Con la llegada del frío nuestro pequeño amigo lo puede pasar muy mal, mucho peor que un gato adulto. Su cuerpo, al no estar todavía completamente desarrollado, necesita protegerse de las bajas temperaturas con urgencia ya que de lo contrario podría coger frío y enfermar rápidamente.
Para evitarlo, es muy importante saber cómo cuidar a un gatito en invierno puesto que así conseguiremos que el peludito pueda pasar esta fría estación sin problemas. Así pues, si es la primera vez que convives con uno, sigue estos consejos para que no surjan sorpresas desagradables.
Puertas y ventanas cerradas
Sí, lo sé, es lógico, pero a los humanos nos suele gustar mucho tener una ventana abierta para que entre el aire y la luz. Sin embargo, cuando convivimos con un gato debemos de poner una malla de protección para evitar que salte, pero no sólo eso: si hemos adoptado o adquirido un gatito en otoño o invierno, lo más recomendable es mantenerla siempre cerrada. De esta manera no habrá corrientes de aire provenientes del exterior y la salud de nuestro pequeño no se verá comprometida.

Además, coloca burletes en puertas y ventanas para sellar rendijas que generan corrientes. Si necesitas ventilar, hazlo en periodos muy cortos y con el gatito en otra habitación. Instalar una gatera segura permite que, si ya es capaz de salir, pueda entrar a calentarse cuando lo necesite.
Proporciónale un lugar cómodo y cálido
El gatito pasa entre 16 y 18 horas durmiendo, incluso más si tiene un mes o menos. Durante esas horas, tiene que estar en un lugar seguro, cómodo y sobretodo cálido. Lo ideal es adquirir una cama tipo cueva para que pueda protegerse, o dejarle que duerma con nosotros.
En el caso de que sea de una raza sin pelo o que lo tenga muy corto, es aconsejable ponerle un abrigo para gatos que podemos encontrar a la venta en tiendas de productos para animales.
Coloca su cama lejos de puertas y ventanas, y si usas hamacas para radiador, verifica que soporten bien el peso y el calor. Añade mantas suaves y, si tu casa es fría, valora una cama térmica específica para gatos (siempre supervisando su uso).
Asegúrate de que come y bebe
El gatito es probable que no se mantenga tan activo como siempre, lo cual es normal y no debería de preocuparnos a menos que tenga síntomas de enfermedad tales como vómitos, diarrea, mareos, convulsiones o cualquier otro que nos haga sospechar. Pero debe de comer y beber; si no lo hace, debemos de llevarlo al veterinario.
En invierno algunos gatos beben menos: ofrece agua fresca en varios puntos y considera una fuente con calefacción para evitar que se enfríe en exceso. No añadas sal al agua y evita comederos metálicos en exteriores porque se enfrían demasiado. Los gatitos de interior no suelen necesitar más calorías, pero los que salen al exterior pueden requerir algo más de energía de calidad (consulta con tu veterinario). Vigila señales de deshidratación como encías secas o piel poco elástica.
¿Cómo afecta el frío a los gatitos?
Los gatos son sensibles a los cambios térmicos. Observa signos de frío: se hacen un ovillo y esconden las patas, erizan el pelo y entrecierran los ojos. Los más vulnerables son los gatitos y gatos senior, razas de poco o ningún pelo (Sphynx, Peterbald, Siamés de pelo corto) y los que padecen enfermedades o con defensas bajas.
- Mantén a los más frágiles en interiores y bien abrigados.
- Supervisa peso, apetito y nivel de actividad día a día.
Rutina, juego y descanso
En época fría pueden dormir hasta 20 horas. Ofrece enriquecimiento ambiental para evitar el aburrimiento: túneles, rascadores, cajas y juguetes interactivos (plumas, pelotas con luz, ratones de felpa). Sesiones cortas de juego varias veces al día ayudan a generar calor corporal y a mantener un peso saludable.
Cuidados del pelaje y de la piel
El pelaje se vuelve más denso en invierno. Cepilla con regularidad para retirar pelo muerto y nudos, y reducir bolas de pelo. En gatos de exterior, revisa que no haya humedad en el subpelo y sécalos al entrar. Para almohadillas expuestas a frío, nieve o sal, aplica bálsamos protectores y limpia sus patas al volver a casa.
Salud y prevención veterinaria
Un chequeo previo o durante el invierno es recomendable para detectar problemas a tiempo y ajustar vacunación (incluida la rinotraqueitis felina). Si notas estornudos, secreción nasal/ocular o apatía, consulta. La hipotermia cursa con temblores, encías pálidas y descoordinación: calienta al gatito de forma gradual con toallas tibias, nunca con calor directo, y acude al veterinario. La congelación afecta punta de orejas, cola y dedos; calienta lentamente con compresas templadas y busca valoración profesional. En gatos con artritis, proporciona superficies mullidas y calor moderado para aliviar articulaciones.
Peligros invernales que debes evitar
– Anticongelantes y descongelantes con etilenglicol: son altamente tóxicos y de sabor dulce. Guárdalos bajo llave, limpia derrames y acude al veterinario ante sed excesiva, vómitos o inestabilidad.
– Chimeneas, velas y radiadores portátiles: mantén barreras de seguridad y usa dispositivos con apagado automático si se vuelcan.
– Coches: antes de arrancar, golpea el capó; muchos gatos buscan el calor del motor.
– Identificación: microchip y collar con placa para facilitar su regreso si se pierde en días fríos y oscuros.
Si sale al exterior: límites y refugio
Limita salidas en días muy fríos o lluviosos y sécalo al volver. Coloca un arenero en casa por si no quiere salir. Si tienes patio o jardín, ofrece una caseta aislada, elevada del suelo y protegida del viento, con paja o mantas, agua no metálica y pienso. Una cabaña con calefacción es opcional y muy útil. Evita comederos de metal y revisa que el agua no se congele. Una gatera permite que entre cuando lo necesite.

Con estos consejos tu peludito no se dará ni cuenta del invierno, seguro .. Un hogar sin corrientes, una cama cálida, buena hidratación, juego diario y prevención de riesgos marcan la diferencia para que tu gatito atraviese el frío con confort y salud.