Todo sobre la filaria en gatos: síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención durante todo el año

  • La filaria en gatos es distinta a la canina: baja carga de gusanos, microfilaremia rara y riesgo de HARD.
  • Diagnóstico combinado: antígeno + anticuerpo, radiografías y ecocardiografía por posibles falsos negativos.
  • Tratamiento en felinos: enfoque de soporte (corticoides, oxígeno, doxiciclina); adulticidas caninos no se usan.
  • Prevención mensual todo el año y control del vector; los gatos indoor también están en riesgo.

Gato siamés

Una de las enfermedades parasitarias más graves que podría tener nuestro querido felino es la filariosis, más conocida como la enfermedad del gusano del corazón, que está causada por la filaria. Aunque es más común en los perros, no hay que confiarse: también puede afectar a los gatos e incluso a los seres humanos.

Es un problema de salud muy serio que puede terminar con la muerte del animal si no se detecta a tiempo, ya que compromete el sistema cardiopulmonar y desencadena inflamación severa en los pulmones.

En la especie felina la presentación es distinta a la canina: el gato es un hospedador atípico, muchos parásitos no alcanzan la adultez y puede haber pocos gusanos presentes (a veces solo uno). Aun así, las larvas generan un daño relevante conocido como Enfermedad Respiratoria Asociada a la Filariosis (HARD), por lo que la prevención cobra un papel fundamental.

¿Qué es la filariosis?

Gato atigrado naranja

La filariosis es una enfermedad provocada por la infestación de una filaria adulta. La filaria es un parásito redondo y alargado, que mide entre los 12 y los 15cm si es macho, y entre los 25 y los 40cm si es hembra. Vive en el corazón y arterias pulmonares de sus huéspedes, donde se reproducen rápidamente causando muchas molestias y problemas al animal.

En gatos, el principal agente es Dirofilaria immitis, que se aloja sobre todo en la arteria pulmonar y, ocasionalmente, en el corazón derecho. A diferencia del perro, la carga parasitaria felina suele ser baja (a menudo 1-3 gusanos) y en numerosos casos no llegan a existir gusanos adultos, pero las fases larvarias provocan inflamación pulmonar significativa.

Este comportamiento explica que la filariosis felina esté infra-diagnosticada: puede cursar con pocos gusanos, sin microfilarias detectables y con signos clínicos intermitentes. Además, en gatos son más frecuentes las migraciones ectópicas (ojo, sistema nervioso central), lo que puede originar signos neurológicos poco específicos.

Todo sobre la filaria en gatos

¿Cómo se infectan los gatos?

La filaria puede entrar dentro del organismo de nuestros peludos de manera demasiado sencilla. Utiliza los mosquitos como hospedadores intermediarios, los cuales tan sólo tienen que picar a un animal enfermo y luego a otro, transmitiéndole así la enfermedad.

Una vez que el parásito ha conseguido entrar dentro del organismo del gato, se dirige hacia el corazón por el torrente sanguíneo. Allí, se alimentarán y liberarán miles de microfilarias a la sangre, las cuales miden entre 307 y 322 micrones de longitud. Estas microfilarias son las que los mosquitos ingieren. En el insecto crecerán hasta alcanzar el tamaño adecuado. Llegado el momento, infectarán a otro animal.

Dentro del mosquito, las larvas se desarrollan desde L1 a L3 (forma infectiva) en aproximadamente 10-14 días, y los géneros Culex, Aedes y Anopheles actúan como vectores principales. Solo una pequeña proporción de larvas L3 inoculadas en el gato alcanzará la vida adulta, y el proceso hasta la madurez puede tardar 7-9 meses en felinos.

En gatos, la producción de microfilarias es infrecuente (alrededor del 20% si hay machos y hembras maduras) y suele ser transitoria y de baja carga. Esto dificulta el diagnóstico por técnicas que dependen de su detección directa.

Factores ambientales como humedad, temperatura y aguas estancadas favorecen la proliferación de mosquitos. Incluso en entornos urbanos, el efecto “isla de calor” y recipientes con agua permiten su ciclo activo. Los gatos de interior también están en riesgo porque los mosquitos entran en las viviendas con facilidad.

Todo sobre la filaria en gatos

¿Cómo saber si tienen filariosis?

Gato triste

Al ser un parásito que vive en los órganos más importantes del cuerpo, como el corazón o los pulmones, nuestro querido gato puede presentar estos síntomas:

  • Problemas para respirar
  • Taquicardia
  • Tos crónica
  • Vómitos
  • Pérdida de peso y de apetito
  • Ruidos cardíacos y pulmonares
  • Intolerancia al ejercicio

Además, los signos en gatos pueden ser muy sutiles o extremadamente severos. Pueden aparecer episodios respiratorios similares al asma, vómitos periódicos, letargia o anorexia. En casos menos frecuentes se observan dificultad para desplazarse, síncopes, convulsiones o ascitis. Por desgracia, en algunos gatos el primer signo puede ser el colapso súbito o la muerte repentina.

Existe un cuadro llamado HARD (Heartworm Associated Respiratory Disease) que describe la inflamación pulmonar aguda en dos momentos críticos: cuando las filarias llegan a los vasos pulmonares y cuando mueren los gusanos adultos. En ambos picos, los gatos pueden presentar crisis respiratorias importantes.

Si presenta uno o varios síntomas hay que acudir cuanto antes al veterinario para que lo examine y lo empiece a tratar. Un diagnóstico precoz es clave para que el animal pueda volver a llevar una vida normal.

Todo sobre la filaria en gatos

¿Cómo se diagnostica?

En la clínica u hospital veterinario el profesional le puede hacer cualquiera de estas pruebas diagnósticas:

  • Análisis de sangre.
  • Test de antígenos (los antígenos son sustancias que al introducirse en el organismo inducen en este una respuesta inmunitaria, lo que provoca la formación de anticuerpos).
  • Radiografía torácica
  • Ecocardiografía
  • Electrocardiografía

En gatos, la filariosis es más difícil de detectar que en perros: los test rápidos de antígenos detectan proteínas de gusanos adultos (especialmente hembras), de modo que pueden dar falsos negativos si hay pocos parásitos, solo machos o gusanos inmaduros.

Por ello, el método de elección incluye combinar test de antígenos y de anticuerpos (estos últimos evidencian exposición a larvas). La ecocardiografía es muy útil en felinos, ya que permite visualizar gusanos en cavidades derechas y arteria pulmonar. Las radiografías muestran dilatación de arterias pulmonares y patrones intersticiales o bronquiales, aunque pueden ser transitorios.

Dado que muchos gatos no presentan microfilaremia, el frotis sanguíneo y la búsqueda de microfilarias tienen menor rentabilidad que en perros. El veterinario puede recomendar re-test periódicos y monitorización con radiografías cada 6-12 meses si hay afectación pulmonar sin signos graves.

¿Cuál es el tratamiento?

En felinos, no existe un fármaco adulticida aprobado y seguro específico como el utilizado en perros, y el tratamiento con melarsomina no se recomienda en gatos por su toxicidad y riesgo de complicaciones graves. La estrategia se centra en estabilizar al paciente y controlar la inflamación pulmonar.

El abordaje suele incluir terapia de soporte según criterio veterinario: oxigenoterapia cuando hay disnea, broncodilatadores en casos seleccionados, y corticoterapia (p. ej., prednisolona a dosis reducidas) para disminuir la inflamación asociada a HARD. Puede añadirse doxiciclina para actuar sobre la bacteria endosimbionte Wolbachia, que contribuye a la patogénesis, siempre bajo supervisión profesional.

En situaciones críticas pueden requerirse cuidados hospitalarios (fluidoterapia, soporte cardiopulmonar) y, en casos muy concretos con carga parasitaria accesible, se valora la extracción quirúrgica de gusanos. La restricción de ejercicio es esencial para reducir riesgos de embolias cuando los gusanos mueren.

El tratamiento consistía en, primero, eliminar las microfilarias con un medicamento antiparasitario por vía oral; y por último se le administra durante 2 días 4 inyecciones intravenosas (cada 12 horas) también con antiparasitario. Cuando el animal está recuperado, se empieza a tratar para prevenir una posible infección.

Es importante puntualizar que ese protocolo adulticida es el empleado en perros y no en gatos. En los felinos, el plan debe individualizarse con enfoque de control de síntomas, reducción de inflamación y seguimiento radiográfico, dado que algunas infestaciones pueden resolverse espontáneamente dejando secuelas pulmonares.

Prevención de la filariosis

Gato protegido con antiparásitos naturales

La filariosis es una grave enfermedad que se puede prevenir de manera muy sencilla. Hoy en día contamos con antiparasitarios muy eficaces como el Stronghold, Cardotek Plus y Program Plus, de venta en clínicas veterinarias y tiendas de productos para animales. Son algo más caros que los convencionales, pero hay que tener en cuenta que estos, además de proteger contra los parásitos habituales (pulgas, garrapatas, ácaros), también previenen contra la infestación de parásitos internos.

De los tres, utilizo las pipetas de Stronghold, no porque sean mejores (al no haber probado las otras no puedo opinar sobre ellas), sino porque son las que encuentro de forma más rápida.  Vale 28 euros la caja con tres pipetas, y tienen una eficacia de un mes. Se ponen justo en medio del cuello, en la parte posterior (la unión entre la cabeza y la espalda) , y luego se le da unos cuantos besos al gato por haber portado tan bien.

Desde que se las pongo a los míos, no me he vuelto a tener que preocupar ni por las pulgas, ni por las garrapatas ni tampoco por los parásitos internos como la filaria. Ellos están tranquilos ya que no sienten picor, y yo también.

En zonas de riesgo o con actividad vectorial prolongada, los veterinarios recomiendan mantener prevención mensual todo el año con principios activos como selamectina, milbemicina o moxidectina (en pipeta o comprimido, según pautas profesionales). Los repelentes (collares, pipetas repelentes) ayudan a disminuir las picaduras, pero no sustituyen los preventivos frente a filaria.

Antes de iniciar o cambiar la pauta, es aconsejable testar al gato y que el veterinario establezca la estrategia. El control del vector incluye reducir aguas estancadas y proteger ventanas, recordando que los gatos indoor también se exponen a mosquitos dentro de casa.

Riesgo de contagio de filariosis en España

Para terminar, te adjunto este mapa en el que puedes ver cuál es el riesgo de contagio de filariosis en España. Como ves, en Huelva hay un 36,7%, en el Delta del Ebro entre un 26 y un 35,8%, en Ibiza 38,7%, en Salamanca un 33,3%, y en Canarias más del 28%. Esto no significa que en el resto de comunidades no haya que preocuparse por esta enfermedad, sino que simplemente el riesgo de contagio es menor. Aún así, siempre es mejor prevenir, ya que la filariosis no es un problema que se pueda tomar a la ligera ya que, de no hacer nada, podría causar la muerte del animal.

Además de las áreas tradicionalmente endémicas como Canarias, suroeste peninsular y grandes cuencas fluviales, en regiones urbanas el efecto “isla de calor” y los recipientes con agua permiten que los mosquitos se mantengan activos gran parte del año. Los desplazamientos con mascotas a zonas húmedas, deltas, marismas o regadíos aumentan la exposición, por lo que la prevención debe adaptarse al riesgo individual.

En caso de que sospeches de que tu gato no se encuentra bien, consulta con tu veterinario lo antes posible.

Gato blanco viejo

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