La comunidad animalista de Xalapa ha denunciado el envenenamiento de al menos cuatro gatos que vivĆan en el panteón 5 de Febrero, un camposanto histórico donde habita una colonia felina estable. SegĆŗn la brigada que los atiende, los hechos se produjeron en cuestión de dĆas y han dejado al descubierto un vacĆo de actuación institucional que dificulta deslindar responsabilidades.
DetrĆ”s de la denuncia estĆ” la brigada Ā«Gatitos Panteón 5 de FebreroĀ», encabezada por Claudia Bautista Vargas, que lleva mĆ”s de seis aƱos y medio alimentando, esterilizando y rescatando a los felinos del lugar. La activista sostiene que la muerte de los animales fue por intoxicación, algo que se acreditó con un certificado veterinario ya presentado ante la FiscalĆa Especializada en Delitos Ambientales y contra los Animales (Fedayca), sin que por ahora haya una respuesta clara sobre quiĆ©n debe investigar.
Qué ha pasado y cómo ocurrió
Los decesos se encadenaron a lo largo de una semana: primero apareció un gato muerto en el exterior del panteón; dos dĆas despuĆ©s, dentro del recinto, encontraron a dos gatos sin vida y a una gatita reciĆ©n abandonada que llegó con vida a la clĆnica pero falleció a continuación. La brigada calcula que en el cementerio conviven unos 40 felinos y que, gracias a los rescates, 21 ya estĆ”n a salvo en hogares de apoyo.
La hipótesis que barajan es que el tóxico se habrĆa administrado a travĆ©s de comida, un mĆ©todo similar al detectado en casos de envenenamiento masivo. A determinadas horas el entorno recibe afluencia de personas que comen en la zona, por lo que temen que alguien dejase alimentos contaminados en distintos puntos del panteón.

La denuncia y el laberinto institucional
Tras formalizar la denuncia, la brigada se ha topado con un cruce de competencias. De acuerdo con Bautista Vargas, en Fedayca les indicaron que el expediente corresponderĆa a otras Ć”reas como Medio Ambiente o el Centro de Salud Animal, sin que ninguna instancia asuma el liderazgo. Esta indefinición, subrayan, retrasa la investigación y favorece la impunidad.
La falta de alumbrado y cĆ”maras en el recinto complica todavĆa mĆ”s la identificación de responsables. La activista recalca que llevan dos administraciones solicitando medidas bĆ”sicas de seguridad y que, pese a tratarse de un espacio declarado Monumento Histórico y reconocido por su valor funerario y artĆstico, no se han implementado acciones efectivas.
La colonia felina y el trabajo de la brigada
La colonia del panteón 5 de Febrero estÔ compuesta por unos 40 gatos comunitarios, muchos de ellos abandonados allà con el paso del tiempo. La brigada mantiene un programa continuo de esterilización, alimentación y rescate, y ha logrado colocar a 21 animales en casas de acogida para su posterior adopción.
Hace años, los atropellos eran el principal peligro en la zona, pero campañas de sensibilización a conductores redujeron notablemente ese riesgo. Los vecinos no han reportado conflictos con los felinos, por lo que el envenenamiento ha encendido todas las alarmas y apunta a un acto deliberado contra los animales.
Medidas reclamadas para el panteón
La brigada exige que se adopten medidas urgentes que protejan tanto a los animales como al patrimonio: iluminación funcional, cĆ”maras y vigilancia constante. Plantean que, por la extensión y valor histórico del recinto, se asigne personal de guardia las 24 horas (dos vigilantes de dĆa y dos de noche) y se garantice un protocolo de actuación ante incidentes de maltrato.
- Instalación de alumbrado en accesos y zonas internas.
- CƔmaras de videovigilancia en puntos estratƩgicos.
- Vigilancia permanente con turnos diurno y nocturno.
- Coordinación interinstitucional para investigar y sancionar el maltrato.
Implicación ciudadana
AdemĆ”s de la actuación oficial, el colectivo pide a la población empatĆa y colaboración: no abandonar animales en el panteón, evitar dejar comida sin supervisión, alertar de conductas sospechosas y apoyar con adopciones o acogidas temporales. Cualquier indicio puede resultar clave para esclarecer lo ocurrido y prevenir nuevos casos.
El envenenamiento de estos felinos ha puesto de relieve una doble vulnerabilidad: la de una colonia que depende del cuidado comunitario y la de un recinto histórico que requiere protección efectiva. Mientras se define la competencia y se inicia una investigación seria, la brigada insiste en que la prevención, la vigilancia y la coordinación son imprescindibles para que el panteón 5 de Febrero siga siendo un espacio seguro para sus habitantes y para el patrimonio que custodia.