El gato en su más tierna infancia es un animal muy frágil, al que hay que proteger más si cabe que un adulto. Su sistema inmune no está tan desarrollado como lo estará una vez que alcance la mayoría de edad, por lo que su salud corre un mayor riesgo ahora que en el futuro.
Al tener un cuerpo pequeñito hace que coja frío o calor muy rápidamente, de modo que cualquier cosa puede hacerle enfermar. Para evitar problemas, te voy a decir cuándo llevar al gatito al veterinario y qué esperar en cada visita.
Primera visita al veterinario
Si tienes pensado adoptar a un gatito, deberás de llevarlo cuanto antes al profesional para que examine sus ojos, extremidades, y revise sus constantes vitales, y dé inicio al plan de vacunación que debes seguir con el objetivo de evitar que contraiga enfermedades tan graves como la Calicivirosis felina o la Leucemia felina.
Además, en esta primera visita puedes preguntarle qué tratamiento le puedes dar para evitar los parásitos, tanto internos (las lombrices) como los externos (pulgas, garrapatas, ácaros), ya que pueden perjudicarle seriamente.
Tras una breve adaptación al hogar, conviene acudir al veterinario para que el gatito se familiarice con la consulta. Lo ideal es que los cachorros permanezcan con su madre hasta que estén listos para el destete, pero si ya están contigo, el veterinario realizará un examen completo: estado nutricional y del pelaje, mucosas, dientes y oídos, auscultación de corazón y pulmones, y toma de temperatura.
En función de su historia, el profesional puede recomendar test de FeLV y FIV (leucemia e inmunodeficiencia felinas) antes de comenzar ciertas vacunas. También te indicará cómo desparasitar: en gatitos se puede iniciar la desparasitación interna temprana y mantener una pauta periódica; para los de interior, es útil llevar una muestra de heces de forma periódica para descartar parásitos.
Respecto a las vacunas, los gatos de interior suelen empezar con trivalente felina (panleucopenia, calicivirus y herpes/rinotraqueitis). Si el gatito tendrá acceso al exterior o convive con otros gatos, se valora leucemia felina y, según normativa local y riesgo, rabia. El veterinario individualizará el calendario.
¿Cuándo hay que llevarlo de nuevo?
Después de la primera visita, hay que volver a llevarlo cada vez que haya que ponerle una vacuna. Un control 3-4 semanas después de la primera cita es habitual para administrar refuerzos y comprobar evolución. El calendario de vacunación más común es el siguiente:
- A los 2 meses: trivalente felina (panleucopenia felina, calicivirosis felina y rinotraqueitis vírica felina).
- A los 4 meses: refuerzo de la trivalente felina.
- A los 6 meses: rabia y leucemia.
- A partir del año: refuerzo de la trivalente felina, de la leucemia y de la rabia. Estas vacunas se suelen poner una vez al año.
Según el estilo de vida y la normativa de tu zona, la pauta puede ajustarse; en gatos de exterior se refuerza la prevención de leucemia y parásitos. Además de vacunar, es clave controlar peso, dientes y piel en revisiones periódicas para detectar a tiempo cualquier cambio.
Pero no sólo hay que llevarlo a vacunar, sino también cada vez que sospechemos que está enfermo o que siente dolor, es decir, cada vez que muestre algunos de estos síntomas:
- Vómitos
- Diarrea
- Pérdida de apetito y/o de peso
- Barriga hinchada
- Babeo excesivo (que le haya aparecido de repente)
- Convulsiones
- Dificultad para caminar bien
- Aparición de bultos o úlceras
- Problemas para respirar
Y, en general, cualquier otro síntoma que nos preocupe.
Además, presta atención a estornudos, secreción ocular o nasal, halitosis, letargo, cambios en la vocalización, o orinar fuera del arenero. En machos, el esfuerzo para orinar sin conseguirlo es una urgencia veterinaria. Si tu gatito deja de comer 24-48 h, consulta: existe riesgo de lipidosis hepática.

Consejos para que la visita sea menos estresante
Facilita el transportín: déjalo abierto en casa días antes, con mantita y premios. Usa un modelo robusto, preferiblemente con apertura superior, y fíjalo en el coche para evitar movimientos bruscos.
Aplica feromonas felinas en el transportín (nunca sobre el gato) y pide en la clínica un espacio tranquilo, a ser posible elevado del suelo. Si es posible, elige centros con protocolos «cat-friendly».
Qué llevar a la consulta y costes
Acude con cartilla o historial si lo tienes, información sobre su medicación y una muestra de heces reciente cuando el veterinario lo indique. Si has visto signos en casa, grabar un vídeo ayuda a que el profesional evalúe mejor.
El coste de la primera visita y del plan sanitario varía según la clínica y los servicios (consultas, vacunas, análisis, desparasitaciones). Infórmate previamente sobre presupuestos y coberturas.

Para terminar, también te recomiendo llevarlo si no quieres hacerlo criar para que lo esterilice o lo castre los cinco o seis meses de edad. Estas son intervenciones quirúrgicas que evitarán las camadas no deseadas y harán que el gatito pueda llevar una vida larga y feliz. Además, reduce marcaje, escapes y algunos riesgos hormonales.
Cuidar de un gatito implica prevención, visitas periódicas y atención a los pequeños cambios. Con un plan de vacunación y desparasitación adaptado, revisiones regulares y buenos hábitos en casa, tu pequeño felino tendrá el mejor comienzo de vida posible.

