
A veces te encuentras con un gato que, aunque vive en la calle, tiene un carácter muy sociable con las personas, muy tranquilo y cariñoso. Este peludo probablemente haya sido abandonado por su familia humana, y esté deseando volver a formar parte de una. Dar una segunda oportunidad a uno de estos gatos puede cambiarle la vida a él y también a la tuya; si no sabes por dónde empezar, aprende cómo ayudar a los gatos callejeros.
Si decidimos acogerlo, tenemos que tener en cuenta una serie de cosas antes para que luego no haya sorpresas. De esta manera, empezaremos una relación que será muy buena desde el comienzo. ¿Cómo? Con los consejos para adoptar a un gato callejero que te voy a dar .
Aprende a distinguir los gatos ferales de los abandonados
Si bien en la calle hay muchos gatos, tenemos que distinguir los ferales de los que han sido abandonados. Los primeros nunca han tenido contacto humano estrecho (salvo, tal vez, con el voluntario que les lleva de comer) y, por lo tanto, se mostrarán muy desconfiados cada vez que queramos acercarnos hasta el punto de que lo más probable es que huyan, se escondan o incluso se defiendan si se sienten acorralados.
En cambio, el gato doméstico que se ha perdido o ha sido abandonado suele mostrar un comportamiento distinto. Pero el gato que ha sido abandonado es diferente. Puede tener miedo de los humanos, pero no le costará mucho acercarse si vamos insistiendo poco a poco y si le mostramos comida. Además, es fácil encontrar uno que se acerca a ti buscando, no alimento, sino un poco de atención y cariño, frotándose contra tus piernas o maullando de forma insistente.
Es importante entender también por qué un gato feral no se comporta como un gato doméstico. Durante las primeras semanas de vida (aproximadamente entre la segunda y la séptima), los gatitos atraviesan una etapa sensibles en la que aprenden con quién y dónde se sienten seguros. Si en ese periodo tienen contacto humano positivo, asimilan que las personas forman parte de su “colonia” y pueden convivir en casa sin problemas. Si, por el contrario, crecen en la calle sin trato con humanos, lo normal es que nunca lleguen a sentirse realmente cómodos dentro de un hogar.
Un gato feral, por muy buena voluntad que tengas, puede sufrir mucho si se le obliga a vivir encerrado. En estos casos, suele ser más ético optar por programas de captura, esterilización y retorno (conocidos como CES), proporcionarle refugio, comida y atención veterinaria, pero respetando su vida en libertad. Por eso, antes de adoptar a un gato callejero, conviene observar su comportamiento, su estado físico, si se deja tocar o no, y descartar que no sea un gato completamente asilvestrado.
Ten paciencia con el gato callejero
Si finalmente decidimos adoptar a un gato callejero, tenemos que tener mucha paciencia y empezar la relación de amistad desde la misma calle. Durante unos días tenemos que acercarnos a él, llevándole comida húmeda, e incluso podemos dedicar tiempo a jugar con él usando cañas, juguetes de cuerda o simplemente hablando con voz suave mientras come. El objetivo es que nos asocie con algo positivo.
¿Por qué hacerlo de esta manera? Porque así nos será mucho más fácil trasladarlo luego a casa, ya que para entonces nos habrá cogido confianza. En el caso de que se encuentre en una zona peligrosa (carreteras transitadas, obras, presencia de perros agresivos, frío extremo o riesgo de envenenamiento), lo llevaremos inmediatamente a su nuevo hogar y trabajaremos la confianza ya en un espacio seguro.
Para que no le resulte muy estresante, es mejor que lo tengamos en una habitación durante un par de días, y luego abrirle la puerta para que vaya investigando. Ese cuarto debe ser su “cuartel general”: un espacio silencioso, con escondites, sitios en alto, arenero alejado de la comida, y sin ruidos ni visitas excesivas. Si necesitas más orientación sobre cómo domesticar a un gato que viene de la calle, consulta guías para domesticar gato callejero.
Si queremos asegurarnos de que va a ir todo bien, o más o menos bien, es muy aconsejable enchufar varios difusores de Feliway por la casa. Las feromonas sintéticas ayudan a que el gato no se sienta tan extrañado al percibir el entorno como más seguro y familiar, reduciendo marcajes, miedos y tensión en los primeros días.

Un gato que ha sido abandonado puede volver a vivir con humanos, siempre y cuando se tenga paciencia con él y se le cuide con respeto. El ritmo de adaptación lo marca el propio gato: algunos buscarán tu compañía desde el primer día, mientras que otros necesitarán semanas o incluso meses para atreverse a salir de debajo de la cama y confiar en que ya no tienen que sobrevivir solos en la calle.
Cuidados veterinarios imprescindibles antes y después de la adopción

Adoptar a un gato callejero implica asumir también su salud a largo plazo. Lo primero, en cuanto puedas transportarlo con seguridad, es llevarlo al veterinario para una revisión completa. Allí evaluarán su estado general, peso, estado de hidratación, ojos, boca y piel, y comprobarán si tiene pulgas, garrapatas u otros parásitos externos, así como lombrices u otros parásitos internos frecuentes en gatos que han vivido en la calle.
Además de desparasitarlo, el profesional te indicará qué vacunas son necesarias para protegerlo frente a enfermedades contagiosas frecuentes en gatos callejeros, como la panleucopenia, el catarro felino (coriza) o la leucemia felina. En muchos casos, también recomendará realizar test específicos para descartar patologías contagiosas si convive con otros gatos en casa.
Otro punto clave es la esterilización. Un gato callejero entero suele tener el hábito de escaparse en busca de pareja, pelearse con otros gatos y marcar con orina. Esterilizarlo no solo evita camadas no deseadas, sino que reduce fugas, heridas, maullidos de celo y muchos conflictos con otros animales y con el vecindario.
Siempre que sea posible, es muy recomendable colocarle un microchip y registrar tus datos. De esta forma, si alguna vez se pierde, podrán localizarte fácilmente. Aunque vaya a ser un gato de interior, los gatos son expertos escapistas y nunca está de más esta medida de seguridad.
Qué necesitas en casa para que el gato se adapte mejor

Para que la transición de la calle a tu hogar sea lo más cómoda posible, conviene preparar antes de su llegada varios accesorios básicos:
- Cama para gatos: disponer de un lugar mullido y tranquilo donde dormir le ayuda a sentirse protegido. Aunque al principio prefiera esconderse en otros rincones, tener una cama le ofrecerá una referencia de confort.
- Arenero y arena: colócalo en un sitio tranquilo, lejos de la comida y del paso constante de personas. La mayoría de gatos aprenden rápidamente a usarlo, incluso si vienen de la calle.
- Rascador: los gatos utilizan sus uñas para marcar y estirarse. Un buen rascador vertical u horizontal canalizará esa necesidad sin que tu sofá sufra las consecuencias.
- Comederos y bebedero: mejor separados del arenero y en un lugar donde el gato pueda comer sin sentirse observado o acorralado. La combinación de comida seca y húmeda suele ayudar en la adaptación.
- Juguetes interactivos: cañas, pelotas, ratones de tela o túneles servirán para estimular su instinto cazador y, poco a poco, fortalecer el vínculo contigo a través del juego.
Si el gato está acostumbrado a la vida al aire libre y dispone de terraza, patio o jardín, es fundamental asegurar las salidas con redes o barreras y adaptar el entorno para evitar caídas o fugas. Puedes enriquecer estas zonas con árboles para gatos, estantes en altura y escondites, permitiéndole observar el exterior con seguridad.
Respeta sus tiempos, su carácter y su origen callejero

La convivencia con un gato callejero puede resultar complicada en ocasiones, ya que puede tener dificultades para adaptarse a su nuevo entorno. Es importante tener en cuenta que el gato proviene de una situación en la que él imponía sus propias normas, rutinas y horarios, además de vivir en un ambiente abierto en lugar de estar confinado en un hogar. El cambio de libertad total a un espacio limitado puede ser abrumador.
Para lograr que un gato callejero se adapte a su nueva vida y se convierta en un gato doméstico y en un compañero ideal, se requiere paciencia y respeto. Es fundamental tratarlo con delicadeza y no forzarlo. Si a pesar de proporcionarle el espacio adecuado, comida de calidad y juguetes, el gato no logra adaptarse completamente, es recomendable contactar con una protectora de animales, un educador felino o un etólogo que pueda ayudarte a comprender cuál es el problema y cómo solucionarlo.
El contacto y la aproximación al gato deben ser progresivos y respetar el ritmo del gato, no el tuyo. Cuando veas que el gato se siente cómodo y receptivo, será el momento de avanzar un poco más, pero siempre evitando excederte, ya que eso podría provocar un retroceso en su adaptación. Cada pequeño logro (aceptar una caricia, salir a comer en tu presencia, jugar cerca de ti) es un paso adelante.
Por último, pero no menos importante, la paciencia es una virtud. No es extraño que incluso después de algunos días, el gato se niegue a salir en tu presencia. Esperará los momentos más tranquilos del día para explorar la casa. Es posible que al principio intente escaparse, por lo que es importante asegurarse de que las ventanas y puertas estén cerradas correctamente. La instalación de mosquiteras o redes es fundamental para garantizar su seguridad y evitar accidentes.
Con el tiempo, el gato se adaptará y poco a poco ganarás su confianza. Un gato que un día vivió en la calle puede llegar a convertirse en un compañero afectuoso, agradecido y muy especial si se respetan sus límites, se atienden sus necesidades físicas y emocionales y se acepta que, detrás de su independencia, hay una historia de supervivencia que merece respeto.


