Cómo lograr que tu gato te haga más caso sin castigos

  • Entender la naturaleza independiente del gato y su lenguaje corporal es esencial para mejorar la convivencia.
  • Evitar por completo castigos, gritos o sustos y apostar por refuerzo positivo y respeto a sus límites.
  • Ofrecer un entorno seguro y adaptado a sus instintos aumenta su confianza y atención hacia ti.
  • Asociar tu llamada con premios, juego y tono amable hace que tu gato acuda con más frecuencia cuando lo necesitas.

Consejos para que tu gato te haga más caso

Gato adulto atento

¿Tu gato no te hace caso? Es normal. El carácter de estos animales es muy diferente al que tienen los perros, por lo que lo más lógico es que haga lo que quiere y cuando quiere  ; por ello, para que te preste atención tienes que enseñarle algo que le guste mucho, ya que de lo contrario va a seguir haciendo lo que más le guste.

Para ayudarte, te vamos a ofrecer una serie de consejos para que tu gato te haga más caso basados en su naturaleza, su lenguaje y en técnicas de educación respetuosas. Así podrás mejorar la convivencia diaria sin peleas ni castigos y construir una relación mucho más sólida con tu felino.

Entiende por qué tu gato “no obedece”

Antes de intentar que haga más caso, es fundamental comprender que los gatos no piensan ni actúan como los perros. Son animales sociales, pero mucho más independientes y menos interesados en complacer a las personas. Esto no significa que no te quieran, sino que su motivación es diferente.

Cada gato tiene además una personalidad propia: algunos son muy activos y bulliciosos, otros son reservados y tímidos; hay felinos muy independientes y otros muy afectuosos y pegajosos. También pueden haber vivido experiencias negativas o traumas que influyan en cómo responden al contacto, a la voz o a las órdenes.

Tu objetivo no debe ser que el gato obedezca como un perro, sino aprender a comunicarte con él, conocer lo que necesita, qué le motiva y el porqué de sus acciones. Cuando entiendes sus necesidades físicas, emocionales y de entorno, resulta mucho más fácil conseguir que te preste atención cuando realmente lo necesitas.

No lo maltrates

No usar castigos físicos con gatos

Aunque arañe o muerda, nunca se le debe de pegar a un gato (ni a nadie, de hecho). Tampoco hay que gritarle, ni ignorarle por completo durante días (no cuidarlo es también una forma de maltratarlo). Los castigos físicos o el miedo sólo consiguen que el animal desconfíe de ti y te evite, justo lo contrario de lo que buscas.

Por lo tanto, no hay que hacer nada de esto:

  • Pulverizarle con agua cada vez que hace algo que no nos gusta.
  • Darle con el periódico (ni con nada), ni siquiera “suave”.
  • Asustarle: ni poniéndole cosas detrás ni generando ruido de forma intencionada.
  • Obligarle a hacer algo que no quiere, como cogerlo en brazos a la fuerza.
  • Acosarlo con caricias o juegos cuando muestra señales claras de incomodidad.
  • Tenerlo aislado en una habitación como castigo.

Los gatos no establecen bien la relación entre un castigo y lo que acaban de hacer, así que lo más probable es que sólo sientan miedo o intenten escapar. En lugar de aprender, se volverán más miedosos, menos amigables y menos dispuestos a acercarse cuando los llames.

Quiérele tal y como es

Caricias adecuadas a un gato

Nadie nace sabiendo. Del mismo modo que una madre dedica tiempo a su hijo para enseñarle las normas básicas de convivencia, tú tienes que hacer lo mismo con tu gato, pero respetando su ritmo y su forma de ser. No todos los felinos se relacionan igual ni disfrutan de las mismas cosas.

Enséñale a no morder y a no arañar utilizando refuerzos positivos (premios, juego, palabras suaves) cuando se comporte como deseas. Evita regañarle tarde, porque no entenderá a qué se debe tu enfado.

También es importante aprender dónde y cómo le gusta que lo toquen. Muchos gatos se sienten incómodos si se les acaricia la barriga, las patas o la base de la cola, mientras que disfrutan mucho con caricias suaves en las mejillas, sienes, mentón y cuello, zonas donde liberan feromonas sociales. Respeta siempre sus límites, incluso si es un gato muy cariñoso.

Disfruta observando sus movimientos y entendiendo su lenguaje corporal. Si se aleja, aparta la mirada, baja las orejas o mueve la cola de forma brusca, te está diciendo que necesita espacio. Darle esa distancia hará que con el tiempo confíe más en ti y acuda por iniciativa propia.

En este blog tienes muchos consejos, pero si necesitas ayuda, sólo tienes que consultarnos. Ser constante, respetuoso y paciente es la clave para que el gato se sienta seguro a tu lado y esté más dispuesto a escucharte.

Protege a tu gato

Seguridad en el hogar para gatos

En el hogar hay diversos productos y cosas que son especialmente peligrosas, como los cables, algunas plantas, el lavavajillas, productos de limpieza, hilos o bolsas de plástico. Por su propia seguridad, es muy importante que mantengas todo esto bien guardado, oculto a la vista y fuera del alcance del peludo.

Además, para evitar que sufra daños tienes que tener las ventanas y puertas cerradas o con protección (mosquiteras resistentes o redes especiales), incluyendo la del microondas y la de la lavadora. Así reduces el riesgo del llamado “síndrome del gato paracaidista”, es decir, caídas desde balcones o ventanas abiertas que pueden causar lesiones graves.

Un entorno seguro hace que el gato se sienta más tranquilo, y un animal tranquilo está más receptivo a tu voz y a tus indicaciones. Si vive en tensión constante, sólo se centrará en protegerse y será más difícil que te haga caso.

Tampoco olvides proporcionarle recursos básicos bien distribuidos: bandeja de arena limpia, rascadores accesibles, lugares altos donde subirse, camas cómodas y un rincón donde pueda refugiarse sin ser molestado. Cuanto más adaptado esté el entorno a sus instintos, menos necesidad tendrá de “portarse mal” para liberar energía.

Ofrécele algo que le encante

Premios para que el gato haga caso

Si en algún momento os encontráis en una situación en la que el gato está en peligro (o en la que podría estarlo), o si simplemente quieres llamar su atención, tan sólo tienes que ofrecerle algo que le guste mucho, como por ejemplo una lata para gatos o sus golosinas favoritas. En cuanto la cojas y se la enseñes, seguro que viene hacia ti sin pensárselo.

Esta misma idea se puede usar como técnica de entrenamiento. Asocia su nombre a algo positivo: cada vez que le llames y venga, ofrécele una pequeña recompensa (no siempre comida, también puede ser juego o caricias si le gustan). Poco a poco, empezará a relacionar tu llamada con experiencias agradables.

También puedes aprovechar ciertos sonidos que llaman su atención, como el ruido del sobre de comida, un juguete que suene o tu propia voz con un tono concreto. Usa siempre el mismo nombre, pronunciado de forma clara y con un tono amable y cálido. Evita gritar, porque sólo generará rechazo.

Con el tiempo, podrás reducir la frecuencia de las recompensas materiales y mantener sobre todo el refuerzo social (palabras suaves, miradas, juego). La clave es ser constante y paciente: repetir muchas veces, en diferentes momentos del día, sin agobiar al gato cuando muestre señales de cansancio o estrés.

Gato negro de pelo largo

Combinando un entorno seguro, una comunicación respetuosa y refuerzos positivos bien usados, tu peludo podrá ser muy feliz a tu lado  y, poco a poco, descubrirás que te presta mucha más atención, no porque tenga miedo, sino porque confía en ti y le compensa escucharte.