Cómo demostrar amor a un gato y entender sus señales de cariño

  • Demuéstrale amor con comida especial, juego diario y caricias en las zonas que más disfruta, respetando siempre sus límites.
  • Permitir que duerma contigo, hablarle con voz suave y responder a sus maullidos y ronroneos refuerza la confianza mutua.
  • El parpadeo lento, el amasado, el seguimiento por la casa y los pequeños “regalos” son señales claras de que tu gato te quiere.

Gato con humano

El gato es un peludo muy inteligente y entrañable. Cuando convivimos con uno, enseguida nos daremos cuenta de lo divertido, afectuoso y encantador que puede llegar a ser. Con sólo mirarte, es capaz de sacarte una sonrisa que te hará sentir muy bien el resto del día, y con pequeños detalles te irá mostrando que confía en ti y que formas parte de su familia.

Sin embargo, si nunca antes habíamos tenido un compañero felino, es posible que no sepamos bien cómo demostrarle amor a un gato de una forma que él entienda y disfrute. Pues bien, si ese es tu caso, a continuación te diré cómo puedes conseguir que tu peludo se sienta querido, integrando además muchas de las señales con las que ellos nos devuelven ese amor.

Dale de vez en cuando latas y premios especiales

Gato recibiendo cariño

Esto es muy recomendable sobretodo durante los primeros días o semanas, cuando os estáis conociendo. La comida húmeda para gatos es mucho más olorosa y sabrosa que la seca, tanto es así que no dudará ni un momento en acercarse a probarla. Más adelante, cuando ya te tenga más confianza, nada más empezar a abrir la lata lo tendrás junto a ti, esperando a que le llenes su plato. Ese momento de ilusión es una forma de asociar tu presencia con experiencias positivas, algo clave para construir un vínculo seguro.

Además de las latas, puedes ofrecer pequeños premios o snacks específicos para gatos, siempre con moderación y dentro de una dieta equilibrada. Muchos gatos también muestran su amor trayéndote sus propios “regalos”, como juguetes o, si salen al exterior, pequeñas presas. Aunque a veces resulte desagradable, forman parte de su comportamiento natural de caza y es una señal de confianza y de que te ve como parte de su grupo.

Cógelo y dale un montón de besos (respetando sus límites)

Acariciar a un gato en brazos

Alguna que otra vez (o una vez al día) coge en brazos a tu gato y demuéstrale que le quieres dándole besos y caricias. Eso sí, sin agobiarlo. En cuanto veas que trata de irse, o si empieza a gruñir o a ponerse nervioso, déjalo en el suelo. Respetar sus tiempos y su espacio es una forma muy clara de decirle “te quiero” en su idioma.

Los gatos son extremadamente sensibles al tacto y prefieren las caricias en zonas concretas: barbilla, mejillas, zona de los bigotes y detrás de las orejas suelen ser áreas muy agradables para ellos. Notarás que tu gato se relaja, ronronea o incluso amasa con las patas cuando aciertas en el lugar correcto. Por el contrario, muchas veces no les gusta que se les toque con insistencia el lomo, la cola o la tripa, así que observa bien sus reacciones.

Si tu gato te da pequeños mordisquitos suaves mientras lo acaricias, pueden ser mordiscos de juego o de cariño. Siempre que no sean fuertes ni vayan acompañados de bufidos o tensión corporal, forman parte de su forma de relacionarse contigo, similar a como lo haría con otros gatos con los que tiene confianza.

Deja que duerma contigo y comparta tu espacio

Gato durmiendo con su humano

Un gato sano y desparasitado es un animal que puede dormir perfectamente con un ser humano. De hecho, es algo que le encantaría hacer todos los días. Verle con los ojos cerrados, soñando tan tranquilo hace que te inunde una maravillosa sensación de paz y que se te despierte el instinto protector hacia él.

Para un gato, dormir sobre ti o muy cerca es una de las mayores muestras de confianza que puede ofrecer, ya que durante el sueño se siente más vulnerable. Si elige tu cama, tu regazo o tu pecho para echar la siesta, te está diciendo que se siente seguro contigo y que tu presencia le aporta calma. Aunque le permits dormir contigo, también es buena idea ofrecerle su propia cama o refugios cómodos para que pueda elegir dónde descansar en cada momento.

Muchos gatos también muestran afecto siguiéndote de habitación en habitación, esperando en la puerta del baño o sentándose cerca mientras trabajas. Esa aparente curiosidad constante es, en realidad, un deseo de estar cerca de ti y de compartir tu rutina diaria.

Pasa todo el tiempo que puedas con él y juega cada día

Jugar con un gato

Debido a nuestro ritmo de vida, el gato pasa muchas horas solo. Cuando vuelvas de trabajar, es muy importante que le dediques tiempo, que juegues con él y que, en definitiva, estés con él. De esta manera, será un felino feliz. No se trata solo de estar físicamente en casa, sino de ofrecerle atención de calidad: juegos de caza con cañas, pelotas, ratoncitos o incluso cajas de cartón pueden convertir unos minutos al día en un verdadero tesoro para tu gato.

El juego imita la caza y le permite descargar energía, reducir el estrés y fortalecer el vínculo contigo. Muchos gatos, cuando se sienten a gusto, te darán pequeños golpecitos suaves con la pata para llamar tu atención o te traerán sus juguetes favoritos, invitándote a participar. Cada vez que respondes a esa invitación, le estás diciendo que su compañía te importa.

Recuerda también que los gatos necesitan momentos de calma. Si después de jugar se va a un rincón tranquilo, respeta su necesidad de descanso. Alternar ratos de actividad compartida con espacios de relajación es la mejor forma de que tu gato se sienta comprendido y respetado.

Háblale y utiliza el lenguaje felino

Persona hablando con su gato

Es cierto que no te entenderá, o no al cien por cien, pero habla con tu gato. Salúdalo cuando vuelvas a casa, dile lo mucho que le quieres y comunícate con él. Los gatos tienen una audición muy fina y son sensibles al tono de voz: perciben mejor las voces suaves y los sonidos agudos que los gritos o ruidos bruscos. Cuando le hablas con ternura, tu gato capta esa energía como algo seguro y agradable.

Los gatos no suelen maullar entre ellos de forma constante; en cambio, utilizan mucho más los maullidos para comunicarse con las personas. Los maullidos suaves y melódicos que te dedica cuando te ve, cuando te sigue o cuando busca tu atención son una manera de decirte que eres importante para él. Responderle con voz tranquila, decirle “te quiero” o su nombre con cariño refuerza ese canal de comunicación.

El ronroneo suave es otra gran respuesta a tus muestras de amor. Si estás acariciando a tu gato y ronronea, significa que está cómodo contigo, que se siente seguro y que disfruta del contacto. A veces, incluso se frotará contra tu cara o tus manos, marcándote con feromonas de la cabeza y las mejillas para indicarte que eres parte de su círculo íntimo.

Además de la voz, hay un gesto muy especial: el parpadeo lento, conocido como el “beso gatuno”. Cuando tu gato te mira, entrecierra los ojos y parpadea despacio, está mostrando relajación y confianza. Puedes devolverle ese gesto cerrando tus ojos lentamente y girando un poco la cabeza. De este modo, le estarás diciendo en su idioma que estás tranquilo y no representas ninguna amenaza, algo que refuerza mucho el vínculo afectivo.

Gato dándole la pata a un humano

Así, seguro que en poco tiempo tu gato se sentirá muy bien contigo. Cada lata que compartís, cada juego, cada mirada de ojos entrecerrados y cada siesta juntos construyen un lenguaje de amor propio entre tú y tu felino. Comprender sus señales y responder con respeto, paciencia y cariño es la base de una relación profunda en la que ambos os sentiréis queridos y acompañados a lo largo de toda su vida.