Cuántos dientes tiene un gato y cómo cuidar su dentadura al máximo

  • Un gatito tiene 26 dientes de leche y un gato adulto cuenta con 30 dientes permanentes bien diferenciados en incisivos, caninos, premolares y molares.
  • La dentición de leche aparece entre las 2 y 6 semanas, y se sustituye por la dentadura adulta entre los 3 y 7 meses de edad.
  • Los problemas más frecuentes son placa, sarro, gingivitis, enfermedad periodontal, fracturas y dientes retenidos, que requieren revisión veterinaria.
  • Una dieta de calidad, el cepillado con productos específicos y las revisiones periódicas son claves para mantener la salud dental del gato.

Dientes de gato

Los dientes de un gato son una parte fundamental de su cuerpo. Gran parte de su éxito como depredador depende de ellos. Son afilados, resistentes y lo suficientemente fuertes como para desgarrar la carne y romper los frágiles huesos de sus presas, pero también para sujetar juguetes, acicalarse e incluso comunicarse mediante pequeños mordisquitos.

¿Cuántos dientes tiene un gato? Si alguna vez has querido saberlo, ha llegado el momento de resolver tu duda con detalle y de aprender, además, cómo es la dentadura de los gatos, qué tipos de dientes tienen, a qué edad cambian los dientes y cómo cuidar correctamente su salud bucodental.

¿Cuántos dientes tiene un gato?

Cuántos dientes tiene un gato

El gato, al igual que los seres humanos, va a tener dientes de leche y dientes permanentes. Los primeros empezarán a salir cuando tenga alrededor de 2 a 3 semanas de edad, que será también cuando el pequeño empiece a mordisquear todo lo que encuentra a su paso para aliviar las molestias de las encías.

A medida que avanza el crecimiento, la boca del gatito se va llenando de piezas nuevas siguiendo un orden bastante definido. A las 5 semanas tendrá 26 dientes brillantes y bien blancos: doce incisivos, cuatro caninos y diez premolares. Estos son los llamados dientes temporales o dientes de leche, muy finos y puntiagudos para facilitar el destete y el paso a la comida sólida.

A partir de aproximadamente los 3-4 meses de vida comienza el recambio dental. Hacia las 14 semanas, los dientes de leche empezarán a ser sustituidos por los dientes permanentes, proceso que suele completarse alrededor de los 6-7 meses de edad. Los dientes definitivos crecen empujando a los de leche hasta que estos caen. Durante este periodo el gatito puede tener encías algo sensibles, babear un poco, morder más de lo habitual o incluso dejar de comer pienso muy duro si le resulta incómodo.

Al final de este proceso, el felino tendrá 30 dientes permanentes. Es decir, tendrá la misma cantidad básica de piezas que en la dentición de leche, pero añadiendo cuatro molares que sólo aparecen en la edad adulta. El total queda así: 12 incisivos, 4 caninos o colmillos, 10 premolares y 4 molares, repartidos en 16 dientes en el maxilar superior y 14 en la mandíbula inferior.

Estos molares nuevos tendrán tres raíces cada uno, mientras que los premolares suelen tener sólo dos y el resto de piezas dentales una. Los dientes permanentes, si todo va bien y se cuidan correctamente, permanecerán en la boca del animal durante toda su vida.

Dientes de leche en gatos: cómo es la primera dentadura

Dientes de leche en gatitos

Los cachorros felinos nacen sin dientes y dependen por completo de la leche materna. Poco a poco, durante las primeras semanas, los dientes de leche empiezan a erupcionar. Esta primera dentadura consta de 26 dientes temporales, ligeramente menos que en la dentadura adulta.

El orden de aparición suele ser el siguiente:

  • Incisivos: aparecen en torno a las 2-3 semanas de vida. Son pequeños, rectilíneos y se sitúan en la parte delantera de la boca, arriba y abajo.
  • Caninos o colmillos: suelen salir entre la 3.ª y 4.ª semana. Son los dientes más largos y curvados, situados a cada lado de los incisivos.
  • Premolares: completan la dentición de leche entre la 4.ª y 6.ª semana. Se ubican detrás de los colmillos, en la parte posterior de la boca.

Estos dientes de los gatos pequeños son diminutos pero muy afilados, por lo que la madre suele dejar de amamantar a los gatitos poco a poco cuando empiezan a clavárselos al mamar. Es el momento ideal para iniciar una transición gradual a la comida sólida, empezando por alimento húmedo o pienso humedecido que les resulte fácil de masticar.

Durante esta etapa es normal que los gatitos muerdan juguetes, mantas o incluso las manos de las personas. No es agresividad, sino una forma de calmar la molestia en las encías y explorar el entorno con la boca.

¿Cómo es el cambio de dientes en los gatos?

Cambio de dientes en gatos

A partir de los 3-4 meses, el gatito empieza a mudar los dientes de leche por los permanentes. Aunque los dientes temporales crecieron muy rápido, el proceso de cambiarlos es algo más lento y progresivo.

De forma general, el calendario aproximado es este:

  • Incisivos: se caen y son reemplazados entre las 11 y 16 semanas.
  • Caninos: suelen cambiarse entre las 12 y 20 semanas.
  • Premolares: se renuevan entre las 16 y 24 semanas.
  • Molares: no existen en la dentición de leche y aparecen como dientes permanentes entre las 20 y 26 semanas.

Al final de este periodo, el gato joven ya cuenta con su dentadura adulta completa de 30 piezas. Muchos cuidadores no llegan a ver los dientes de leche caídos, porque los gatos pueden tragarlos sin querer mientras comen o se pierden durante el juego, y esto no supone ningún problema.

Durante la dentición es habitual observar ciertos signos: babeo ligero, encías algo inflamadas, mal aliento transitorio, ganas de morder objetos o un apetito ligeramente reducido si las encías están sensibles. Lo normal es que estas molestias sean leves y desaparezcan solas, pero si hay fiebre, sangrado intenso o el gato deja prácticamente de comer, conviene consultar con el veterinario.

Una complicación relativamente frecuente es la presencia de un diente retenido, es decir, un diente de leche que no se desprende a pesar de que el permanente está intentando ocupar su lugar. Se reconoce porque se ven dos dientes iguales juntos (por ejemplo, dos colmillos muy pegados). En estos casos, el profesional suele recomendar la extracción del diente de leche para evitar que se desplacen los permanentes y se produzcan dolores o maloclusión.

Tipos de dientes de un gato adulto y para qué sirven

Tipos de dientes de un gato

La dentadura de un gato adulto está perfectamente adaptada a su naturaleza de carnívoro estricto. Cada tipo de diente tiene una forma y una función determinadas:

  • Incisivos: son pequeños, estrechos y cortos. Se encuentran en la parte delantera de la boca y se disponen casi en línea recta. Sirven para rasgar pequeños trozos de alimento, retirar carne adherida al hueso y ayudar al gato a acicalarse, arrancando suciedad o pequeños parásitos del pelaje.
  • Caninos o colmillos: son los dientes más largos y curvados. Los usan para sujetar y desgarrar a la presa, así como para dar el llamado “mordisco de muerte” en libertad. También cumplen un papel importante en el lenguaje corporal felino, ya que un gato puede mostrarlos como advertencia.
  • Premolares: se sitúan detrás de los colmillos. Tienen bordes afilados que permiten cortar y triturar pedazos de carne y alimento seco. Son piezas clave para romper el pienso y otros alimentos sólidos.
  • Molares: están en la zona más profunda de la boca. Aunque en los gatos no son tan planos como en los herbívoros, ayudan a moler y triturar la comida más dura, completando el trabajo iniciado por premolares y colmillos.

Todos estos dientes están recubiertos de un esmalte muy duro, más resistente que el hueso, y se sujetan al maxilar y a la mandíbula mediante raíces que los mantienen firmes. Sin embargo, pese a ser tan resistentes, no están libres de problemas.

¿Los gatos pueden tener problemas dentales?

Problemas dentales en gatos

La mayoría de gatos, sobre todo a partir de cierta edad, pueden desarrollar afecciones bucodentales. Se calcula que un porcentaje muy alto de felinos adultos presenta algún grado de enfermedad oral, muchas veces silenciosa, que podría prevenirse con un buen cuidado.

Entre los problemas más frecuentes destacan:

  • Acumulación de placa y sarro: los restos de comida y bacterias forman una película blanda (placa) que, si no se elimina, se mineraliza y se convierte en sarro duro. Este sarro se adhiere al esmalte, especialmente en los dientes posteriores.
  • Gingivitis: es la inflamación de las encías. Suelen verse enrojecidas, algo inflamadas y pueden sangrar. Si no se trata, puede progresar a enfermedad periodontal.
  • Enfermedad periodontal: afecta a las estructuras que sostienen el diente (encías, ligamentos y hueso). Produce dolor, mal aliento intenso, aflojamiento de dientes e incluso pérdida de piezas dentales.
  • Fracturas dentales: aunque los dientes de los gatos son fuertes, pueden romperse por golpes, peleas o al morder objetos demasiado duros. Una fractura puede dejar expuesta la pulpa dental y causar mucho dolor.
  • Lesiones de reabsorción: son un tipo de lesión en la que el propio organismo va “disolviendo” el esmalte y la dentina. Producen sensibilidad, dolor y, en fases avanzadas, destrucción parcial o completa del diente.
  • Malformaciones dentales o dientes retenidos: el apiñamiento, la mala alineación o la persistencia de dientes de leche pueden favorecer la retención de comida, el sarro y la inflamación.

Si el gato presenta mal aliento intenso, babeo, dificultades para masticar, pérdida de apetito, adelgazamiento o cambia su comportamiento (se muestra más irritable, se esconde o deja de dejarse tocar la cara), es muy importante acudir al veterinario para una revisión oral completa.

¿Cómo cuidar de sus dientes?

Cuidado dental en gatos

Para que los dientes del gato puedan mantenerse sanos y fuertes durante más tiempo hay varias cosas que debemos hacer en casa y en el veterinario. La base de todo es la prevención: cuanto antes se empiece a cuidar la boca del felino, menos probabilidades habrá de que desarrolle problemas graves.

Lo primero y más importante es darle una comida para gatos de excelente calidad, que no tenga subproductos ni cereales y que esté bien equilibrada. Este tipo de alimentación suele tener un precio superior a los piensos que encontramos a la venta en supermercados, pero cuida mucho mejor de su salud general y también de su boca. Una dieta pobre, con gran cantidad de carbohidratos y aditivos, favorece la formación de sarro y la inflamación de las encías.

Asimismo, de vez en cuando también le podemos dar huesos crudos, que sean lo suficientemente grandes para que el peludo no se los pueda meter en la boca sin antes masticarlos bien. Este tipo de masticación ayuda a rascar la superficie de los dientes y a mantenerlos más limpios, aunque siempre deben ofrecerse bajo supervisión y siguiendo las recomendaciones del veterinario para evitar riesgos.

A diario, desde el primer día que llega a casa, le podemos cepillar los dientes con un cepillo y un dentífrico específico para gatos. Es más fácil si se empieza cuando el gato es joven, integrando el cepillado como una rutina positiva con premios y caricias. Nunca hay que usar la pasta de dientes que utilizamos nosotros ya que es muy tóxica para él, por su contenido en flúor y otros ingredientes pensados para humanos.

Además del cepillado, existen otros apoyos que pueden ayudar a la higiene oral diaria, como snacks dentales específicos, dietas formuladas para reducir la placa, juguetes diseñados para morder e incluso suplementos orales a base de ciertas algas que limitan la formación de sarro. Siempre es recomendable comentar estas opciones con el veterinario para elegir las más adecuadas para cada gato.

Por último, una vez al año tenemos que llevarlo al veterinario para que le haga una revisión completa. De este modo podrá detectar cualquier posible enfermedad bucodental en fases tempranas y comenzar el tratamiento lo antes posible. En algunos casos será necesaria una limpieza profesional bajo anestesia para eliminar el sarro acumulado y proteger encías y raíces.

Cuidar la boca del gato no sólo evita dolor y pérdida de dientes, también reduce el riesgo de que bacterias orales pasen al torrente sanguíneo y contribuyan a problemas en otros órganos, como riñones o corazón. Una buena higiene dental es, por tanto, una parte esencial del bienestar general del felino y una inversión en su calidad de vida a largo plazo.