
El gato lleva viviendo con los humanos desde hace unos diez mil años, pero hace relativamente poco que hemos empezado a tenerlo dentro de casa todo el día, sin dejarlo salir. Al no tener contacto con el exterior, se tiene que acostumbrar y adaptar a su vida con nosotros. Lo hace bien, pero a veces puede sentirse confundido ya que no siempre entendemos qué es lo que nos quiere decir. Por eso, conocer sus necesidades emocionales y ambientales es tan importante como cubrir comida y agua.
Aunque muchas personas harán esfuerzo por entender su lenguaje, hay otras que no lo hacen. Éstas últimas son las que con frecuencia terminan haciéndole daño al peludo, o abandonándolo. Por ello, es muy importante saber cuáles son los errores que se cometen al educar a un gato para evitarlos con el fin de que nuestro amigo pueda ser feliz. Además, conviene recordar que los gatos aprenden por asociación y refuerzo positivo, no por obediencia ciega.
Maltratarlo (gritarle y/o pegarle)
Es cierto que a veces puede hacer cosas que no debería de hacer, pero nada justifica el maltrato, nada. Si se le pega y/o se le grita, lo que se conseguirá es que crezca sintiendo miedo por los humanos. Los castigos físicos, los gritos o incluso rociarlo con agua sólo aumentan el estrés y la ansiedad y pueden empeorar el comportamiento.
Cuando haya una conducta indeseada, apuesta por redirigir y reforzar lo correcto: ofrécele un rascador si araña el sofá, premia con una golosina cuando use el arenero, y utiliza un tono de voz calmo y consistente. Evita técnicas aversivas; si necesitas “tiempo fuera”, que sea un descanso breve y seguro en una habitación tranquila, nunca como castigo agresivo.
No darle cariño
Si alguna vez has escuchado a alguien decir que un gato es tan independiente que no necesita a nadie… olvídalo. En serio, este felino necesita atención y cariño todos los días, varias veces al día. Puede estar un tiempo solo en casa con comida, agua y algún que otro arenero, pero seguro que te echará de menos. El juego interactivo diario y las caricias respetando su iniciativa fortalecen el vínculo y previenen problemas de conducta.
Sobreprotegerlo
Tan poco recomendable es no darle cariño como sobreprotegerlo. El gato tiene que poder disfrutar de su propio espacio personal, el cual le dará confianza y seguridad para aprender cosas nuevas y llevar una vida agradable. Permitir que explore a su ritmo, con enriquecimiento ambiental (rascadores, estantes, escondites), favorece su bienestar.

Usar el gato como un sustituto
No se debe de usar ningún animal como sustituto. Perder a un ser querido es una experiencia que nos hace sentir terriblemente mal, pero el gato que traigamos nuevo no va a ser como el que perdimos. Cada individuo tiene su propia personalidad; evita proyectar expectativas y acompáñalo con paciencia mientras se adapta al hogar.

Pensar que un gato es como un perro
Los gatos no buscan obedecer por complacer: aprenden por asociación. Repite la conducta deseada y refuérzala con premios, juego o atención. Evita esperar respuestas tipo “sentado” por puro mandato; en su lugar, enseña normas del hogar con constancia y motivación.

Salud preventiva y cuidados clave
- Vacunación y desparasitación: aunque no salga al exterior, puede enfermar. Mantén su plan veterinario al día.
- Esterilización: reduce estrés reproductivo, marcaje y riesgos de salud; también evita camadas no deseadas.
- Bolas de pelo: cepilla con regularidad y usa malta o dieta que ayude a su tránsito para prevenir molestias digestivas.
- Señales de dolor: cambios de conducta, agresividad repentina o evitar el arenero pueden ser síntomas médicos; consulta al veterinario.
Alimentación y mitos frecuentes
- No a la leche de vaca: muchos gatos son intolerantes a la lactosa; puede causar diarreas. Ofrece agua fresca y dieta adecuada.
- Evita la sobrealimentación: mide raciones, usa comederos interactivos y controla el peso, especialmente en gatos esterilizados.
- Rutina y calidad: divide la comida en varias tomas y prioriza un alimento equilibrado acorde a su edad y estado.
Separar y cuidar sus espacios
Un error común es no separar correctamente comida, descanso y baño. Coloca el arenero lejos de la zona de alimentación y en un lugar tranquilo y accesible.
- Areneros: uno por gato + uno extra es una buena regla. Limpia a diario y cambia la arena con regularidad.
- Preferencias: respeta el tipo de sustrato y la profundidad que prefiere para evitar eliminaciones fuera del arenero.
- Recursos duplicados: en hogares con varios gatos, multiplica rascadores, comederos y zonas altas para disminuir conflictos.
Socialización y adopción responsable
Educación con refuerzo positivo
Refuerza lo que hace bien con golosinas, juego o caricias. El clicker puede ayudarte a marcar el acierto en el instante preciso. Conductas como acudir a su nombre, usar el rascador o esperar antes de saltar a la encimera se aprenden mejor con sesiones breves y frecuentes.
- Redirección: ofrece alternativas adecuadas cuando muerde o araña.
- Ignora lo indeseado seguro: no premies con atención las conductas que buscas reducir.
- Evita aversivos: no uses gritos, golpes ni pulverizadores; generan miedo y empeoran el problema.
La felicidad de nuestro amigo dependerá de qué hagamos nosotros para cuidarlo. Si lo tratamos con respeto, paciencia y cariño, nos regalará confianza y convivencia armoniosa. Con un entorno enriquecido, salud al día y educación basada en refuerzo positivo, es más sencillo tener un gato equilibrado y seguro en casa.