Durante dĆ©cadas, muchas familias en EspaƱa y en el resto del continente han tomado la difĆcil decisión de desprenderse de sus mascotas ante un diagnóstico de problemas respiratorios en los mĆ”s pequeƱos. Sin embargo, una reciente investigación europea arroja un soplo de aire fresco para los amantes de los felinos, sugiriendo que no es necesario buscarle un nuevo hogar al gato para intentar proteger la salud pulmonar de los niƱos que padecen asma.
Este extenso anĆ”lisis, que ha puesto bajo la lupa a una enorme cantidad de pacientes jóvenes, llega para desmitificar la idea de que la presencia de estos animales agrava necesariamente los cuadros clĆnicos. Los datos recogidos indican que los menores que comparten su dĆa a dĆa con un gato muestran una gravedad de la enfermedad y una función pulmonar prĆ”cticamente iguales a las de aquellos que viven en hogares sin rastro de pelo animal.
Un estudio de gran envergadura en el entorno europeo
El trabajo de investigación, que ha visto la luz en la revista especializada Frontiers in Allergy, se ha basado en el seguimiento exhaustivo de mĆ”s de 30.000 niƱos y adolescentes. Liderado por expertos del Instituto Karolinska de Estocolmo, el equipo cientĆfico monitorizó durante dos aƱos a jóvenes diagnosticados con asma o alergias en las vĆas respiratorias para comprobar si la convivencia directa con felinos suponĆa un factor de riesgo real en el empeoramiento de su estado de salud.
Lo mĆ”s sorprendente de los hallazgos es que el control del asma se mantuvo en niveles similares en ambos grupos. SegĆŗn los expertos, no se detectaron variaciones relevantes en los resultados mĆ©dicos independientemente del nĆŗmero de gatos en la vivienda o incluso de caracterĆsticas propias del animal, como su sexo o su edad, algo que hasta ahora solĆa generar muchas dudas entre los padres y los propios profesionales sanitarios.

La presencia inevitable de alƩrgenos fuera de casa
Una de las teorĆas que barajan los cientĆficos para explicar por quĆ© no hay una diferencia notable entre tener o no un gato en casa es la ubicuidad de sus alĆ©rgenos. Las partĆculas que desprenden los felinos son sumamente ligeras y resistentes, lo que facilita que se transporten en la ropa hacia entornos compartidos como las escuelas o los autobuses, haciendo que casi cualquier niƱo estĆ© expuesto a ellos de forma indirecta aunque su familia no tenga mascotas.
Las estadĆsticas del estudio revelan que aproximadamente el 10% de los niƱos, tengan gato o no, presentan cuadros de asma moderada a grave, y las crisis agudas apenas afectan al 3% en ambos casos. Esto sugiere que el manejo clĆnico habitual y otros factores ambientales tienen mucho mĆ”s peso en el bienestar del menor que la simple presencia de un compaƱero de cuatro patas correteando por el pasillo de casa.
A tenor de estas evidencias, la comunidad cientĆfica parece inclinarse hacia una postura mĆ”s flexible que evita seƱalar al gato como el principal culpable de las complicaciones respiratorias infantiles. En definitiva, la convivencia con estos animales no incrementa el riesgo de sufrir ataques ni deteriora la capacidad de los pulmones a corto plazo, permitiendo que las familias puedan disfrutar de sus mascotas sin el temor constante de estar perjudicando la salud de sus hijos por el simple hecho de compartir el mismo techo.