Los gatos son animales carnívoros estrictos. Lo son desde que empezaron a evolucionar, y probablemente lo seguirán siendo siempre, ya que son depredadores y, claro, cazar para luego no comer les supondría un gasto de energía innecesario. Aunque hoy en día les solemos dar con mayor frecuencia pienso (croquetas), aunque sea de muy buena calidad, jamás podrá tener el mismo valor nutricional y frescura que la comida casera bien equilibrada.
Cuando hablamos de alimentación natural, no se trata de tener roedores en la nevera e ir dándoselos poco a poco, sino de saber cómo preparar carne para gatos de forma segura. Cualquier tipo de carne, sea de pollo, de cerdo, ternera u otros, puede ser una base excelente si se cocina adecuadamente.
¿Qué carne darle a los gatos?

Esta pregunta tiene una respuesta sencilla: la que es apta para consumo humano. Esto significa que debemos comprar los ingredientes en el supermercado o en la carnicería del barrio, asegurándonos de que han pasado estrictos controles de calidad. Aunque comprar carne de grado humano pueda parecer más costoso, es una inversión en salud que evita gastos futuros en veterinarios.
Es fundamental entender la composición de una dieta saludable. Si observamos a la presa más común del gato, el ratón, vemos que se compone aproximadamente de un 60% de agua, un 20% de proteínas y un pequeño porcentaje de carbohidratos y fibras. Las grasas animales (hasta un 12%) son esenciales y no deben faltar en su alimentación para garantizar la energía y el funcionamiento celular.
Ventajas e inconvenientes de la comida casera
Optar por cocinar en casa ofrece beneficios claros, principalmente la elección de la calidad y el origen de los ingredientes. Tú controlas la composición exacta, lo que permite atender las necesidades individuales de tu mascota. Además, el uso de recipientes reutilizables reduce la producción de basura en comparación con las latas comerciales.

Sin embargo, existen riesgos si no se tiene conocimiento nutricional. El peligro principal es que la comida no contenga todos los nutrientes esenciales (como la taurina), lo que puede provocar déficits graves. Por ello, es muy recomendable pedir asesoramiento a un veterinario especializado en nutrición felina.
Otros inconvenientes incluyen la inversión de tiempo que requiere la cocina y la logística durante las vacaciones. Para optimizar esto, se recomienda el batchcooking: cocinar grandes cantidades una vez a la semana o al mes y congelar las raciones en porciones individuales.
Cómo preparar la carne: Métodos de cocción y seguridad
Existen dos caminos principales: la dieta BARF (alimentos crudos) y la comida cocinada. En este artículo nos centramos en la carne cocinada, que elimina patógenos y parásitos, reduciendo la contaminación por gérmenes para el animal y el entorno humano.
Para conservar los nutrientes, el método ideal es la cocción suave: al vapor, al horno o a la plancha. Se recomienda que el interior de la carne alcance los 75ºC durante unos minutos para matar bacterias sin destruir las vitaminas. En el caso de las verduras, que ayudan a la digestión, es preferible cocinarlas al vapor u horno para evitar la lixiviación (pérdida de nutrientes en el agua de hervido).

Es vital tener en cuenta que la carne de cerdo debe estar perfectamente cocinada para evitar la transmisión del virus de Aujeszky. Asimismo, la carne de ave cruda puede contener salmonelas, por lo que la higiene en la cocina es primordial para proteger a niños y personas inmunodeprimidas.
¿Cómo prepararle una receta casera?
Si buscas una receta casera sencilla y nutritiva, te recomendamos la siguiente:
Ingredientes
- 1 litro de caldo de carne (estrictamente sin sal, puerro, ajo ni cebolla, ya que son tóxicos para los gatos).
- 500 gramos de carne de ternera, cerdo o buey.
- 100 gramos de carne de res.
Paso a paso
- Cortar toda la carne en trocitos muy pequeños para facilitar la masticación.
- Introducir los trozos en una olla con agua (o el caldo preparado) y cocerlos durante 45 minutos.
- Comprobar la textura pinchando la carne; debe estar blanda y deshacerse con facilidad.
- Apagar el fuego y dejar reposar hasta que se enfríe completamente.
- Servir la ración deseada.
Consejos para la transición y conservación

Si tu gato no está acostumbrado a la comida natural, el cambio debe ser gradual. Empieza mezclando un cuarto de la nueva receta con su comida habitual, aumentando la proporción paulatinamente durante varios días para evitar malestares digestivos.
Cuidado con los gatos sibaritas: si solo les das la parte que más les gusta (como el hígado), podrían desarrollar deficiencias. Asegúrate de que consuman la mezcla completa de nutrientes.
¿Cómo conservar la receta de carne?
Para mantener la frescura y seguridad alimentaria, tienes dos opciones principales:
- En la nevera: Guardar la carne en un tupper hermético cerrado. De esta forma, aguantará hasta 3 días sin deteriorarse.
- En el congelador: Utilizar moldes de silicona o bolas de congelación. Así, la comida se conservará perfectamente durante 2 meses.

Preparar comida casera es una muestra de cariño y cuidado hacia nuestros felinos, permitiéndonos controlar cada ingrediente para mejorar su calidad de vida, siempre y cuando se haga bajo una guía nutricional adecuada y respetando las medidas de higiene y cocción.