Con la llegada del invierno, no solo las personas se enfrentan a las bajas temperaturas. Perros y gatos también pueden sufrir las consecuencias del frío, especialmente cuando el descenso térmico se combina con viento, humedad o heladas. Aunque muchos piensan que el pelaje es suficiente, los veterinarios advierten que la tolerancia al frío varía según la edad, el tamaño, la raza, el tipo de pelaje, el estado de salud y el tiempo de exposición. No existe un consenso científico que fije una temperatura exacta a partir de la cual todas las mascotas empiecen a sentir frío, tal como señalan la American Animal Hospital Association (AAHA) y la American Veterinary Medical Association (AVMA).
El riesgo aumenta cuando las bajas temperaturas se combinan con viento, humedad o una exposición prolongada al aire libre, incluso si el termómetro no marca valores extremos. Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención a las señales que emiten los animales y adaptar los cuidados a cada caso. Los cachorros, los animales de edad avanzada, las mascotas con enfermedades crónicas, los ejemplares de pelo corto y las razas pequeñas son los más vulnerables, ya que pierden calor corporal con mayor facilidad y tienen más dificultades para regular su temperatura.
Señales de que tu mascota está pasando frío

Antes de que se desarrolle un cuadro grave, las mascotas suelen mostrar cambios de comportamiento. Los temblores, la rigidez al caminar, la postura encorvada, la búsqueda constante de lugares cálidos, la apatía o la tendencia a acurrucarse son algunas de las señales de alerta más habituales, según explican desde la AAHA y la AVMA. En el caso de los perros, también es frecuente que levanten las patas durante el paseo para evitar el contacto con el suelo frío, o que respiren más rápido de lo normal. En los gatos, la veterinaria Gisela Acuña, de la Universidad de Chile, señala que una de las principales pistas es que el animal se acurruque más de lo habitual o busque de manera insistente fuentes de calor como estufas o mantas.
Si la temperatura corporal continúa descendiendo, pueden aparecer síntomas como debilidad, desorientación, respiración lenta, disminución del pulso o pérdida del estado de alerta. Ante cualquiera de estos signos, la recomendación unánime de los veterinarios es acudir de inmediato al especialista, ya que podría tratarse de hipotermia u otras complicaciones graves.
Cuidados esenciales para proteger a perros y gatos durante el invierno

Más allá de la temperatura que marque el termómetro, los veterinarios coinciden en que algunos hábitos cotidianos pueden marcar una gran diferencia. La principal recomendación es mantener a las mascotas dentro del hogar durante las horas más frías, especialmente a los grupos más vulnerables>. Si el animal debe permanecer en el exterior, es fundamental que disponga de un refugio elevado del suelo, protegido del viento y la lluvia, con una cama aislante que se mantenga siempre seca, ya que la humedad acelera la pérdida de calor corporal. En casos extremos, es vital saber cómo ayudar a los gatos callejeros que no tienen un hogar seguro.
En cuanto a la alimentación, el médico veterinario Juan Manuel Luque sugiere incrementar entre un 10% y un 20% la cantidad de comida diaria durante el invierno, debido al mayor gasto calórico que supone mantener la temperatura corporal. Ofrecer la comida en los horarios de más frío (al anochecer y a primera hora de la mañana) y complementar con agua tibia o caldo de carne o pollo puede ayudar a que la mascota se mantenga más caliente>. No obstante, cualquier cambio importante en la dieta debe ser consultado con el veterinario, tal como advierten desde la AVMA y la Humane World for Animals.
La hidratación también es clave. Durante el invierno, perros y gatos tienden a beber menos agua, por lo que conviene renovarla con frecuencia y ofrecerla a temperatura ambiente o ligeramente templada para estimular su consumo. Además, es importante evitar que las mascotas tengan contacto directo con estufas, calefactores o braseros para prevenir quemaduras o sobrecalentamiento>, y las mantas térmicas solo deben usarse bajo supervisión. Asimismo, es fundamental recordar que está prohibido dejar a perros y gatos en terrazas de forma habitual debido a los riesgos térmicos y legales.
Los paseos con los perros no deben suspenderse, pero sí adaptarse. Lo ideal es elegir las horas menos frías del día, como media mañana o primeras horas de la tarde, y reducir la duración de la salida cuando las temperaturas son muy bajas>. Al regresar, es importante secar bien el pelaje si el animal se ha mojado y revisar las almohadillas para detectar grietas o pequeñas lesiones. En el caso de los gatos que tienen acceso al exterior, lo mejor es que permanezcan dentro durante la noche y las primeras horas de la mañana.
Por último, los especialistas recuerdan que el frío puede agravar problemas osteoarticulares y respiratorios, por lo que es fundamental mantener al día el plan de vacunación y proporcionar una alimentación equilibrada que refuerce las defensas>. Ante cualquier síntoma como tos, estornudos, dificultad respiratoria o secreción ocular o nasal, lo más recomendable es acudir al veterinario de confianza.
Con medidas sencillas como un refugio seco, paseos adaptados, una alimentación adecuada y la observación de las señales de alerta, es posible que perros y gatos atraviesen el invierno sin riesgos para su salud. Cuidar a una mascota del frío no es solo darle calor: es proteger su bienestar durante toda la temporada>.