¿Tienes un gatito bebé en casa? Si es así, seguro ya sabes, o estarás a punto de descubrir, lo tierno y maravilloso que puede llegar a ser. Es muy común que, tras una trastada, dejemos paso a la felicidad. Y es que, ¿quién puede enfadarse cuando un peludito te mira con esos ojos tan dulces? Pero, por supuesto, para que aprenda a vivir en familia necesita una educación adaptada a su especie. Tú, como su cuidador/a, tendrás que proporcionársela con paciencia, cariño y ciertas normas claras.
Si nunca antes habías convivido con un felino, apunta estos consejos sobre cómo educar a un gato bebé, y seguro que no tendrás ningún problema en enseñarle todo lo que debe de saber . Además, verás cómo, si entiendes cómo piensa un gato, todo el proceso se hace mucho más sencillo y la convivencia resulta mucho más armoniosa.
Preparar la casa antes de la llegada del gatito
Antes incluso de empezar con las normas de educación, es fundamental adaptar tu hogar a las necesidades y seguridad del gatito. Un cachorro felino es curioso, valiente e imprevisible, por lo que cualquier rincón puede convertirse en una zona de juego… o de peligro.
Para que tu pequeño llegue a un entorno adecuado, ten en cuenta estos puntos:
- Retira o guarda objetos pequeños que pueda tragar, como gomas, tapones, alfileres, piezas de juguetes o monedas, ya que pueden causarle obstrucciones.
- Protege los cables eléctricos con fundas, bridas o canaletas. Muchos gatitos sienten curiosidad por morderlos, y eso puede ser muy peligroso para su salud.
- Guarda bien los medicamentos y productos químicos en armarios cerrados. Los fármacos humanos, productos de limpieza o insecticidas pueden ser tóxicos incluso en pequeñas cantidades.
- Revisa ventanas, balcones y huecos en muebles o electrodomésticos donde pueda quedar atrapado. Asegura rejillas, mosquiteras y balcones para evitar caídas.
- Mantén la tapa del inodoro y del cubo de basura cerradas, sobre todo si son profundos, para que el gatito no se caiga dentro ni rebusque entre los residuos.
Además de eliminar riesgos, es recomendable prepararle una habitación o zona tranquila para los primeros días, con su cama, arenero, comederos y algún escondite. Esto le ayudará a sentirse seguro mientras se acostumbra a la nueva casa.
Bienvenida y primeros días del gato bebé en casa

Los primeros días del gatito en casa son los más delicados. El pequeño ha dejado a su madre, hermanos y entorno conocido, así que es normal que se muestre tímido, que se esconda o que maúlle buscando seguridad. Tu papel será acompañarlo sin agobiarlo.
- Llévalo directamente a la habitación preparada. Coloca el transportín en el suelo, abre la parte superior si puedes y permite que salga cuando se sienta preparado, sin obligarlo.
- No retires el transportín tras su salida. Déjalo en la habitación, ya que lo puede usar como refugio cuando se sienta abrumado.
- Respeta sus escondites. Esconderse le ayuda a gestionar el estrés y la inseguridad. No lo saques a la fuerza de debajo de la cama o de dentro de un mueble.
Para ganarte su confianza poco a poco, puedes ofrecerle pequeñas porciones de comida sabrosa, hablarle con un tono de voz suave y usar juguetes para invitarle al juego. Si aun así prefiere mantenerse escondido, respeta su ritmo. Muchos gatitos necesitan varios días para explorar toda la casa con seguridad.
¿Cómo enseñarle a usar la bandeja de arena?

Los gatos son muy limpios, tanto es así que la gran mayoría aprenderá por sí sola a utilizar su bandeja de arena, sobre todo si ha estado con su madre el tiempo suficiente. Aun así, conviene facilitarles el aprendizaje desde el primer día.
Para ello, hay varias cosas que tenemos que hacer:
- Le compraremos una bandeja amplia. Lo ideal es que sea sin tapa para que le sea más sencillo aprender. Podemos comprar cualquier tipo de bandeja, no necesariamente tiene que ser específica para gatos; lo único que debemos mirar es que tenga poca altura para que pueda entrar sin esfuerzo, aproximadamente no más de 7cm.
- Se la colocaremos en un lugar apartado, tranquilo, lejos de los ruidos y de su comida. A los gatos no les gusta hacer sus necesidades cerca del comedero ni en zonas de paso con mucho movimiento.
- Utilizaremos arena no aromática, pues a los gatos por lo general no les gustan aquellas que tienen olor fuerte. Las arenas aglomerantes suelen resultar cómodas tanto para ellos como para la limpieza diaria.
- Se la mantendremos siempre limpia, retirando las deposiciones a diario y realizando una limpieza a fondo de la misma una vez por semana, cambiando toda la arena y lavando la bandeja con productos neutros.
Asimismo, y sobre todo si es un gatito muy bebé (de menos de 2 meses), a los diez minutos de haber comido tenemos que llevarlo a su bandeja. También es útil colocarlo en el arenero justo después de despertarse o de una sesión de juego intensa, que son los momentos en los que suelen hacer sus necesidades.
Si no hace sus necesidades en ella no tenemos que enfadarnos, sino simplemente tener paciencia y ser muy constantes. Cuando las haga en el lugar correcto, le daremos un premio en forma de golosina, palabras suaves y/o caricias, para que asocie la bandeja con algo positivo. Si hay algún accidente fuera de la bandeja, limpiamos bien la zona con un producto enzimático para eliminar el olor y así evitar repeticiones, sin reñirle.
¿Cómo enseñarle a no morder?

El gatito necesita morder. Tiene una curiosidad muy grande, y en cuanto puede comienza a explorar todo su territorio. Además, morder forma parte de su forma natural de jugar y de practicar la caza. Sin embargo, no hay que dejar nunca que nos muerda con fuerza, ya que de lo contrario crecerá y continuará haciéndonos daño.
Por lo tanto, ya desde su más tierna infancia tenemos que enseñarle que no puede jugar con nuestras manos ni pies. Si nos acostumbramos a moverle los dedos delante del hocico como si fueran un juguete, el mensaje que recibe es que morder nuestra piel está permitido.
¿Cómo corregirlo de manera respetuosa?
- Cada vez que nos muerda, detendremos de inmediato el juego y nos alejaremos de él por unos minutos. Esa retirada le muestra que morder con fuerza hace que la diversión se termine.
- Si nos ha cogido por ejemplo la mano, no la moveremos bruscamente; así la terminará soltando sin excitarse más. Un tirón rápido puede hacer que apriete todavía más.
- En cuanto se calme, tras unos 5 segundos, redirigimos la mordida hacia un juguete adecuado (pelotas, ratones de peluche, cañas con cuerda) y, cuando lo muerda a él y no a nosotros, le damos un premio (golosina, caricia o elogio).
Este proceso de parar el juego, esperar unos segundos y premiar cuando juega de forma adecuada le ayuda a asociar el no morder a las personas con experiencias agradables. Hay que ser muy, muy constante, y toda la familia debe actuar igual para no confundir al gatito.
¿Cómo enseñarle a no arañar?

Del mismo modo que muerde, también araña… y bastante. Si bien es aún muy pequeño, puede hacernos cortes en la piel con muchísima facilidad. Estos cortes son superficiales ahora, pero el día de mañana podrían ser más profundos si no aprende a controlar sus uñas durante el juego.
Arañar, sin embargo, es un comportamiento totalmente natural en los gatos. No solo les sirve para afilar y limpiar sus uñas, también para estirar la musculatura y marcar territorio mediante las glándulas odoríferas que tienen en las patas. Por eso, no se trata de impedir que arañe, sino de enseñarle dónde puede hacerlo.
Enseñarle a no arañar nuestra piel o los muebles es, también, relativamente sencillo, pero requiere ser constante en el adiestramiento. Repetir muchas veces una misma acción conseguirá que el gatito aprenda cualquier cosa.
- Para que no nos arañe, haremos exactamente lo mismo que si estamos enseñándole que no puede morder: detendremos el juego y nos iremos cuando saque las uñas sobre nuestra piel.
- En cuanto se calme, lo llevamos suavemente hacia su rascador y podemos animarlo con un juguete o con un poco de catnip si ya es un poco mayor y le gusta.
- A los 5 segundos, cuando esté más tranquilo y use el rascador, le daremos un premio o le hablaremos con voz alegre para reforzar el comportamiento correcto.
Ningún gato será “peligroso” si recibe la educación adecuada y se respetan sus necesidades naturales. En realidad, no hay gatos peligrosos, sino cuidadores que no han sabido o no han querido entenderlos, que es precisamente lo que evitamos con estos consejos .
Rutinas diarias: juego, estimulación y cariño

Además de corregir comportamientos concretos, es muy importante que el gatito tenga rutinas diarias de juego, estimulación física y mental. Un cachorro que gasta energía de forma adecuada y tiene su mente ocupada suele mostrar menos conductas destructivas.
Algunos puntos básicos para su día a día:
- Estimulación física: anímalo a correr, saltar y perseguir juguetes. Tres o cuatro sesiones de juego de unos 10 minutos de duración cada una serán suficientes para que crezca activo y equilibrado.
- Estimulación mental: ofrécele juguetes interactivos y estructuras para gatos, túneles, cajas de cartón y escondites para que explore. Esto ayuda a desarrollar sus habilidades y reduce el aburrimiento.
- Juguetes para jugar juntos y juguetes para jugar solo: combina pelotas, ratones de peluche o cañas tipo “caña de pescar” para jugar con tu presencia, con juguetes que pueda usar cuando está solo.
- Higiene y cepillado: acostúmbralo desde pequeño al cepillo, con sesiones cortas y suaves, para reducir bolas de pelo y fortalecer vuestro vínculo.
Los gatos adoran las rutinas; de hecho, todo lo que se salga de su rutina diaria puede ocasionar estrés. Intenta que las horas de comida, juego y descanso sean relativamente estables, y verás cómo el gatito se vuelve más seguro y tranquilo.
Más consejos para educar a un gatito

Además de todo lo que hemos comentado hasta ahora, aún podemos hacer más para que el gatito sea un peludo muy bien educado. Ten en cuenta estos consejos adicionales:
- Tener siempre la misma reacción: cuando haga algo que no nos guste, usaremos la misma palabra o gesto (por ejemplo, un «no» suave y firme) para no crearle confusión. La coherencia es clave para que entienda las normas.
- Proporcionarle un rascador: el gatito necesita arañar, de modo que el rascador es un accesorio indispensable para él. Coloca varios rascadores en zonas estratégicas, especialmente cerca de los lugares donde intenta arañar muebles.
- Respetar su espacio: si el gatito quiere cariño, nos lo hará saber. Se acercará a nosotros, y puede que se suba en nuestro regazo pidiendo mimos. En ningún caso tenemos que forzar la situación, cogerlo a la fuerza o perseguirlo por la casa.
- Jugar con él a diario: es muy importante que le dediquemos tiempo. Además de los juegos cortos repartidos durante el día, procura terminar la jornada con una sesión de juego tipo “caza” para que descargue energía y descanse mejor.
- No lo maltrataremos: el uso de la fuerza, así como gritarle o hacer ruidos fuertes, sólo servirá para mermar la confianza que tenemos con el gatito. Los castigos físicos o el uso de objetos como pistolas de agua pueden romper la relación de seguridad que necesita para aprender.
- Reforzar siempre lo positivo: cada vez que haga algo bien (usar la bandeja, el rascador, jugar sin morder, acudir cuando lo llamas) es una oportunidad para premiarlo con una pequeña golosina, caricias o palabras amables.

¿Sabes ya cómo educar a tu peludito? Con un entorno seguro, rutinas claras, mucho refuerzo positivo y respeto por su naturaleza felina, tu gatito crecerá confiado, equilibrado y con buenos hábitos, y vuestra convivencia será cada vez más fácil y llena de momentos de cariño y juego compartido.
