La situación en el Macizo de Anaga se ha vuelto bastante tensa debido a la creciente cantidad de gatos vagabundos y la aparición de puntos donde se les alimenta. Este escenario ha encendido las alarmas de colectivos como la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) y la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), quienes ven con malos ojos que se permitan estas prácticas en un entorno tan delicado.
El quid de la cuestión es que, mientras se intenta aplicar la Ley 7/2023 sobre bienestar animal, se está descuidando la protección de la naturaleza. Las asociaciones sostienen que el Cabildo de Tenerife y los ayuntamientos de Santa Cruz, La Laguna y Tegueste han tenido una actitud bastante pasiva, permitiendo incluso la gestión de colonias felinas asignatura pendiente en zonas que deberÃan estar blindadas contra especies invasoras.

El peligro para la fauna autóctona

No es solo una cuestión de estética o de orden, sino de supervivencia biológica. Se ha dejado claro que los gatos, aunque tengan la barriga llena gracias a los cuidadores, no dejan de cazar por instinto, lo que supone una amenaza directa para los animales silvestres del macizo, similar al impacto de las colonias felinas en el lagarto tizón. La biodiversidad de Anaga es impresionante, con unas 151 especies entre anfibios, reptiles, aves y mamÃferos, pero el dato que más asusta es que 112 de ellas están protegidas por catálogos canarios y directivas europeas.
El incremento de estos felinos en los caserÃos y barrios no solo afecta a los pájaros o lagartos, sino que también puede acabar provocando problemas de salud pública, algo que los conservacionistas advierten constantemente pero que, según ellos, las administraciones prefieren ignorar o pasar por alto.
Un plan de acción que se queda en el papel

Para gestionar este caos existe el II Plan de Acción de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga (2022-2026). Este documento es la hoja de ruta oficial y es muy tajante en ciertos puntos. Por ejemplo, ordena la eliminación total de los puntos ilegales de comida y propone hacer campañas para que los dueños identifiquen y esterilicen a sus mascotas. Sin embargo, la realidad es que el tiempo vuela y quedan pocos meses para que el plan caduque sin que se hayan implementado las medidas clave.
Ante esta dejación de funciones, la propuesta de la ACBC y ATAN es radical pero necesaria desde su punto de vista: trasladar las colonias autorizadas fuera del Parque Rural. Sugieren que se ubiquen al menos a un kilómetro de distancia de los lÃmites del espacio protegido para evitar que los gatos sigan haciendo estragos en el corazón del bosque.
Reglas estrictas para quienes cuidan colonias

Aquellos que hayan conseguido la autorización oficial para gestionar una colonia no pueden hacer lo que quieran; tienen una serie de obligaciones muy rigurosas que deben cumplir para no perder el permiso. El protocolo municipal es claro al respecto:
- Es obligatorio asegurar que cada gato de la colonia esté identificado y esterilizado sin excepción, siguiendo la obligación de esterilizar gatos en España.
- Hay que enviar un informe mensual con el censo actualizado, detallando el sexo y el estado fÃsico de los animales.
- La alimentación debe hacerse solo con pienso seco, prohibiendo el alimento húmedo para evitar suciedad y plagas, asegurando siempre agua fresca.
- Es fundamental mantener la limpieza absoluta de la zona, retirando cualquier resto de comida o envase usado.
- Los cuidadores deben colaborar activamente en el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) y mostrar su acreditación si las autoridades lo piden.
El incumplimiento de cualquiera de estos puntos puede conllevar la revocación inmediata de la licencia de cuidador, ya que la gestión de estos animales en un entorno protegido no admite improvisaciones.
La convivencia entre la protección animal y la conservación de la biodiversidad en Anaga sigue siendo un reto abierto. Mientras que las administraciones intentan cuadrar la normativa de bienestar animal, los expertos insisten en que el patrimonio natural es irreversible y que permitir la proliferación de gatos en el parque es un error que podrÃa costar la desaparición de especies únicas en el mundo.