Si tienes jardín o dejas que tu peludo salga al exterior debes de tener mucho cuidado, especialmente en primavera. Hay algunas plantas herbáceas que producen espigas, las cuales podrían acabar en la nariz de tu peludo y causarle muchas molestias.Aunque es más frecuente en perros que en felinos, estos peluditos también pueden darte algún que otro susto. Por este motivo, a continuación te vamos a contar todo lo que debes saber sobre las espigas en gatos.
¿Qué son las espigas?
Las espigas son las semillas de las plantas de tipo gramíneo, como el trigo, el cereal, y similares. Están diseñadas para que cuando un animal las toque, éstas sean liberadas. Así, terminan enganchadas al pelaje, pero no se quedan donde están, sino que pueden ir »escalando» con cada movimiento de la »víctima», por lo que es fácil que llegue a los ojos, fosas nasales, boca u oídos. Además, cuando la hierba se seca con el calor, la espiga pasa a ser una vaina dura y alargada con forma de arpón con barbas orientadas hacia atrás que favorecen un avance unidireccional por piel y mucosas. Esto explica su capacidad para penetrar y migrar, generando desde irritaciones hasta infecciones profundas o abscesos.
¿Cómo saber si mi gato tiene?
Sabrás si tu gato ha tenido la mala suerte de terminar con alguna espiga en su cuerpo si:
- Sacude la cabeza con fuerza y camina inclinándose hacia un lado.
- Se limpia mucho los ojos, los cuales los tendrán llorosos y con legañas.
- Estornuda muy fuerte y muy seguido.
- Oído: agita la cabeza, ladeo persistente, dolor al tocar la oreja, mal olor o secreción (ceruminosa o purulenta).
- Ojo: blefaroespasmo (mantiene el ojo cerrado), enrojecimiento, legañas verdosas y sensibilidad a la luz.
- Nariz: estornudos en ráfaga, moqueo y, a veces, sangrado nasal tras olisquear hierba seca.
- Patas y piel: cojeras, lamido compulsivo, zonas húmedas y calientes, bultos o fístulas entre los dedos o axilas.
- Boca: arcadas, náuseas, babeo o dolor al tragar si se clava en encías, amígdalas o esófago.
- Genitales: lamido intenso, inflamación y molestias al orinar si se introduce en vulva o prepucio.
¿Dónde se clavan y qué problemas causan?
- Orejas: la espiga avanza por el conducto auditivo sin retroceder, originando otitis en los gatos dolorosas con secreción; puede requerir sedación para extraerla.
- Ojos: queda oculta bajo el párpado o se clava en la córnea, provocando úlceras y riesgo para la visión si no se actúa con rapidez.
- Vías nasales: desencadena estornudos explosivos y epistaxis; existe riesgo de migración a senos o pulmones, donde puede causar neumonía o abscesos y precisar endoscopia.
- Cavidad oral: se incrusta en encías o faringe, generando nauseas y disfagia; si se traga, puede atascarse en esófago.
- Piel y espacios interdigitales: perfora la piel y avanza bajo ella, formando abscesos y trayectos fistulosos que exigen localización (a veces con ecografía) y extracción.
- Genitales: ocasiona vulvovaginitis o balanopostitis con dolor e infección.
¿Qué hacer?
Si sospechas que tu gato tiene alguna, es importante que lo lleves al veterinario cuanto antes para evitar infecciones. Una vez en la clínica o en el hospital veterinarios le examinarán la zona donde puede encontrarse la espiga, y procederán a quitársela. En el caso de que la tenga en las fosas nasales o si es un animal muy nervioso, pueden ponerle un poco de anestesia para mantenerlo tranquilo y relajado.
No intentes extraerla a ciegas: manipular puede romperla o empujarla más adentro. El profesional usará otoscopio o videotoscopia para el oído; tinción y colirio anestésico para el ojo; rinoscopia o endoscopia para nariz; y, si hay abscesos subcutáneos, ecografía o sondas para localizarla. Según el caso, se emplean sedación o anestesia, y tras la extracción se pautan antiinflamatorios y antibióticos, además de colirios o limpiezas auriculares. Si ha migrado profundamente, puede requerir cirugía.
Acude de urgencia si hay sangrado nasal, dolor ocular intenso, imposibilidad para abrir el ojo, dificultad respiratoria, fiebre, apatía o cojeras acusadas.
¿Cómo prevenir problemas con espigas?
- Evita zonas con hierba seca, cunetas y campos sin segar en temporada de espigas.
- Revisa a tu gato tras cada salida: orejas, ojos, nariz, entre los dedos, almohadillas, axilas, ingles y zona genital; usa peines metálicos o cardas.
- Cuida el pelaje: en gatos de pelo largo, considera recortar orejas por dentro, axilas y zonas propensas para reducir enganches.
- Botiquín básico: gasas, suero fisiológico y pinzas finas para primeros auxilios en heridas superficiales (sin intentar extraer cuerpos profundos) hasta llegar al veterinario.
- Observa su conducta: sacudidas de cabeza, lamidos insistentes o estornudos repetidos son señales para actuar rápido.

Las espigas parecen inofensivas, pero es mejor evitar que el gato se acerque a ellas. Así podremos estar seguros de que no le pasará nada. Con una revisión tras cada paseo, rutinas de cepillado y atención a los primeros signos, tu felino podrá disfrutar del exterior minimizando riesgos por espigas.
