Deshidratación en gatos: síntomas, causas, tratamiento y prevención completa

  • La deshidratación en gatos puede aparecer rápido y afectar a órganos vitales, por lo que es clave detectar cambios en piel, encías, ojos, apetito y comportamiento.
  • Vómitos, diarrea, enfermedades renales, calor intenso y dietas basadas solo en pienso seco son causas frecuentes que aumentan el riesgo de deshidratación felina.
  • Ante la mínima sospecha se debe ofrecer agua fresca, mantener al gato en un lugar fresco y acudir pronto al veterinario para una valoración y fluidoterapia si es necesario.
  • La prevención se basa en agua siempre limpia, varios bebederos o fuentes, más comida húmeda y un entorno fresco y tranquilo, reduciendo así también problemas urinarios.

La deshidratación es un problema muy serio para los gatos

La deshidratación es un problema para todos los seres vivos. De hecho, los seres humanos no podemos estar más de 3 días sin beber una sola gota de agua. Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo es mucho más grande que el de los gatos, podemos imaginarnos lo necesario que es este preciado líquido para estos animales. A diferencia de nosotros, el Felis catus no puede estar ni un día sin tomar agua.

Esto en el pasado cuando vivía en su hábitat natural no era demasiado grave, ya que conseguía hidratarse mientras comía. Las presas aportaban una gran cantidad de líquido, por lo que el gato casi no necesitaba beber de fuentes externas de agua. Pero como ahora le solemos dar más pienso seco que otra cosa, sus riñones tienden a pasarlo mal con el paso de los años y el riesgo de enfermedades urinarias y renales aumenta cuando no ingiere suficiente agua.

Por eso, te vamos a decir todo lo que tienes que saber sobre la deshidratación en gatos: qué es exactamente, cómo detectarla en casa, cuáles son sus causas más frecuentes, qué hacer si sospechas que tu gato está deshidratado y cómo prevenir que vuelva a ocurrir, integrando además consejos prácticos para el día a día.

¿Por qué es necesario que beba agua a diario?

Importancia del agua para los gatos

Los gatos deben beber agua a diario

El agua es el líquido que mantiene con vida al gato. Sin ella, funciones básicas como respirar, regular la temperatura corporal o eliminar toxinas no se podrían realizar correctamente. Este elemento contiene electrolitos, que son minerales con una carga eléctrica -sodio, potasio, magnesio, etc.- que están contenidos en los líquidos del organismo y que permiten que los músculos se contraigan, que el corazón lata de forma adecuada y que los nervios transmitan señales.

Como regla general, un gato sano suele necesitar alrededor de 50 ml de agua por kilo de peso al día; sin embargo, esta cantidad varía según la dieta (los gatos que comen alimento húmedo suelen necesitar menos) y el estado de salud.

En un gato sano, el cuerpo está compuesto en gran parte por agua: en los gatitos puede rondar el 80% y en los adultos alrededor del 60%. Cuando se pierde más líquido del que se ingiere (por ejemplo, por vómitos, diarrea, calor intenso o falta de acceso al agua), disminuye el volumen de sangre que circula por el organismo y los órganos empiezan a trabajar con dificultad.

El agua también es esencial para mantener la función renal y urinaria. Ayuda a diluir la orina, facilita la expulsión de toxinas y residuos metabólicos, y contribuye a evitar la formación de cristales y cálculos en la vejiga o en los riñones. Un gato que bebe poco, sobre todo si basa su dieta en pienso seco, tiene más probabilidades de desarrollar problemas urinarios con el tiempo.

Además, la hidratación influye en la calidad del pelaje y de la piel. Cuando el gato está bien hidratado, su pelo suele verse más brillante y su piel mantiene una buena elasticidad. En cambio, en la deshidratación el mantillo se vuelve áspero, apagado y con tendencia a enredarse.

Si no bebiera o no lo hiciera lo suficiente, podría llegar a padecer trastornos graves e incluso podría llegar a morir. Por eso es tan importante vigilar a diario su consumo de agua y su comportamiento, especialmente en épocas de calor o si ya tiene alguna enfermedad diagnosticada.

¿Qué es exactamente la deshidratación en gatos?

Qué es la deshidratación en gatos

La deshidratación en gatos se produce cuando hay una pérdida excesiva de líquidos y electrolitos que no se repone de manera adecuada. Sucede tanto si el gato no bebe lo suficiente como si su cuerpo pierde más agua de lo normal por diferentes causas (vómitos, diarrea, orina excesiva, jadeo, fiebre, golpes de calor, etc.).

En un primer momento, el organismo intenta compensar esta pérdida concentrando la orina y redistribuyendo el agua entre los tejidos. Pero si la situación se mantiene, la sangre se vuelve más espesa, la circulación empeora y órganos vitales como los riñones, el hígado o el corazón pueden empezar a fallar. Por eso no es un simple “tiene un poco de sed”, sino un estado que puede comprometer seriamente su salud.

Según el porcentaje de líquido que el gato haya perdido, se puede hablar de distintos niveles:

  • Deshidratación leve: alrededor de un 5% de pérdida de líquidos. Puede haber síntomas discretos como cierta apatía o encías algo más secas, pero a veces pasa desapercibida.
  • Deshidratación moderada: entre un 5% y un 10%. Ya empiezan a ser visibles signos como pérdida de elasticidad de la piel, mucosas pegajosas y cambios en el comportamiento.
  • Deshidratación severa: por encima del 10%. Es una urgencia veterinaria. Pueden presentarse ojos hundidos, colapso, temperatura corporal alterada, frecuencia cardíaca muy alta o muy baja y riesgo de fallo multiorgánico.

Cuanto antes se detecte y se inicie el tratamiento, menor será el daño a los órganos internos y mejor será el pronóstico para el gato.

¿Cómo saber si mi gato está deshidratado?

El gato es un animal experto en fingir que todo está bien, por eso es necesario que prestemos mucha atención a cualquier síntoma nuevo que pueda aparecer pues cualquier detalle, por pequeño que sea, podría ser importante. Para sospechar que está deshidratado, tenemos que ver lo siguiente:

  • Diarrea
  • Fiebre
  • Vómitos
  • Pérdida de la elasticidad de la piel
  • Insolación
  • Quemaduras
  • Problemas urinarios
  • Hemorragia interna
  • Apatía
  • Ojos hundidos
  • Frecuencia cardíaca elevada
  • Temperatura corporal baja (por debajo de los 38ºC)
  • Pérdida de apetito

Además de estos signos generales, hay una serie de pruebas sencillas que se pueden hacer en casa para valorar el estado de hidratación del gato. No sustituyen en ningún caso a la revisión veterinaria, pero pueden ayudarte a decidir si es urgente acudir a la clínica.

Prueba del pellizco en la piel

La elasticidad de la piel del gato se ve afectada con los primeros síntomas de deshidratación. Para comprobarla, pellizca suavemente la piel del cuello o entre los omóplatos y suéltala:

  • Si la piel vuelve al instante a su forma inicial y no muestra ninguna imperfección, suele indicar que el gato está bien hidratado.
  • Si tras estirar su piel tarda más de un segundo en volver a su sitio, puede considerarse un signo de deshidratación.

Ten en cuenta que en gatos mayores o con sobrepeso esta prueba puede ser menos fiable, ya que su piel es menos elástica por la edad o por la grasa subcutánea.

Estado de las encías y tiempo de llenado capilar

Otro de los modos para saber si tu gato está deshidratado es comprobar sus encías. Con la mano seca, levanta el labio superior y toca las encías:

  • En un gato sano, las encías son rosadas, húmedas y lisas.
  • Si están viscosas o pegajosas, puede ser un primer síntoma de deshidratación.
  • Si están muy secas o más pálidas de lo habitual, puede significar que el gato se encuentra en un estado más avanzado de deshidratación.

También puedes fijarte en el tiempo de llenado capilar (TRC). Presiona con un dedo una zona de la encía hasta que se vuelva blanca y suelta. Si tarda más de dos segundos en recuperar su color rosado, es probable que haya un problema circulatorio asociado a la pérdida de líquidos.

Aspecto de los ojos y del pelaje

En los ojos también se pueden ver síntomas de la deshidratación en gatos. Al echarle un vistazo a sus ojos, deben estar como siempre, brillantes y bien lubricados. Si transmiten sensación de hundimiento o sequedad, puede considerarse síntoma de deshidratación, especialmente si se acompaña de otros signos.

Un gato deshidratado suele mostrar también un pelaje menos brillante, con aspecto áspero, despeinado o que se ensucia con facilidad. Aunque no es un síntoma determinante por sí solo, suma indicios cuando se observa junto con cambios en las encías, la piel o el comportamiento.

Frecuencia cardíaca, temperatura y comportamiento

La frecuencia cardiaca se ve alterada por la deshidratación y el corazón late con mayor rapidez. Para comprobarlo, lo mejor es acercarse al gato sin que se altere y notar los latidos en el pecho o en la ingle. También se pueden palpar las patas y comprobar la temperatura en sus pezuñas: los gatos deshidratados tienen las pezuñas más frías que el resto del cuerpo, tanto que se nota al tacto.

A nivel de comportamiento, un gato deshidratado puede presentar:

  • Letargo y debilidad: está más apático, duerme más horas de lo normal o se esconde en lugares donde no suele hacerlo.
  • Pérdida de apetito: deja su comida favorita sin tocarla o come mucho menos durante varios días.
  • Jadeo o respiración agitada: en gatos no es algo habitual, de modo que cuando aparece suele indicar un problema importante.

Tras este sencillo análisis en casa, es posible realizar una primera valoración sobre si el gato puede estar deshidratado. Si muestra varios de estos síntomas, es fundamental acudir al veterinario cuanto antes.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de deshidratación en gatos?

La deshidratación en gatos puede tener muchas causas. A veces es algo puntual, como un día especialmente caluroso, y otras veces está relacionada con alguna enfermedad de base que aún no se ha diagnosticado. Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Vómitos o diarreas continuados, que provocan una pérdida rápida de agua y sales minerales.
  • Enfermedades renales crónicas, muy comunes en gatos mayores, que hacen que orinen más y pierdan líquido de forma constante.
  • Diabetes o hipertiroidismo, que aumentan la producción de orina y la necesidad de agua.
  • Golpes de calor e insolación, sobre todo en épocas de altas temperaturas, cuando el gato no puede regular bien su temperatura corporal.
  • Dietas exclusivas de pienso seco sin aporte suficiente de agua o de alimento húmedo.
  • No tener acceso a agua limpia y fresca o que no les guste el tipo de bebedero o su ubicación.
  • Estrés, cambios en casa (mudanzas, nuevos animales, obras o ruidos intensos) que pueden hacer que el gato beba y coma menos.

En algunos casos, también pueden influir determinados medicamentos, intervenciones quirúrgicas recientes o quemaduras en la piel que facilitan la pérdida de agua. Siempre que notes que tu gato orina más de lo normal, bebe de forma compulsiva o, por el contrario, casi no se acerca al bebedero, conviene comentarlo con el veterinario.

¿Qué hacer para ayudarle?

Si sospechamos que el gato está deshidratado, o que bebe menos de 50ml por cada kilo de peso, lo que tenemos que hacer es llevarlo al veterinario lo antes posible. No hay que medicarlo por nuestra cuenta, nunca, pues de hacerlo podríamos poner en riesgo su vida. Solo el profesional sabrá lo que hay que hacer y los consejos que nos tiene que dar para que el animal se recupere lo antes posible.

Mientras organizas la visita, puedes tomar algunas medidas iniciales:

  • Colocar al gato en un lugar fresco, tranquilo y alejado del sol directo.
  • Ofrecerle agua fresca en un cuenco limpio, sin obligarle a beber si no quiere.
  • Si lo acepta, probar con un poco de caldo de pollo o pescado sin sal, sin cebolla ni ajo, para hacer el agua más atractiva.

Una vez en la clínica o en el hospital veterinario, lo examinará y, dependiendo de la gravedad del caso, le administrará suero por vía intravenosa o subcutánea para que su cuerpo poco a poco se vaya hidratando. En otros casos, nos puede recomendar darle una dieta húmeda, sueros orales específicos o realizar pruebas adicionales (análisis de sangre y orina, ecografías) para detectar enfermedades que hayan podido desencadenar la deshidratación.

El tratamiento y el tiempo de recuperación dependerán de la causa y del nivel de deshidratación. En deshidrataciones leves, puede bastar con mejorar la ingesta de agua y ajustar la dieta. En cuadros moderados o severos, la fluidoterapia y el control veterinario son imprescindibles para evitar complicaciones graves.

¿Se puede prevenir?

La Syringa vulgaris es el árbol perfecto para ti. ¿Sabes por qué? Porque es pequeño, no tiene raíces invasivas y es, además, precioso. Anímate a descubrirlo - %URL% #jardinería #arboles #plantas #syringavulgaris

La deshidratación en gatos es un problema muy frecuente, pero se puede prevenir con hábitos sencillos. Para eso recomiendo lo siguiente:

Tener el bebedero siempre limpio y lleno

El gato es un animal muy especial. Si el agua no está limpia ni/o fresca, no beberá. Por eso, es muy importante limpiarle el bebedero a diario, al menos una vez, y asegurarse de que esté siempre lleno. Especialmente durante el verano, es de vital importancia que el peludo pueda beber siempre que lo necesite.

Una buena idea es colocar varios bebederos en diferentes puntos de la casa, lejos del arenero y del comedero, para que siempre tenga agua a mano donde esté. Cambiarle el agua varias veces al día o añadir unos cubitos de hielo en las horas de más calor puede hacerla más apetecible.

Y si no bebe, puede que le resulte más agradable beber de una fuente-bebedero. Esta lo que hace es mantener el agua en movimiento, algo que a muchos gatos les encanta porque les recuerda a los cursos de agua de la naturaleza y se mantiene más fresca y oxigenada. Podrás encontrarla a la venta en cualquier tienda de animales, sea física u online.

Darle comida húmeda

Lo ideal para el gato es comer comida húmeda. De ella obtiene todo el agua que necesita, al igual que hacía antes cuando vivía en su hábitat natural. Por eso, es muy recomendable darle, desde que es un gatito, dieta Barf para gatos siguiendo los consejos de un nutricionista felino, dieta Yum para gatos, o bien darle latas de comida húmeda de alta calidad como las de Applaws o las de Taste of the Wild. Estas últimas son caras: las de 156g cuestan entre 2 y 3 euros, pero valen la pena.

La comida húmeda (latas, sobres, dietas crudas bien formuladas) contiene un alto porcentaje de agua y minerales, lo que ayuda a mantener un buen nivel de hidratación incluso en gatos que no muestran una gran sed. También existen alimentos fríos que pueden guardarse en la nevera y que resultan más agradables en épocas de calor.

Otra opción, si no quieres o no puedes darle latas a diario, es darle de tanto en cuando, o ir alternándole el pienso seco con el húmedo. De esta manera, estará hidratado. Si tu gato es reacio a los cambios de alimentación, es mejor introducir los nuevos alimentos poco a poco, mezclándolos con su comida habitual y aumentando gradualmente la cantidad para evitar rechazo o problemas digestivos.

Otros trucos para fomentar que beba más

Además de los cambios en el bebedero y la comida, hay otros pequeños gestos que pueden ayudar a prevenir la deshidratación:

  • Cepillar a tu gato con regularidad para eliminar el pelo sobrante y ayudarle a mantener una temperatura corporal adecuada.
  • Permitir que se tumbe en las zonas más frescas de la casa: debajo de la cama, en habitaciones oscuras o cerca de baldosas frías.
  • Ofrecerle de vez en cuando hielo picado si le resulta atractivo lamerlo.
  • Dejar una toalla ligeramente húmeda para que pueda tumbarse encima si lo desea.

Hay que ser considerado con los felinos. Si hace calor y quiere descansar durante gran parte del tiempo, lo mejor es dejarle tranquilo. Basta con imaginar lo que debe ser pasar tanto calor con la cantidad de pelo que suelen tener. Lo importante es que siempre tenga acceso a agua fresca y a un lugar cómodo y ventilado.

La deshidratación y las enfermedades urinarias

Cistitis, cálculos en los riñones,… son solo algunas de las enfermedades más comunes que tiene el gato. Aunque a menudo están causadas por una alimentación de mala calidad rica en cereales, la deshidratación tiene buena parte de culpa. Así pues, si nuestro querido amigo se orina por todas partes, tiene problemas para ir al baño, si orina con sangre, y/o si se lame demasiado su zona genital, lo más probable es que tenga una enfermedad urinaria.

Cuando el gato no bebe suficiente, la orina se vuelve más concentrada y se acumulan sustancias que pueden formar cristales y piedras en la vejiga o en la uretra. Esto provoca inflamación, dolor, dificultad para orinar e incluso obstrucciones, especialmente en machos. Un gato con deshidratación crónica y dieta inadecuada tiene más riesgo de sufrir enfermedades renales a medio y largo plazo.

De ser así, es necesario que lo llevemos al veterinario lo antes posible. De esta forma, conseguiremos que le hagan un diagnóstico profesional y, también, que lo traten. El tratamiento suele incluir fluidoterapia, cambios de dieta, medicación específica y control del dolor. En muchos casos, una buena hidratación es una parte clave para mejorar el pronóstico y reducir las recaídas.

Los gatos deben beber 50ml por cada kilo de peso

La deshidratación es un problema muy serio, sobretodo cuando la víctima es un gato. Observar su comportamiento diario, su forma de beber, de orinar y de relacionarse es la mejor manera de detectar a tiempo que algo no va bien. Si sospechas que no se encuentra bien, no lo dudes: consulta con un profesional; de lo contrario podrías estar poniendo su vida en peligro.


Añadir como fuente preferida en Google