Cosas que a los gatos no les gustan: guía completa para evitar estrés y mejorar su bienestar

  • Reduce ruidos, evita miradas fijas y crea una habitación segura con escondites y feromonas.
  • Respeta su autonomía: caricias suaves cuando las pidan; no tocar patas, cola ni barriga.
  • Evita olores intensos (cítricos, humo, químicos) y mantén el arenero limpio y sin perfumes fuertes.
  • Introduce cambios gradualmente; facilita hidratación con fuentes y minimiza viajes/visitas estresantes.

Maine Coon atigrado

Nuestros peludos se parecen bastante a nosotros: hay una serie de cosas que a los gatos no les gusta nada que les hagamos. Es más, si pretendemos que las acepten, lo más probable es que se alejen de nosotros y no quieran volver a vernos en un buen rato.

Pero, ¿qué cosas? Si no habíamos convivido con gatos antes, es probable que tengamos muchas dudas al respecto. Dudas que vamos a resolver de inmediato  .

Los ruidos fuertes

Gato escondido

El ser humano es un animal muy ruidoso, sobre todo si vive rodeado de tecnología. El ruido que hace la lavadora cuando está encendida, el del microondas, el que hacemos nosotros cuando estamos utilizando el teclado… y eso sin olvidarnos de los gritos o de las veces que alzamos la voz. Los gatos tienen un oído muy desarrollado, por lo que los sonidos repentinos (petardos, música alta, claxon) pueden activar su respuesta de alerta.

Todo esto puede llegar a estresar mucho a los gatos. Sin embargo, sabemos que hay cosas que no podemos evitar; de modo que para ayudarles es muy importante reservar una habitación tranquila, lo más alejada posible del ruido, donde pueda ir y estar tranquilo. Añade escondites, una cama cómoda y, si es necesario, ruido blanco o música suave. Evita las miradas fijas, que pueden interpretarse como amenaza; mejor, haz parpadeos lentos.

Cosas que a los gatos no les gusta

Ser ignorado

Se solía pensar que eran animales independientes, que se podían cuidar solos. La realidad es muy distinta; de hecho, si no les hacemos caso se van a sentir muy tristes y frustrados, hasta el punto de que pueden empezar a tener comportamientos que no nos gustan, como el de morder o arañar.

Para que sean felices es muy importante que les dediquemos tiempo todos los días. Tenemos que hacerles sentir que realmente les queremos, que nos importan, y que pueden confiar en nosotros. Si no tenemos tiempo para esto, no tengamos gatos. Integra juego interactivo (cañas, pelotas), rascadores, rutinas predecibles y sesiones cortas de caricias cuando el gato las solicite (se frota, ronronea). No fuerces contacto: respeta sus señales y ofrece descansos.

Hábitos que no gustan a los gatos

El agua

El agua no suele gustarles nada. Pero nada de nada. Se mojan sin querer una patita y enseguida se limpian. Conseguir bañarlos puede llegar a ser una tarea muy complicada, de modo que lo mejor que se puede hacer es no bañarlos. Ellos dedican buena parte de su día a día a la higiene personal, así que no es necesario que nos encarguemos de mantenerlos limpios.

Eso sí, en el caso de que estén muy enfermos y/o sean mayores, sí que tendremos que asearles pues de lo contrario podrían dejar de comer. Para ello, les pasaremos un trapo humedecido en agua templada con un poco de champú para gatos, le retiraremos toda la espuma y lo secaremos bien para que no cojan frío. Además, su aversión al agua tiene base instintiva: al mojarse pierden aislamiento en el pelaje y se sienten vulnerables. Aun así, necesitan hidratarse: ofrece agua fresca y fuentes en movimiento, latas con alto contenido en humedad y varios bebederos repartidos.

Agua y otras cosas que no gustan a los gatos

Que les toquen las patas y la cola

Dónde acariciar al gato

Imagen – Biozoo.com

A los gatos les suelen gustar que los acariciemos, pero no en todas las partes. La cola y las patas son zonas que no debemos de acariciarles, ya que no les gusta nada. Es más, si lo hacemos, lo más seguro es que se aleje de nosotros, o incluso que decida arañarnos para hacernos saber que no podemos tocar esas zonas. Tampoco suelen tolerar caricias en la barriga o ser cogidos panza arriba, ni que los retengas por la fuerza. Enséñales a los peques de la casa a ser suaves y respetuosos, y deja que el gato marque el ritmo del contacto.

Manipulaciones que no gustan a los gatos

Olores fuertes y productos que detestan

Los felinos poseen un olfato muy sensible. Aromas intensos como el humo del tabaco, el vinagre, la cebolla, el ajo, los cítricos y algunos desodorantes o detergentes pueden resultarles molestos. Muchos rechazan plátanos y limón por sus compuestos aromáticos, y especias como pimienta o curry les resultan particularmente desagradables. Evita usar arenas de pino muy perfumadas si ves rechazo al arenero. Cuidado con eucalipto y otros aceites esenciales: pueden ser peligrosos; no los difumines cerca del gato. Algunas plantas (lavanda, geranio, tomillo, limonero) tampoco son de su agrado y ciertas especies pueden ser tóxicas: infórmate antes de tener plantas en casa.

Interrupciones en su entorno y cambios de rutina

Los gatos valoran la estabilidad. Les incomodan los cambios bruscos en horarios, mover sus recursos (comederos, arenero, rascadores) sin adaptación, las puertas cerradas que bloquean su exploración y la llegada de gatos desconocidos a su territorio. Introduce novedades de forma gradual, ofrece recursos duplicados si conviven varios felinos y utiliza feromonas sintéticas para facilitar las transiciones. En mudanzas, prepara una habitación segura con sus cosas y permite que explore el nuevo hogar a su ritmo.

Otras situaciones que suelen detestar

Arenero sucio: límpialo a diario y evita fragancias intensas. Un arenero sucio puede provocar que haga sus necesidades fuera.

Viajar en coche: el transportín, los ruidos y los olores les estresan. Acostumbra de forma progresiva, añade una manta con su olor y refuerza con premios.

Tomar medicación y visitas al veterinario: combinan manipulación, olores desconocidos y desplazamientos. Aplica técnicas de manejo cooperativo, usa pastillas con golosinas o jeringas con comida húmeda y planifica visitas menos estresantes.

Comida fría: muchos prefieren la comida a temperatura ambiente, más aromática. Calienta ligeramente la lata unos segundos (sin sobrepasar) y sirve raciones pequeñas.

Competencia con perros: no es odio, sino rivalidad por recursos. Con una socialización adecuada, recursos separados y supervisión, pueden convivir sin problemas.

Pepinos y objetos inesperados: pueden asustarse por asociación con depredadores o por el factor sorpresa. Evita bromas que provoquen miedo.

Conocer y respetar a los gatos es fundamental para que la relación se mantenga fuerte y duradera. Ajustando ruidos, olores, rutinas, manipulación y entorno, reducirás su estrés y tu gato se sentirá más seguro, confiado y dispuesto a compartir momentos de juego y cariño contigo.