
¿Te gustan los felinos? ¿Y los que tienen el pelo largo que parecen peluches? Si has respondido que sí a las dos preguntas, seguro que lo que te voy a decir ahora te va a encantar: la granja de gatos siberianos existe. Sólo que no está en un lugar con un clima más bien suave, sino en Rusia, en una región de Siberia donde las heladas y las ventiscas son muy comunes y las temperaturas pueden situarse muy por debajo de cero durante buena parte del invierno.
Por ella han pasado un millón -o más- gatos siberianos desde el año 2004, cuando los propietarios Alla Lebedeva y su marido Sergey cuidaron de su primera gata Babushka y de sus cinco descendientes. Desde entonces, su granja, situada cerca de la ciudad de Barnaúl, en el pueblo de Progorodny/Prigorodno, se ha convertido en todo un pequeño paraíso felino al aire libre.
Ver vídeos de la granja en YouTube: https://youtu.be/e4SqxPpmKHc
La granja de Alla y Sergey: un paraíso para gatos siberianos

Estos preciosos gatos se han hecho muy famosos gracias a los vídeos y fotografías que Alla comparte en su canal de YouTube, donde muestra el día a día de sus inquilinos peludos. Le encanta grabarlos mientras corretean por la nieve, descansan en el gallinero o se tumban tranquilamente sobre las pacas de heno, disfrutando de la vida en la granja.
Lo irónico del caso es que no se han hecho virales por lo que realmente son, sino por el rumor que decía que eran gatos del bosque noruegos. Muchas de esas imágenes empezaron a circular por Internet sin permiso, atribuyendo a otra raza el protagonismo de estos felinos. Pero no, los gatos que aparecen en las fotos y vídeos de la granja de Alla y Sergey son auténticos gatos siberianos, perfectamente adaptados al duro clima de la región de Altái.
Para cualquier amante de los gatos, la granja de Alla y Sergey podría parecer un auténtico refugio de cuento. Los gatos viven principalmente en el gallinero, donde disponen de tres pequeñas habitaciones que pueden usar como dormitorios cuando lo desean. Allí se resguardan del viento y del frío más intenso, aunque su espeso pelaje de triple capa les permite pasear por la nieve sin problemas.
Regularmente, estos gatos siberianos pasean por toda la hacienda, moviéndose con soltura entre los árboles, la nieve y las construcciones de la granja, mientras muestran su pelaje extremadamente denso que actúa como un auténtico abrigo natural. Gracias a esa protección, soportan sin dificultad las bajas temperaturas de la zona, que pueden caer muy por debajo de los quince grados bajo cero.
La vida de los gatos siberianos en la granja rusa
Lo que más llama la atención de esta granja es que los felinos no están allí sólo para hacer bonito: tienen un papel muy importante en el equilibrio del lugar. Lo único que tienen que hacer es proteger a los pollos y a los conejos de ratas y ratones, actuando como cazadores y controladores naturales de roedores, tal y como han hecho los gatos siberianos en las granjas rurales desde hace siglos.
No deben de pasárselo nada mal, desde luego, ya que además de tener la compañía de la pareja humana y de otros gatos, tienen cerca pollos y conejos, a los que deben de proteger. A cambio, disfrutan de una vida tranquila, con espacio para moverse, lugares donde esconderse, oportunidades para trepar y un entorno natural que estimula constantemente su instinto cazador y su curiosidad.
Alla suele referirse a su hogar como una auténtica «tierra de gatos», donde estos peludos comparten espacio con gallinas y conejos de una forma bastante armoniosa. A pesar de su aspecto salvaje, estos siberianos están acostumbrados a la presencia humana, se muestran confiados con sus cuidadores y saben aprovechar cada rincón de la granja para descansar, jugar o vigilar el territorio.
En los vídeos que comparte, se puede ver cómo se relacionan entre ellos, cómo se desplazan en grupo por la nieve o cómo se asoman curiosos a la cámara. Esta convivencia cercana, pero respetando su naturaleza independiente, es una de las claves del encanto de la granja y una de las razones por las que las imágenes han dado la vuelta al mundo.

Origen, historia y papel cultural del gato siberiano
Los gatos siberianos son una de las razas felinas más antiguas que se conocen. Sus raíces se remontan a las frías y vastas tierras de Siberia, en Rusia, donde durante siglos han convivido con las comunidades rurales como eficaces cazadores de roedores. Se cree que descienden de felinos salvajes que, poco a poco, se fueron domesticando y adaptando a la vida en aldeas y granjas.
El duro clima de Siberia moldeó de forma muy clara a esta raza. Su pelaje se compone de tres capas muy bien definidas que les proporcionan un aislamiento excepcional frente al frío extremo y la humedad. Además, sus patas cuentan con mechones de pelo entre los dedos que actúan como pequeñas «botas» naturales, facilitándoles caminar sobre la nieve sin que se les congelen las almohadillas.
En la cultura rusa, los gatos siberianos han sido considerados durante mucho tiempo símbolos de buena suerte y prosperidad. Aparecen en cuentos y leyendas como gatos casi mágicos, capaces de proteger a los niños y ahuyentar las malas energías del hogar. Esta conexión cultural ayuda a entender por qué su presencia en granjas como la de Alla y Sergey se percibe como algo casi tradicional.
Con el tiempo, su fama traspasó las fronteras rusas. Los gatos siberianos empezaron a participar en exposiciones felinas en países como Inglaterra o Estados Unidos y, poco a poco, fueron ganando reconocimiento internacional. Hoy en día, son compañeros muy valorados tanto en hogares rurales como urbanos, aunque su imagen siempre nos remite a esos paisajes nevados y a antiguas granjas llenas de historia.
Características y carácter de los gatos siberianos de la granja
Los siberianos son gatos de apariencia muy robusta. Tienen una musculatura potente, un cuerpo sólido y un peso que suele situarse entre los 4 y los 9 kilos, dependiendo del sexo y de la constitución de cada ejemplar. Su cabeza redondeada y su expresión dulce les dan un aspecto muy tierno, a pesar de ser auténticos expertos en cazar y moverse por terrenos complicados.
Sus ojos son grandes y muy expresivos, con colores que pueden variar bastante, aunque el verde intenso es uno de los tonos más habituales. Este contraste entre un cuerpo fuerte, un pelaje abundante y una mirada dulce es una de las características que más enamoran a quienes descubren la raza por primera vez.
En cuanto al carácter, muchas personas hablan de los siberianos como felinos con un auténtico «carácter perro-gato». Son tranquilos, afectuosos y extremadamente leales. Disfrutan mucho de la compañía humana, se interesan por todo lo que ocurre a su alrededor y suelen llevarse bien con otros animales, especialmente si han sido correctamente socializados desde pequeños.
Su curiosidad natural y su gran inteligencia los convierten en exploradores incansables. Les encanta investigar nuevos espacios, subirse a alturas desde las que observarlo todo y participar de lo que haga su familia humana. En la granja, esto se traduce en paseos constantes por el terreno, vigilancia activa del gallinero y juegos entre ellos en la nieve, en el heno o en los alrededores de las construcciones.
Cuidados, salud y forma de vida: ¿es buena idea una granja de gatos?
¿Es esta una buena manera de tener a los gatos? Bueno, depende de cada uno/a. Los gatos son animales que han nacido para estar en el campo y, aunque se adaptan bien a vivir en un piso o en una casa sin salir al exterior, siempre que se pueda hay que dejar que tengan cierto contacto con la naturaleza, algo que lamentablemente cada vez es más complicado.
Los siberianos, en particular, son gatos muy saludables y vigorosos gracias a la selección natural que ha modelado la raza durante siglos en climas extremos. No necesitan cuidados demasiado meticulosos, pero sí es importante proporcionarles una alimentación de calidad, revisiones veterinarias periódicas y un mínimo de actividad física y estimulación mental para que se mantengan equilibrados y felices.
En cuanto al pelaje, basta con un cepillado frecuente para mantenerlo en buen estado, evitar nudos y reducir la cantidad de pelo muerto que dejan por la casa. En un entorno como la granja rusa, el propio clima frío y seco ayuda a que el manto se mantenga bonito y funcional, aunque sus cuidadores también acostumbran a prestar atención a la limpieza y al estado general de los gatos.
La granja de Alla y Sergey es un ejemplo de cómo se puede combinar la vida semi-libertina de los gatos con la seguridad y los cuidados básicos. Los felinos tienen refugios cerrados, alimento, atención veterinaria y supervisión humana, pero al mismo tiempo disfrutan de amplios espacios exteriores donde desarrollar sus instintos. No todas las personas pueden ofrecer algo así, pero sí se puede aprender de este modelo la importancia de respetar las necesidades naturales del gato, aunque viva en un entorno doméstico.

Gatos siberianos, granjas rusas y adopción responsable
La enorme popularidad de los vídeos de la granja ha despertado el interés de muchas personas que sueñan con convivir con un gato siberiano. Algunos futuros tutores incluso contactan con criadores rusos para traer un cachorro desde el extranjero, a veces firmando contratos en los que se garantiza el estado de salud del gato. En estos casos, es importante informarse muy bien sobre la reputación del criador, las condiciones de viaje del animal y la validez legal de cualquier documento que se firme.
Más allá de las modas, conviene recordar que el siberiano, por muy fotogénico que sea en la nieve, es ante todo un ser vivo con necesidades. Requiere compañía, atención, un entorno enriquecido y un compromiso a largo plazo por parte de su familia humana. Quien se enamora de las imágenes de la granja rusa debe preguntarse si realmente puede ofrecer a un gato un hogar adaptado a sus características y a su nivel de energía.
Si se respetan esas necesidades y se apuesta por una adopción o compra responsable, el gato siberiano puede convertirse en un compañero extraordinario, capaz de llenar de vida tanto una casa en la ciudad como una vivienda con jardín. Su historia ligada a las granjas, su papel como cazador de roedores y su carácter afectuoso hacen que cada ejemplar sea un pequeño pedazo de la cultura y la naturaleza rusas dentro de nuestro propio hogar.
¿Qué te ha parecido esta noticia y todo lo que hay detrás de la famosa granja de gatos siberianos en Rusia? Seguro que, después de conocer mejor su origen, su forma de vida y su carácter, mirarás a estos felinos con otros ojos, y quizá te animes algún día a visitar un lugar similar o a compartir tu vida con uno de ellos, siempre desde el máximo respeto a su bienestar.


