
Hay algunos gatos que nacen con estrabismo, que es una anomalía que, pese a lo que pueda parecer, no tiene por qué afectar de forma importante a la visión de los animales cuando es congénita y estable. En la mayoría de los casos congénitos no suele causar ningún problema más allá del estético. Sin embargo, sí que es un ejemplo de línea parental de calidad discutible; de hecho, si esos felinos se aparearan, su descendencia podría tener problemas mucho más graves a nivel ocular o neurológico.
Es por eso por lo que es importante conocer las causas, el diagnóstico y el tratamiento del estrabismo en gatos para evitar males mayores y saber cuándo es solo un rasgo estético y cuándo puede indicar una enfermedad subyacente que requiere atención inmediata.
¿Qué es el estrabismo en gatos?
El estrabismo es una desviación de la línea visual normal de uno, o de los dos, ojos. Es decir, los globos oculares no apuntan exactamente en la misma dirección, de modo que el gato puede parecer bizco. Esta alteración puede ser visible desde nacimiento o aparecer de forma súbita a lo largo de la vida.
Existen cuatro tipos básicos de estrabismo, que pueden afectar a un solo ojo o a ambos, y que incluso pueden combinarse en un mismo gato:
- Esotropía: es la desviación de uno o ambos ojos hacia adentro (estrabismo convergente). Es el tipo más frecuente cuando el problema es congénito.
- Exotropía: es la desviación de uno o ambos ojos hacia afuera (estrabismo divergente).
- Hipertropía: es la desviación de uno o ambos ojos hacia arriba.
- Hipotropía: es la desviación de uno o ambos ojos hacia abajo.
En algunos gatos, especialmente en determinadas razas, el estrabismo puede ser simplemente un rasgo genético sin impacto en la visión ni en la calidad de vida. En otros casos, sobre todo si aparece de repente, puede reflejar problemas neurológicos, musculares, traumáticos o estructurales que sí requieren una intervención veterinaria.
¿Cuáles son las causas del estrabismo en gatos?

Son varias las causas del estrabismo y es fundamental distinguir entre estrabismo congénito (presente desde el nacimiento) y estrabismo adquirido (aparece más adelante). Esta diferenciación ayuda a valorar la gravedad y el mejor enfoque de tratamiento.
Estrabismo congénito
Es cuando el estrabismo es de nacimiento. Puede aparecer en cualquier gatito de cualquier raza o cruce, pero se da más entre siameses y razas emparentadas como el Himalayo, el Birmano o el Tonquinés. Se debe a un desarrollo anómalo de los músculos extraoculares o de las conexiones nerviosas que controlan los movimientos del ojo.
En la mayoría de estos gatos, el estrabismo congénito es un defecto principalmente estético, que no altera de forma seria la visión binocular ni la capacidad del animal para orientarse, jugar o cazar. No suele causar dolor ni otras molestias, aunque sí es una señal de que no es recomendable utilizarlos para la cría.
Nervio óptico anómalo
Si el gato tiene el nervio óptico anómalo desde nacimiento, el problema puede ser relativamente estable y no demasiado serio, pero si el animal nació con los ojos bien alineados y ahora ha adquirido una mirada estrábica hay que llevarlo al veterinario cuanto antes.
Las alteraciones del nervio óptico y de los nervios craneales que controlan los músculos extraoculares (principalmente los pares III, IV y VI) pueden estar relacionadas con:
- Parálisis de nervios craneales tras golpes en la cabeza o enfermedades neurológicas.
- Enfermedad vestibular, que afecta al sistema del equilibrio y puede provocar estrabismo, inclinación de la cabeza y pérdida de coordinación.
- Inflamaciones o infecciones del sistema nervioso central, como encefalitis o meningitis.
Músculos extraoculares dañados
Los músculos que sujetan el globo ocular también pueden sufrir anomalías y/o daños mientras el gatito se está formando en el útero de la madre, o bien más adelante si existe una enfermedad o lesión que les afecte directamente.
En el primer caso (alteraciones congénitas del músculo extraocular), suele tratarse de un problema principalmente estético. Pero cuando el daño es adquirido, es decir, aparece tras un traumatismo, una cirugía o una inflamación local, puede ocasionar pérdida de alineación repentina, dolor y dificultades visuales. En estos casos debemos llevar al gato al veterinario sin demora.
Traumatismos, tumores y otras enfermedades
Más allá de las causas anteriores, el estrabismo también puede tener origen en:
- Traumatismos en la cabeza o en la órbita ocular que dañan los músculos o los nervios que mueven los ojos.
- Tumores o masas en la órbita, en el cráneo o en el cerebro que comprimen estructuras clave y desplazan el globo ocular.
- Miositis extraocular, una inflamación de los músculos oculares que altera su función normal.
- Alteraciones metabólicas que debilitan la musculatura y, en determinados gatos, pueden contribuir al desarrollo de estrabismo.
¿Cómo se diagnostica el estrabismo en gatos?

Para saber si el estrabismo de tu gato es solo un rasgo congénito inofensivo o está relacionado con una enfermedad, el veterinario suele seguir varios pasos. Un diagnóstico completo es fundamental antes de decidir el tratamiento.
- Historia clínica detallada: se pregunta la edad de inicio del estrabismo, si apareció de repente o siempre fue así, si hay síntomas como pérdida de equilibrio, inclinación de la cabeza o cambios de comportamiento, y si el gato ha sufrido golpes o enfermedades recientes.
- Examen físico y oftalmológico: se valora la posición de los ojos, la simetría facial y los movimientos oculares, así como los reflejos pupilares y el fondo de ojo para detectar alteraciones en retina o nervio óptico.
- Pruebas complementarias cuando son necesarias: radiografías, tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética (RM) para estudiar cráneo, órbita y cerebro; análisis de sangre para buscar infecciones o alteraciones metabólicas; y exploración neurológica completa si se sospecha daño en el sistema nervioso.
¿Cómo se trata el estrabismo en gatos?
El tratamiento dependerá de la causa del estrabismo y de si afecta o no a la visión y al bienestar del gato. De forma general, se distinguen dos grandes situaciones:
- Estrabismo congénito estable: si es de nacimiento, no progresa y el animal ve bien y lleva una vida completamente normal, no se suele hacer nada. No existe un tratamiento que lo «corrija» por completo a nivel estético, pero el gato puede disfrutar de una calidad de vida plena.
- Estrabismo adquirido: cuando es causado por una lesión, una infección, un tumor o una enfermedad neurológica, el profesional puede optar por tratar la causa subyacente con medicación específica, cirugía o ambas opciones.
En algunos casos seleccionados, especialmente cuando el estrabismo provoca molestias importantes, mareos o problemas de orientación, el veterinario puede valorar la cirugía correctiva de los músculos extraoculares para alinear mejor los ojos. Se trata de procedimientos delicados que suelen requerir la intervención de un oftalmólogo veterinario especializado.
Además del tratamiento médico o quirúrgico, hay medidas complementarias que pueden ayudar al gato con estrabismo adquirido, como reducir estímulos visuales intensos durante los episodios de enfermedad vestibular, adaptar el entorno para que el animal se mueva con seguridad y acudir a revisiones periódicas para vigilar la evolución.
En la mayoría de los casos congénitos, el estrabismo en gatos es solo una característica física más, como el color del pelo o la forma de las orejas. Aun así, siempre conviene consultar con el veterinario ante cualquier cambio de aspecto ocular o de comportamiento, ya que un diagnóstico temprano aumenta las posibilidades de éxito cuando existe alguna patología detrás.
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