandes categorías en función de su morfología, tipo de pelo y origen. En cualquier caso, la cifra se mueve siempre entre unas 40 y 70 razas oficialmente aceptadas.
Conviene recordar que, pese a toda esta clasificación tan meticulosa, la mayoría de gatos que vemos a diario no son de raza pura, sino mestizos sin pedigrí. En países como España, los gatos comunes de pelo corto o largo son claramente mayoría frente a los gatos con genealogía controlada.
Clasificación de razas de gato según la FIFe
La FIFe agrupa las razas en varios grandes bloques para facilitar su identificación. Cada grupo reúne a gatos con rasgos físicos y de carácter parecidos, desde los más robustos y peludos hasta los más esbeltos o sin pelo.
Grupo I: gatos de tipo persa y exótico
En este primer bloque se incluyen razas de cuerpo compacto, cabeza redondeada y, en muchos casos, pelaje muy abundante y denso. Son gatos de aspecto “redondeado” y carácter normalmente tranquilo.
Entre los más representativos está el gato persa, una de las razas felinas más antiguas que se conocen. Se distingue por su manto largo, espeso y sedoso, su cara achatada y su temperamento calmado. Es ideal para hogares tranquilos, aunque su pelo exige cepillados diarios para evitar nudos y bolas de pelo.
Muy relacionado con el persa está el exótico de pelo corto, que comparte la misma estructura corporal y carácter sosegado, pero con un manto corto mucho más fácil de mantener. Esta raza nació precisamente para ofrecer la belleza del persa con menor demanda de cuidados de pelaje.
En este grupo se ubica también el Ragdoll, un gato grande, musculoso y de pelo semilargo que se ha hecho famoso por su carácter dócil. Suele dejarse manipular sin protestar y tiende a relajarse completamente en brazos, algo que le ha valido el sobrenombre de “muñeco de trapo”. Es muy dependiente de sus cuidadores y disfruta de la vida hogareña.
Otra raza destacada es el Sagrado de Birmania o gato Birmano, reconocido por sus “guantes” blancos en las patas y sus ojos azules intensos. Combina un pelo semilargo con un carácter equilibrado y cariñoso, por lo que suele adaptarse bien a la vida familiar.
El grupo lo completa, entre otros, el Van Turco, un gato originario de la región de Van, en Turquía. Posee un pelaje semilargo resistente al agua, y es uno de los pocos gatos a los que, en general, les gusta mojarse y jugar con el agua.
Grupo II: semilargos de tipo forestal y razas rizadas
El grupo II está formado por gatos de pelo semilargo que no corresponden al tipo persa, además de algunas razas rizadas. Muchos tienen aspecto de “gato de bosque” robusto y atlético, preparados para climas fríos.
En este grupo encontramos al Maine Coon, probablemente el gato doméstico de mayor tamaño reconocido. Es fuerte, con huesos grandes y un pelaje semilargo y resistente al agua. A pesar de su envergadura, su carácter es muy dócil, juguetón y sociable, razón por la que se le conoce como el “gigante gentil”.
Otro clásico es el Angora Turco, una de las razas de pelo largo más antiguas del mundo. Se caracteriza por su cuerpo elegante y flexible, su manto fino pero abundante y una personalidad activa, curiosa e inteligente. Su rareza histórica hizo que se preservaran bastante bien sus rasgos originales.
Entre los gatos con pelo rizado destacan razas como el LaPerm, con un manto ondulado o rizado que, además, suele provocar menos reacciones alérgicas en algunas personas sensibles, y el Selkirk Rex, conocido coloquialmente como “gato Caniche” por su pelaje compacto y rizado. Este último tiene una complexión potente y requiere un cepillado cuidadoso para evitar nudos.
También forma parte del grupo el gato siberiano, originario de Rusia, con un abundante pelaje triple preparado para soportar bajas temperaturas y nieve. Suele ser cariñoso y bastante juguetón.
Grupo III: gatos de pelo corto y somalíes
En el grupo III encontramos muchas de las razas de pelo corto más conocidas, con gran variedad de formas corporales y colores, pero con un mantenimiento del pelaje más sencillo que en los semilargos o largos.
Un ejemplo llamativo es el gato bengalí, un híbrido entre gatos domésticos y el gato leopardo asiático. Presenta un pelaje atigrado o moteado que recuerda a un felino salvaje, pero con un tamaño doméstico y, si está bien socializado, un carácter enérgico, juguetón y muy sociable. Muchos ejemplares disfrutan del agua y destacan por su agilidad.
El British Shorthair o británico de pelo corto es otro referente: cuerpo compacto, cabeza redonda y un manto corto y denso, casi “acolchado”. Suele ser un gato tranquilo, afectuoso y algo reservado, ideal para hogares sosegados.
En esta categoría también se incluye el gato Cartujo o Chartreux, de pelaje gris azulado y ojos anaranjados o cobrizos. Es un minino robusto, silencioso y muy fiel a su familia, con una expresión dulce muy característica.
El gato Manx es conocido por su ausencia de cola o por tener solo un pequeño muñón, fruto de una mutación natural en su columna vertebral. A pesar de ello, se trata de un gato equilibrado, cariñoso y muy apegado a su gente, aunque su genética requiere una cría responsable para evitar problemas de salud.
Por último, el Mau egipcio es una de las razas moteadas más antiguas. Su pelaje manchado de forma natural y su agilidad le daban un aire casi sagrado en el Antiguo Egipto. Hoy se lo conoce como un gato muy activo, inteligente y cercano a sus cuidadores.
Grupo IV: orientales, siameses y razas sin pelo
El grupo IV agrupa a razas de cuerpo estilizado, orejas grandes, cabeza triangular y, en muchos casos, personalidad muy activa y comunicativa. También se incluyen aquí algunos gatos sin pelo.
Entre los orientales destaca el Abisinio, un gato elegante y atlético que parece un pequeño puma doméstico. Es célebre por su carácter travieso y curioso, siempre en movimiento y buscando estímulos. Suele mantener una actitud juguetona durante toda su vida.
El gato balinés, descendiente del siamés, presenta cuerpo esbelto y pelo semilargo sedoso. Es leal a su familia, bastante vocal y muy sociable, así que no suele tolerar bien pasar largas horas en soledad.
En este bloque se encuentran varios gatos de pelo rizado, como el Cornish Rex y el Devon Rex. El primero luce un cuerpo muy estilizado y un pelaje corto y ondulado pegado al cuerpo, mientras que el segundo también tiene rizos, pero con una constitución algo distinta y grandes orejas y ojos llamativos. Ambos son gatos hiperactivos, juguetones y muy cariñosos, perfectos para personas que pasen tiempo interactuando con ellos.
Entre los gatos sin pelo, el más famoso es el Sphynx o esfinge, que carece prácticamente de pelaje. Esto le obliga a gastar más energía para mantener la temperatura corporal y demanda cuidados especiales de piel, como evitar la exposición directa al sol o el frío extremos. Compensa con un carácter muy sociable, curioso y apegado a su familia.
Relacionado con él está el Don Sphynx o donskoy, procedente de Rusia, con un tipo de calvicie de origen genético diferente al Sphynx clásico, y el gato Kohana, una variante del Sphynx sin folículos pilosos. En todos los casos, requieren mucha atención a la higiene de la piel y control de temperatura.
El gato Elfo es otra raza sin pelo muy singular, fruto del cruce entre Sphynx y Curl Americano. Mantiene el cuerpo desnudo de pelo pero añade unas orejas curvas hacia atrás muy características. Su piel necesita la misma protección que otros gatos lampiños y es importante limitar su exposición solar y mantener una rutina de limpieza regular.
Finalmente, el gato siamés se ha convertido en una de las razas más extendidas en el mundo. De cuerpo esbelto, pelaje corto y patrón “colorpoint” (extremidades y cara más oscuras que el cuerpo), es un gato extremadamente vocal, inteligente y muy dependiente de la compañía humana. Exige interacción diaria y estímulos para no aburrirse.

Razas de gatos según su tamaño
Más allá de la clasificación por grupos, muchas personas se fijan primero en el tamaño del gato antes de llevar uno a casa. No es solo una cuestión estética: el tamaño influye en el espacio necesario, el tipo de juego, la cantidad de comida e incluso en la fuerza física del animal.
Razas de gatos grandes y gigantes
Entre los gatos de gran tamaño, el ya mencionado Maine Coon es una de las estrellas. Los machos pueden rondar fácilmente los 8-10 kilos, con un cuerpo largo y musculoso. Aun así, suelen ser muy suaves y cariñosos con toda la familia, incluídos niños, y se llevan bien con otros animales si se socializan bien.
El Highlander (también conocido como Highland Lynx) es otra raza de gran tamaño, creada en Estados Unidos por cruzas selectivas. Recuerda a un lince por sus proporciones y a veces por las puntas de las orejas, aunque doméstico y muy apegado a su gente. Suele ser un gato cariñoso, juguetón y bastante tranquilo dentro de su gran físico.
El Ragamuffin, pariente cercano del Ragdoll, también está entre las razas más voluminosas. Puede llegar a pesos muy elevados y presentar una longitud corporal considerable. Pese a su tamaño, es un gato de temperamento dulce, afectuoso y muy sociable, que suele integrarse bien con niños y otras mascotas, siempre que se respeten sus tiempos.
El ya citado Selkirk Rex, con su manto rizado, tiene una musculatura potente que lo incluye dentro de los gatos grandes. Su pelaje requiere un cepillado frecuente para evitar que se formen nudos, sobre todo en la zona del cuello y el abdomen.
Entre los grandes también podemos pensar en razas como el Bosque de Noruega o el Siberiano, con aspecto robusto y un pelaje muy denso, diseñados por la naturaleza para soportar el frío intenso de sus regiones de origen.
Razas de gatos pequeños
En el extremo opuesto se encuentran los mininos de talla reducida. El Singapura es considerado a menudo la raza de gato más pequeña del mundo. Tiene un cuerpo compacto pero bien musculado, un manto corto y suave y unos ojos grandes de color verde o ámbar. A pesar de su tamaño, es un gato ágil, fuerte y extremadamente cariñoso, que disfruta mucho de la compañía humana.
El Munchkin se ha hecho famoso por sus patas cortas, resultado de una mutación genética. Aunque su tronco tiene una longitud normal, la reducción en sus extremidades le da un aspecto muy peculiar. Son gatos extrovertidos, veloces y llenos de energía, a menudo comparados con los “perros salchicha” por su morfología.
Cruzando Munchkin con Sphynx surge el Bambino, un gato pequeño, de patas cortas y prácticamente sin pelo. Comparte los requerimientos de cuidado de piel de otros gatos lampiños, además de un carácter muy cariñoso y dependiente de sus tutores.
El Minskin también proviene del cruce entre Munchkin y Sphynx, a veces con otras razas como Devon Rex. Es otro gato de talla reducida con escaso pelo, habitualmente concentrado en puntos concretos como la cara, las patas o la cola. Suele ser juguetón, afectuoso y muy sociable.
El Devon Rex, aunque no tan diminuto como Singapura o Munchkin, da sensación de ser pequeño por su cuerpo fino combinado con ojos y orejas muy grandes en proporción. Es un gato de energía desbordante, muy apegado a su familia y poco amigo de pasar tiempo solo sin interacción.
Por último, el Korat, una raza antiquísima originaria de Tailandia, presenta un cuerpo esbelto pero potente y suele considerarse un gato de tamaño medio tirando a pequeño. En su país de origen se lo considera amuleto de buena suerte, y destaca por ser afectuoso, comunicativo y juguetón.
Razas de gatos peludos y razas sin pelo
La longitud y densidad del pelaje determinan no solo el aspecto del gato, sino el tipo de mantenimiento diario que va a necesitar. No es lo mismo convivir con un persa que con un europeo de pelo corto, ni con un Sphynx que con un Maine Coon.
Razas de gatos con mucho pelo
Entre los peludos por excelencia está el gato persa, con un manto largo, denso y sedoso que le da una apariencia muy compacta. Ese volumen de pelo exige cepillado diario y revisiones frecuentes para prevenir nudos, suciedad y la aparición de bolas de pelo en el aparato digestivo.
El Angora Turco también destaca por su pelaje, normalmente largo y fino. Aunque no suele ser tan denso como el del persa, se enreda con facilidad si no se cepilla con regularidad. A cambio, nos regala un carácter vivo, curioso e inteligente, por lo que necesita bastante estimulación mental y física.
Otra raza muy peluda es el gato chinchilla, una variedad de persa con manto blanco muy exuberante, a menudo con puntas de pelo ligeramente sombreadas que le dan ese aspecto tan brillante. Requiere los mismos cuidados intensivos de peluquería felina que cualquier persa.
No podemos olvidar a los Bobtail japoneses de pelo largo, con una cola corta en forma de pompón y un pelaje suave y sedoso. Son gatos activos y sociables, que disfrutan tanto de la compañía humana como de juegos variados, aunque su manto también pide una rutina de cepillado regular.
Razas de gatos sin pelo
En el lado opuesto se encuentran los gatos que prácticamente no tienen pelaje. El más conocido es el Sphynx, cuyo cuerpo desnudo deja a la vista pliegues de piel y musculatura. Su falta de pelo hace que pierda calor con facilidad, motivo por el que come más que otros gatos y busca fuentes de calor en casa. Además, requiere baños o limpiezas periódicas para retirar el exceso de grasa de la piel.
El ya mencionado Don Sphynx o donskoy y el Kohana comparten muchas de estas necesidades. En todos ellos, la protección frente al sol y al frío es fundamental, así como secarlos bien tras cualquier baño para evitar resfriados o irritaciones.
El gato Elfo, aún raro y poco extendido, suma a la carencia de pelo unas orejas curvadas hacia atrás heredadas del Curl Americano. Esta anatomía especial de orejas y piel hace aún más importante limpiar bien los pliegues y el pabellón auricular y revisar de forma habitual cualquier posible irritación.
Otras razas más recientes, como el Levkoy ucraniano, también suelen ser poco peludas o lampiñas y presentan orejas dobladas, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia veterinaria periódica en crianzas responsables.
Las razas de gato más comunes en España
En España, como en muchos otros países, los gatos más abundantes no son de raza pura, sino los conocidos como gatos comunes europeos. Aun así, ciertas razas concretas se han popularizado mucho en los últimos años y aparecen una y otra vez en los listados de búsquedas y adopciones.
Gato común europeo (pelo corto y pelo largo)
El gato común europeo de pelo corto es probablemente el felino más frecuente en los hogares españoles. No responde a un estándar de raza concreto, de modo que puede presentar toda clase de colores, patrones y tamaños. Suelen ser gatos limpios, inteligentes, observadores y algo más independientes que muchas razas seleccionadas.
Esta diversidad genética les otorga una clara ventaja: al ser mestizos, presentan menor riesgo de enfermedades hereditarias asociadas a líneas de cría muy cerradas. Entre los colores más llamativos se incluyen los pelajes ahumados, plateados o los tonos sólidos sin rayas ni motas.
El gato común europeo de pelo largo comparte ese origen mestizo, pero con un manto que puede alcanzar hasta unos 15 centímetros de longitud. Es frecuente verles con una especie de melena en cuello y pecho y mechones de pelo en patas y orejas. Sus mantos requieren cepillados regulares para evitar enredos y reducir la formación de bolas de pelo.
Curiosamente, el gen responsable del pelo largo es recesivo: si se cruza un gato de pelo corto con uno de pelo largo, toda la camada nacerá con pelo corto, aunque portará el gen de manto largo, que puede reaparecer en generaciones posteriores.
Otras razas muy populares
Entre las razas más buscadas en España se encuentran, junto al persa y el Maine Coon, gatos como el Siamés y el Sphynx. Los siameses son muy apreciados por su carácter afectuoso y su ganas de “conversar” con sus cuidadores mediante maullidos intensos y frecuentes.
El Azul ruso también ha ganado muchos seguidores. De tamaño mediano y figura esbelta, luce un pelaje corto y doble de color gris azulado con un brillo muy especial. Suelen ser gatos sensible, algo reservados con desconocidos pero leales a su familia.
El Bombay es otro felino que llama la atención, con un manto negro azabache brillante y un cuerpo musculoso. Es amistoso, muy sociable y posee un maullido de sonido peculiar que lo hace inconfundible.
El ya mencionado Ragdoll se ha consolidado también como uno de los gatos domésticos más tranquilos. Su disposición a relajarse y su escasa agresividad lo convierten en un compañero ideal para hogares que buscan un gato muy calmado y cariñoso.
En el ámbito de los gatos forestales, el Bosque de Noruega y el Siberiano son cada vez más habituales en nuestro país, gracias a su carácter sociable y su impresionante apariencia de “gato salvaje” adaptado a la vida familiar.
Listado amplio de razas felinas reconocidas
Además de todas las razas mencionadas, existen muchas otras reconocidas por distintos registros internacionales. Algunas son muy antiguas, otras extremadamente raras e incluso hay razas híbridas creadas en décadas recientes. A continuación, se incluyen muchas de las más destacadas, además de las ya descritas, para que te hagas una idea de la enorme diversidad del mundo felino:
- Abisinio
- Azul ruso
- American Shorthair (americano de pelo corto)
- American Wirehair (americano de pelo duro)
- Angora turco
- Africano doméstico
- Bengala o gato de Bengala
- Bobtail japonés (pelo corto y pelo largo)
- Bobtail americano
- Bombay
- Bosque de Noruega
- Brazilian Shorthair
- Brivon de pelo corto y Brivon de pelo largo
- British Shorthair y British Longhair (británicos de pelo corto y largo)
- Burmés
- Burmilla
- Cartujo o Chartreux
- Cornish Rex
- California Spangled
- Cymric (Manx de pelo largo)
- Curl Americano
- Devon Rex
- Dorado africano
- Don Sphynx o Donskoy
- Dragon Li
- Gato común europeo (pelo corto y largo)
- Exótico de pelo corto
- Gato Elfo
- FoldEx
- German Rex o Rex alemán
- Habana Brown o gato Habana
- Himalayo
- Korat
- Khao Manee
- Maine Coon
- Manx
- Mau egipcio
- Munchkin
- Ocicat
- Oriental de pelo corto y Oriental de pelo largo
- Persa (americano o moderno, y variedades como Chinchilla)
- Peterbald
- Pixie Bob
- Red Cat (variedades rojas)
- Ragdoll
- Sagrado de Birmania
- Savannah
- Scottish Fold y Highland Fold
- Selkirk Rex
- Serengeti
- Seychellois
- Siamés (moderno y tradicional)
- Siberiano y Neva Masquerade
- Snowshoe
- Sokoke
- Sphynx
- Tonkinés
- Toyger
- Van Turco
- Ceilán
- Chantilly-Tiffany
- Chausie
- Colorpoint
- Curl Americano
- Highlander
- Kurilian Bobtail
- LaPerm
- Levkoy ucraniano
- Nebelung
- Oriental de pelo corto
- Nevada Masquerade (variedad del siberiano, reconocida por FIFe)
- Ashera
- Australian Mist
- Bambino
- Birmano
- Caracat
- Ceilán
- Highland Lynx (Highlander)
- Kohana
- Kurilian Bobtail
- Manx y Cymric
- Minskin
- Montés (Felis silvestris; especie salvaje, no doméstica)
- Nebelung
- Neva Masquerade
- Oriental (varias variedades)
Algunas de estas razas son híbridos entre gatos domésticos y felinos salvajes, como el Ashera, Savannah, Chausie o Caracat. Suelen presentar un aspecto impresionante pero pueden mantener rasgos de comportamiento más cercanos a lo salvaje, por lo que no son adecuados para cualquier hogar y requieren conocimientos avanzados y legislación específica en algunos países.
Temperamento, convivencia y elección de la raza
Más allá de la apariencia, lo que realmente determina la calidad de la convivencia es el carácter del gato y sus necesidades emocionales. No todas las razas se relacionan igual con niños, otras mascotas o con personas que pasan muchas horas fuera de casa.
En la mayoría de fichas de raza suele indicarse si ese gato es especialmente amigable con niños o con otros animales, o por el contrario tiende a ser más reservado, territorial o poco paciente. Esta información es clave si en tu casa ya viven perros, otros gatos o hay menores pequeños.
También es habitual que se detallen las tendencias generales de temperamento: si la raza es tranquila o muy activa, si miaula mucho o es silenciosa, si suele ser independiente o reclama contacto físico constante. Eso te ayuda a valorar si se adapta a tu ritmo de vida y a tu forma de relacionarte con los animales.
Por ejemplo, razas como el Siamés, Oriental, Bengalí o Devon Rex suelen necesitar mucha interacción, juego y estímulos, y se pueden frustrar si pasan demasiado tiempo solos. Otras, como Persa, British Shorthair o Azul ruso, tienden a ser más calmadas y toleran mejor la tranquilidad, aunque también requieren atención y cariño.
En hogares con niños es recomendable optar por razas o individuos con fama de ser tolerantes, pacientes y sociables, como Maine Coon, Ragdoll, Bosque de Noruega o muchos gatos comunes bien socializados. En cambio, razas más sensibles o reservadas pueden estresarse con un entorno demasiado bullicioso.
Sea cual sea la raza (o la ausencia de ella), conviene apoyarse siempre en el consejo de un veterinario o de profesionales en etología felina antes de tomar una decisión. Ellos pueden orientarte sobre los cuidados específicos, posibles problemas de salud asociados a cada raza y la compatibilidad con tu hogar.
Tanto los gatos de raza como los mestizos pueden ofrecer años de compañía, juego y cariño. Conocer las características de cada tipo de gato, desde los europeos comunes hasta los exóticos sin pelo o los gigantes de pelo largo, te permitirá escoger al compañero felino que mejor conecte con tu estilo de vida y ofrecerle los cuidados que necesita para vivir sano y feliz.