FAADA y PACMA piden que el decreto de vivienda no excluya a inquilinos con animales

  • FAADA y PACMA reclaman que el nuevo decreto de vivienda impida vetos generales a animales en alquileres.
  • La LAU permite cláusulas que prohíben mascotas y su incumplimiento puede llevar a rescisión y desalojo.
  • Solo el 4 % de anuncios de Fotocasa admitía animales en 2023, aunque el 58 % de propietarios se mostraba dispuesto.
  • El decreto sigue en negociación y deberá convalidarse en el Congreso en un plazo máximo de treinta días.

Alquiler de vivienda y animales de compañía

El debate sobre la vivienda en España tiene una esquina que suele pasar desapercibida: las dificultades de las personas que conviven con perros, gatos u otros animales para encontrar un piso en alquiler. En plena negociación del nuevo real decreto-ley de vivienda, FAADA y PACMA han reclamado que las medidas no se limiten al precio o a la oferta y aborden también los vetos generales a las mascotas en los contratos. Para estas entidades, tener un animal no debería restar posibilidades de acceder a un hogar ni convertirse en una causa automática de exclusión.

El texto que prepara el Gobierno, conocido en el debate público como decreto Maricarmen, incluye una prórroga reforzada de alquileres, un escudo antidesahucios para población vulnerable y cambios en pisos turísticos y de temporada, según las informaciones difundidas. La negociación con los socios parlamentarios sigue abierta y Sumar ha advertido de que está lejos de respaldar el contenido si no se incluyen la renovación automática de contratos y una regulación más firme de las viviendas de temporada. El decreto deberá convalidarse en el Congreso en un plazo máximo de treinta días.

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Un obstáculo añadido en el mercado del alquiler

La Ley de Arrendamientos Urbanos se apoya en la libertad de pactos entre las partes. En la práctica, eso significa que el propietario puede incluir cláusulas que prohíban tener animales; si el inquilino firma el contrato, queda obligado a cumplirlas y un incumplimiento puede llevar a la rescisión y al desalojo. El director general de Derechos Animales, José Ramón Becerra, reconoció en el Congreso que las administraciones todavía no han encontrado un equilibrio entre los derechos de los propietarios y los de los inquilinos que conviven con animales. También apuntó que el Código Civil debe superar ese muro y que ya hubo un intento de retocar la normativa de arrendamientos.

Los datos ayudan a dimensionar el fenómeno. Un estudio de Fotocasa de 2023 encontró que solo el 4 % de los anuncios de su portal indicaban de forma expresa que admitían animales, aunque el 58 % de los propietarios consultados se declaraba dispuesto a aceptarlos. Esa distancia entre lo que se publica y lo que muchos arrendadores estarían dispuestos a tolerar alimenta la sensación de que el filtro funciona antes incluso de que empiece la negociación. Para quien busca piso con un perro o un gato, la oferta se reduce aún más en un mercado ya tensionado por los precios y la escasez de vivienda.

El peso de los animales de compañía en los hogares españoles tampoco es menor. El III Barómetro de Petparents en España 2026, elaborado por Hamilton, Aedpac e Iberzoo, sitúa en el 53 % los hogares que conviven con al menos un animal, un punto más que el año anterior. El Ministerio de Derechos Sociales maneja cifras superiores a los quince millones de animales de compañía, con alrededor de 7,5 millones de perros y casi 5,6 millones de gatos. Esa cantidad supera a la población infantil menor de catorce años y refleja una tendencia al alza: desde 2021 el registro ha crecido un 14 %.

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FAADA sostiene que el problema ha dejado de afectar solo a colectivos en situación de vulnerabilidad extrema. Su coordinadora del área social, Noe Terrasa, explica que cualquier persona con un animal encuentra dificultades para alquilar y que se ha convertido en un drama social. La entidad asegura que hay trabajadores con ingresos que terminan durmiendo en vehículos o pidiendo ayuda para mantener a sus perros durante la jornada laboral porque no encuentran una habitación o un piso donde les permitan convivir con ellos. En su experiencia, la falta de alquileres pet-friendly también frena adopciones y provoca renuncias y abandonos forzados.

Qué piden FAADA y PACMA al nuevo decreto

FAADA, promotora de la campaña Mi Casa es Tu Casa, pide que la convivencia con animales se incorpore de forma estable a la agenda de vivienda. La organización reclama medidas a corto plazo y también una reflexión sobre el mercado privado de alquiler para que tener un animal no suponga perder el derecho a un hogar. El pasado 14 de septiembre celebró en el Congreso de los Diputados la jornada Hacia un alquiler más inclusivo, con representantes institucionales, del sector inmobiliario y asegurador, organizaciones sociales y especialistas. Allí se planteó la posibilidad de limitar las prohibiciones generales, recurrir a la mediación y estudiar garantías o seguros adaptados a riesgos reales.

PACMA ha pedido al Gobierno que el nuevo decreto impida las cláusulas que excluyen de manera generalizada a las mascotas y que establezca reglas de convivencia y responsabilidad por los daños efectivos. La formación propone reconocer en los arrendamientos de vivienda habitual el derecho a convivir con animales de compañía, sin perjuicio de las obligaciones de cuidado, respeto a la comunidad y reparación de desperfectos. Además, quiere que las políticas públicas de vivienda y los alojamientos de emergencia contemplen a las familias con animales para evitar separaciones. En febrero de 2026 ya había planteado desgravaciones fiscales para propietarios que alquilaran a personas con mascotas.

Entre las ideas que circulan en el debate está la de utilizar la vivienda pública como campo de pruebas antes de extender cambios al mercado privado. FAADA valora la disposición de ASVAL, la Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler, a trabajar en un código de buenas prácticas. La fundación defiende que entre permitir siempre y prohibir siempre hay alternativas: analizar cada caso, justificar las negativas y establecer garantías proporcionadas frente a riesgos concretos. También reclama más datos objetivos y representativos para dimensionar el problema y evitar ideas preconcebidas sobre los inquilinos con animales.

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Adopciones, abandono y familias multiespecie

El último estudio Él nunca lo haría, de Fundación Affinity, señala que en 2025 encontraron hogar el 42,9 % de los perros y el 41,9 % de los gatos recogidos, cifras inferiores a las del año anterior. La entidad sitúa los cambios de domicilio o traslados entre los motivos conocidos de abandono, con un 11,9 % de los casos. Estos datos no permiten calcular qué parte del descenso de las adopciones se explica por las restricciones del alquiler, pero PACMA considera que la incertidumbre sobre la vivienda puede disuadir a posibles adoptantes y agravar la situación de quienes ya conviven con un animal.

FAADA habla incluso de universos paralelos: situaciones en las que el problema no responde solo a la falta de ingresos, sino a la discriminación por convivir con un perro o un gato. En sus programas sociales, la entidad ha observado que el número de personas sin hogar se ha multiplicado en el último año y con ello los casos de animales en situación de exclusión. La falta de viviendas que admitan mascotas, añaden, rompe vínculos afectivos y complica la salida de situaciones de calle. Por eso insisten en que las políticas de vivienda no pueden ignorar a las familias multiespecie.

Negociación abierta y siguientes pasos

El Gobierno prevé aprobar el real decreto-ley de vivienda en el Consejo de Ministros, aunque el acuerdo con los grupos parlamentarios sigue sin cerrarse. El texto tendrá que convalidarse en el Congreso en un máximo de treinta días, un periodo en el que FAADA y PACMA intentarán que sus propuestas se incorporen al redactado final. El desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años en Madrid, ha aumentado la presión social y política para alcanzar un pacto. Sumar exige renovación automática de contratos y regulación de viviendas de temporada, mientras el resto de socios mantiene sus condiciones.

Las entidades animalistas confían en que la negociación permita ampliar la mirada sobre el acceso a la vivienda. FAADA resume su postura con una idea sencilla: acceder a un techo no debería obligar a nadie a romper su familia. PACMA, por su parte, sostiene que la garantía para los inquilinos debe ir acompañada de incentivos para los arrendadores y de normas claras sobre convivencia y daños. Ambas coinciden en que el decreto de vivienda es una oportunidad para dejar de tratar a los animales como un extra prescindible en los contratos de alquiler.

La discusión sobre el alquiler en España va más allá del precio y de la disponibilidad de pisos. Las cláusulas que vetan mascotas, la falta de datos oficiales sobre su alcance y el temor de muchos propietarios a posibles desperfectos han creado una barrera que afecta a miles de hogares. FAADA y PACMA piden que el nuevo decreto impida exclusiones generales, permita valorar cada caso y reconozca la realidad de las familias que conviven con animales. Si la negociación en el Congreso incorpora estas demandas, el texto podría sentar las bases de un mercado de alquiler más inclusivo; si no lo hace, la vivienda seguirá siendo un derecho difícil de ejercer para quienes no quieren renunciar a su animal de compañía.

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