Si tuviéramos que elegir, estoy casi segura de que todos los que amamos a los gatos los preferimos rellenitos antes que muy delgados. Pero lo cierto es que tanto un extremo como el otro no son buenos para su salud. Sin embargo, parece que no pensamos mucho en ello cuando damos golosinas a nuestros peluditos mimados y consentidos, algo que por otra parte es hasta cierto punto normal: ¿quién puede resistirse a esas miradas tan dulces?
Pero es muy importante que tengamos presente que es siempre va a ser mejor prevenir la obesidad en los gatos, ya que al igual que nos puede pasar a nosotros los humanos, hay órganos que se resienten cuando en el cuerpo hay más cantidad de grasa de la que debería haber. Un exceso de grasa puede derivar en patologías graves como diabetes, artritis, enfermedades del hígado o afecciones cutáneas. Así que vamos a ver qué tenemos que hacer para que nuestros amigos estén en buena forma física.
Cómo saber si tu gato tiene sobrepeso
No siempre es sencillo determinar si un minino está simplemente «robusto» o si realmente sufre de obesidad. Aunque lo ideal es acudir al veterinario, existen formas de comprobar el estado físico en casa. Recorre con tus manos sus flancos y abdomen; en un gato con peso ideal, deberías notar fácilmente sus costillas al tacto, aunque no sean visibles a simple vista.
Desde una perspectiva aérea, la silueta del gato debe presentar una forma de reloj de arena. Si notas que la zona de las costillas se ensancha y percibes depósitos de grasa al palpar, es probable que tenga sobrepeso. Ten en cuenta que el peso ideal suele oscilar entre los tres kilos y medio y los cinco kilos y medio, aunque esto puede variar significativamente según la raza y la estructura ósea del animal.
Dale de comer su comida
Puede parecer obvio, pero el gato es un animal muy inteligente que sabe bien cómo conseguir de nosotros lo que quiere… y más. Por eso, tenemos que ser fuertes y darle solo su comida, ya sea pienso, latas o comida casera en las cantidades que necesite (no más). Es fundamental evitar los premios en exceso o las sobras de comida humana, que suelen tener una densidad calórica y grasas inadecuadas para su metabolismo.
Para un control efectivo, se recomienda suprimir los extras y golosinas totalmente durante un periodo de dos semanas. Asimismo, es importante evitar darles leche, ya que representa un aporte calórico adicional. Es vital coordinar esto con todos los miembros del hogar y visitas para evitar que el gato reciba alimentos extraoficiales que boicoteen su dieta.
En cuanto a la gestión del alimento, no es aconsejable dejar la comida a libre disposición, ya que muchos gatos comen por aburrimiento o instinto sin sentir hambre. Lo ideal es dividir la ración diaria en dos o tres comidas pequeñas y programadas. Si el gato es de exterior, conviene alimentarlo justo antes de que salga para reducir su impulso de buscar comida suplementaria fuera de casa.
La importancia de la actividad física y el juego
Un gato que se pasa el día en casa sin hacer nada es un gato que más tarde o temprano podría tener sobrepeso. Para evitar esto y otros problemas como la ansiedad, irritabilidad, depresión y estrés, hay que procurar jugar con él todos los días, 2-3 veces, unos 10 minutos cada vez, ya sea con una pelota, una cuerda o una caja de cartón.
Para los gatos más perezosos o sedentarios, existen diversas dinámicas que pueden motivarlos:
- Juegos de pesca: Usar cañas con juguetes al final para estimular su instinto de caza.
- Persecución y láser: Arrastrar juguetes por el suelo o usar punteros láser para que corran por la habitación.
- Juegos de inteligencia: Utilizar rompecabezas o dispensadores de comida para que el gato deba trabajar por su recompensa.
- Escondite: Incentivarlos a buscarnos detrás de muebles para fomentar el movimiento.

Procura que se mueva y se ejercite
No solo el juego es importante, sino también el hecho de moverse y ejercitarse de forma constante. Siempre que tengamos la posibilidad, será mejor colocarle su comedero en un árbol rascador o sobre un mueble alto para que tenga que saltar y trepar para acceder a él. Obviamente, si tiene algún problema en sus articulaciones no le obligaremos a realizar esfuerzos extremos, pero si está sano, es bueno que haga ejercicio, que camine y corra.
Para gatos sanos, el agility puede ser una excelente opción, utilizando obstáculos y recorridos que aportan emoción y gasto calórico. No obstante, si el gato ya tiene sobrepeso, este ejercicio debe introducirse muy lentamente, ya que el exceso de peso ejerce una presión peligrosa sobre las articulaciones y puede provocar una sobrecarga rápida del animal.
El reto de los gatos castrados
La castración es un factor determinante en la tendencia al sobrepeso. La cirugía altera el metabolismo hormonal, reduciendo las necesidades calóricas entre un 20% y un 30%, y a menudo aumenta el apetito mientras disminuye la actividad física. Por ello, es un error común seguir dándoles la misma cantidad de comida que antes de la operación.
Para prevenir la obesidad en gatos castrados, debemos seguir estas pautas:
- Elegir alimento específico: Optar por piensos diseñados para gatos castrados, que suelen ser bajos en calorías y ricos en proteínas.
- Controlar las raciones: Ajustar la cantidad de comida según su nivel de actividad y edad.
- Fomentar el agua: Asegurar el acceso a agua fresca constante para prevenir la formación de cálculos urinarios, comunes en gatos castrados.
- Monitoreo constante: Pesarlo regularmente (preferiblemente una vez a la semana) usando una báscula específica para gatos, ya que las humanas no suelen ser precisas para pesos tan bajos.
Cómo bajar de peso de forma segura
Si tu gato ya padece obesidad, el objetivo es recuperar el peso ideal sin poner en riesgo su vida. Jamás se debe aplicar un régimen de choque o dejar que el gato pase hambre extrema. Reducir la ingesta de comida de forma brusca (más del 10-15%) puede alterar el equilibrio de vitaminas y minerales, provocando una enfermedad mortal llamada lipidosis hepática.
El proceso correcto debe ser gradual: reducir el volumen de comida aproximadamente un 10% cada dos semanas, siempre bajo la supervisión y autorización de un veterinario. Es fundamental anotar el progreso en un registro y tener paciencia, ya que en casos de sobrepeso importante pueden hacer falta varios meses para alcanzar la estabilidad física.
Mantener un control riguroso de la dieta, promover un ambiente enriquecido con juguetes y realizar visitas veterinarias periódicas son las claves para garantizar que nuestro felino tenga una mejor calidad de vida, una mayor esperanza de vida y menos gastos médicos a largo plazo.

