
¿Cómo limpiar los ojos de un gato sin que termine arañándonos? En principio, puede parecernos una tarea muy complicada, pues este animal hace lo que sea por zafarse de nosotros, pero a veces no le queda más remedio que ser un poco paciente. Además, los ojos son una de las zonas más delicadas de su cuerpo, por lo que una limpieza ocular correcta no solo evita arañazos, sino que también ayuda a prevenir infecciones y molestias.
Así que, si tu amigo de cuatro patas tiene alguna infección en los ojos y el veterinario te ha recomendado ponerle un colirio, o si quieres prevenir que enferme realizándole una limpieza ocular de tanto en cuando, a continuación te explicaré cómo hacerlo sin que nadie resulte herido y qué materiales usar para que el proceso sea seguro y agradable para tu gato.
Por qué es importante limpiar los ojos de tu gato
Los gatos son animales muy limpios, pero no siempre pueden ocuparse solos de sus ojos. En el lagrimal se acumulan legañas, polvo y pequeñas partículas que, si no se retiran, pueden causar irritaciones o facilitar la aparición de conjuntivitis y otras infecciones.
Una buena rutina de higiene ocular ayuda a: eliminar secreciones que forman costras, mantener la zona libre de suciedad, detectar cambios en color, cantidad o textura de las legañas y prevenir problemas oculares más serios, especialmente en gatos con ojos muy sensibles o razas de cara chata.
Además, dedicar unos minutos a revisar y limpiar sus ojos permite fortalecer el vínculo con tu gato, ya que asociará ese momento a atención, calma y premios.
Materiales necesarios para limpiar los ojos de un gato
Antes de empezar, prepara todo para no tener que levantarte a mitad del proceso. Lo ideal es contar con:
- Gasas estériles o discos de algodón estéril. Son preferibles a los algodones normales o al papel, que pueden dejar fibras.
- Suero fisiológico estéril (para humanos o específico para mascotas) o, en su defecto, agua tibia. El suero es más eficaz para reblandecer y arrastrar las legañas.
- Colirio o pomada oftálmica prescritos por el veterinario en caso de infección.
- Toallitas oculares específicas para gatos, si tu veterinario las recomienda.
- Toalla grande para envolver al gato y protegerte de arañazos.
- Golosinas o premios para recompensarle al terminar.
Es importante que no utilices productos caseros agresivos como alcohol, agua oxigenada o vinagre, ni colirios humanos con medicamentos añadidos sin supervisión veterinaria, ya que podrían irritar seriamente los ojos del gato.
Envuélvelo con una toalla

De antemano debes saber que no le gustará nada, pero es la manera más eficaz de mantener las uñas de los gatos bien guardadas. Lo envolvemos con una toalla, dejándole obviamente la cabeza fuera, y luego una persona podrá sostenerlo con seguridad, ya sea en su regazo o, más recomendable, sobre una superficie dura como puede ser una mesa.
Esta técnica, conocida como “burrito de toalla”, reduce mucho el riesgo de arañazos y ayuda a que el gato se sienta más contenido. Asegúrate de que la toalla esté bien ajustada pero sin apretar el pecho, para que pueda respirar con normalidad, y habla con voz suave durante todo el proceso para que se mantenga más tranquilo.
Coge el colirio o la gasa y enséñaselo
Solemos cometer el error de hacerlo todo con prisas: envolver al gato, abrirle bien el ojo y echarle el colirio rápidamente. Esto es un error, pues con ello lo que conseguimos es que se estrese todavía más de lo que ya está. Por eso, aconsejo dejar que huela el botecito del colirio o la gasa antes de hacer nada.
Permitir que investigue el material le ayuda a sentirse más seguro. Puedes dejar la gasa sobre tu mano, ofrecerle alguna caricia en la cabeza y, si quieres, darle una pequeña golosina justo antes de empezar para que la experiencia le resulte más positiva.
Antes de tocar sus ojos, lávate bien las manos con agua y jabón. Así reduces el riesgo de pasar bacterias a la zona ocular y evitas contaminar el suero o las gasas.
Límpiaselo con tranquilidad
Lo sé, a veces me repito mucho, pero cuando se trata de gatos es necesario ser muy pacientes. No intentes hacer movimientos bruscos ni sujetar la cabeza con fuerza; esto solo aumentará su resistencia.
Para una limpieza básica de legañas:
- Humedece una gasa estéril con suero fisiológico (o con la infusión de manzanilla bien colada y a temperatura ambiente si tu veterinario la ha recomendado).
- Pasa la gasa desde el lagrimal hacia afuera con movimientos suaves, sin presionar el globo ocular.
- Si las legañas están muy secas, mantén la gasa húmeda unos segundos sobre la zona para reblandecerlas y retirarlas sin tirar del pelo.
Ábrele el ojo y échale las gotas de colirio, si así lo ha indicado el veterinario, o empapa una gasa en infusión de manzanilla y pásasela por debajo de la pupila inferior para quitarle la suciedad que pueda tener, sin prisa pero tampoco sin pausa. Utiliza una gasa limpia para cada ojo para evitar infecciones y no reutilices el mismo lado de la gasa.

Recuerda que, aunque el suero fisiológico de uso humano suele ser seguro si es 100 % estéril y sin aditivos, nunca debes aplicar otros colirios oculares para personas (con antibióticos, corticoides u otros componentes) sin la aprobación previa de tu veterinario.
Cuándo y con qué frecuencia limpiar los ojos de tu gato
No todos los gatos necesitan la misma rutina. Algunos apenas acumulan legañas, mientras que otros, sobre todo los de razas braquicéfalas como los persas, lagrimean a diario.
- Gatos sanos sin problemas oculares: suele bastar con limpiar cuando observes pequeñas legañas, por ejemplo una o dos veces por semana.
- Gatos con ojos muy llorosos, alergias o cara chata: pueden necesitar una limpieza diaria o cada pocos días para mantener el área libre de costras.
- Gatos mayores o con antecedentes oculares: tu veterinario puede recomendar una higiene más frecuente para prevenir recaídas.
Lo importante es observar a tu gato: si notas un aumento repentino de secreciones, cambios de color (amarillo, verde) o dificultad para abrir los ojos, no te limites a limpiar, pide cita en la clínica.
Cuidado especial en gatitos bebés
Los gatitos tienen los ojos todavía más delicados. Si son muy pequeños, o sus ojos acaban de abrirse, hay que extremar las precauciones y no frotar nunca directamente sobre el globo ocular.
En gatitos:
- Utiliza suero fisiológico tibio y gasas muy suaves.
- Humedece bien las costras y espera unos segundos antes de retirarlas.
- Sostén al pequeño con delicadeza, sin apretar el cuello ni el pecho.
- Si ves los ojos muy pegados, rojos o con secreción espesa, acude al veterinario cuanto antes.
Acostumbrar a los gatitos a esta rutina desde edades tempranas hace que, de adultos, acepten mejor la manipulación de la cara y el manejo de colirios.
Señales de alarma: cuándo ir al veterinario
Aunque la higiene ocular en casa es muy útil, no sustituye a la revisión veterinaria cuando algo va mal. Llévalo a consulta si observas:
- Ojos rojos, inflamados o muy llorosos de forma constante.
- Secreciones amarillas, verdes o muy espesas.
- El gato mantiene un ojo cerrado o parpadea con mucha frecuencia.
- Presencia de dolor evidente (se queja al tocar, se esconde, evita la luz).
- Cambios en el color de la córnea o aspecto blanquecino o azulado.
En estos casos, un tratamiento a tiempo evita complicaciones como úlceras corneales o infecciones profundas que pueden llegar a comprometer la visión.
Dale un premio

Tanto si se ha portado bien como si se ha puesto muy nervioso, dale un premio a los diez segundos de haber terminado de limpiarle los ojos. Le ayudará a relajarse y a olvidarse de lo que ha pasado.
Puedes combinar golosinas, juegos breves y caricias para que asocie la limpieza ocular con experiencias agradables. Con el tiempo, este refuerzo positivo hará que el proceso sea cada vez más sencillo, corto y seguro para ambos.
Mantener los ojos de tu gato limpios, observando los cambios y actuando siempre con paciencia, suavidad y los productos adecuados, es una forma sencilla de cuidar su salud y reforzar vuestra relación día a día.
