Si te gustaría cuidar de una colonia felina una de las cosas que tendrás que hacer es ganarte su confianza. Esto no se consigue de un día para otro, sino que lleva tiempo, de modo que es muy importante tener paciencia y, sobretodo, dejar que los propios animales vayan guiándote y marcando hasta dónde se sienten cómodos en cada momento.
Además de las ganas de acariciar a esos gatos de la calle tan especiales, conviene que te preguntes si ese acercamiento será realmente beneficioso para el felino. Muchos gatos callejeros desconfían, y con razón: para ellos es más seguro mantener la distancia. Algunos nunca llegarán a dejarse tocar, incluso aunque te vean a diario, por lo que es esencial que tu motivación principal sea mejorar su bienestar (alimentación, seguridad, control de la colonia…) y no solo cumplir un capricho humano.
Para que te sea más fácil, te vamos a ofrecer una serie de consejos sobre cómo ganar la confianza de los gatos de la calle. Descubre cómo puedes conseguir que acepten tu presencia en su grupo y cómo puedes convertirte en una referencia positiva para ellos sin causarles miedo ni estrés.
Respeta su espacio de seguridad
Los gatos callejeros, al igual que cualquier otro animal incluyendo los humanos, tienen su propio espacio de seguridad que será mayor cuanto menos contacto con los humanos hayan tenido o si en el pasado han sufrido malas experiencias. Por este motivo, cuando decidimos cuidar a un grupo de felinos que viven en la calle durante las primeras veces tendremos que evitar acercarnos a ellos, e incluso tampoco deberíamos fijar la mirada en ellos por mucho tiempo ya que, de lo contrario, se podrían sentir intimidados.
Ten en cuenta que la emoción predominante de muchos gatos de la calle hacia las personas es el miedo y la desconfianza. Si intentas acercarte demasiado pronto, hablar muy alto o moverte con nerviosismo, el gato interpretará que hay peligro. En cambio, si te muestras relajado, respetas la distancia y te comportas de forma tranquila, irás transmitiendo sensación de calma y seguridad.
Es importante que permitas que el gato tenga siempre una vía de escape. Nunca lo acorrales entre paredes, coches o esquinas, ni cierres salidas posibles. Si el felino percibe que puede huir cuando lo necesite, se sentirá mucho más confiado para quedarse cerca de ti mientras come o te observa.
También debes recordar que cada gato es un individuo. Algunos se acercan con curiosidad en pocos días, y otros necesitan semanas o meses para tolerar tu presencia a pocos metros. Respetar ese ritmo, sin forzarlo, es una de las claves para que la relación avance.
Dales de comer cada día a la misma hora
Sin decir nada ni hacer movimientos bruscos, preséntate en el lugar cada día más o menos a la misma hora con un comedero (o varios, si son muchos los gatos que viven en esa zona) lleno de comida. Déjalo/s en el suelo y aléjate unos cuantos metros. Seguro que los peludos no tardan en comer.
La comida es uno de los recursos más valiosos para ellos. En libertad, muchos gatos pueden llegar a invertir muchas horas cazando pequeñas presas para alimentarse, con un gasto de energía enorme. Que una persona les ofrezca alimento de forma constante supone un gran alivio, y el gato asocia esa ayuda con algo positivo. Para reforzar todavía más esa asociación, puedes optar por comida húmeda o trocitos de carne, que suelen resultar más apetecibles que el pienso seco por su olor y textura.
Hazlo así durante dos o tres semanas. Pasado ese tiempo, podrás dejar de estar escondido/a, pero será necesario que continúes estando lejos de ellos por un tiempo más. Es fundamental que cuando les dejes la comida el gato te vea llegar, escuchando tu voz suave si decides saludarle, y después pueda comer tranquilo sin que te acerques demasiado.
Si ves que el gato no se acerca al plato mientras estás presente, aléjate y evita mirarlo fijamente. Cuando empiece a comer lo que le has dejado, sabrás que está creando una asociación positiva entre tu olor, tu presencia y la comida. Repetir este ritual cada día ayuda a que el miedo vaya dejando paso a la curiosidad.
Con el tiempo, muchos gatos llegarán a esperar a la persona que les alimenta, sentándose cerca de la zona de comida a la misma hora. Ese cambio de actitud, pasar de esconderse a permanecer visibles a tu alrededor, indica que el vínculo se está fortaleciendo, aunque todavía no se dejen tocar.
Acércate poco a poco
No tengas prisa por conseguir su confianza. Tienes que saber que hay algunos gatos que, incluso aunque lleguen a confiar en ti, no dejarán que los cojas en brazos. La relación que puedes tener con ellos normalmente se basará en darles de comer y caricias únicamente cuando se dejen mimar.
Además, es muy importante acercarse poco a poco y dar un paso atrás cuando se sientan inseguros y/o tengan intención de huir. Puedes ir reduciendo la distancia unos centímetros cada pocos días, siempre observando el lenguaje corporal del gato: si deja de comer, se tensa, clava la mirada en ti o mantiene las cuatro patas listas para salir corriendo, es momento de detenerte o retroceder.
Ten presente que el gato te identifica por el olor y el sonido de tu voz más que por tu aspecto. Aunque te mantengas algo lejos, ya está aprendiendo quién eres. Cada vez que consigas que coma mientras tú estás un poco más cerca, estarás reforzando una emoción positiva asociada a tu presencia (lo que en comportamiento felino se conoce como positivizar la situación).
Habrá gatos que con el tiempo se acerquen a rozarse con tus piernas o se sienten a pocos centímetros de ti, mientras que otros se quedarán siempre a cierta distancia de seguridad. En ambos casos, si el animal come tranquilo y tolera tu cercanía, significa que has logrado un nivel de confianza valioso para su bienestar, aunque no haya contacto físico.
Si en algún momento percibes que el gato se bloquea, que el progreso se estanca o que vuelve a esconderse al verte, puedes volver a aumentar un poco la distancia y reforzar con comida especialmente sabrosa (snacks o comida húmeda que solo reciba contigo). La paciencia extra suele ser clave en gatos que han sufrido experiencias negativas con otras personas.
Habla el lenguaje gatuno
No, no se trata de que te conviertas en un gato , pero sí de que te comportes como tal. Como quieres ganarte la confianza de un felino, lo que hacer es lo siguiente:
- Parpadear lentamente cuando los veas: dos, tres veces por la mañana y otras dos-tres por la tarde por ejemplo. Así les estarás diciendo que pueden sentirse seguros contigo, ya que en lenguaje felino un parpadeo lento equivale a una señal de calma y de ausencia de amenaza.
- Alejarte cuando se sientan nerviosos: o agacharte para que sus miedos desaparezcan. Si el gato fija la mirada, baja la cola o la agita con incomodidad, conviene reducir la presión aumentando la distancia o haciendo tu silueta más pequeña al ponerte en cuclillas.
- Acariciarles cuando menos se lo esperen: durante la comida por ejemplo. Tienen que ser caricias suaves, lentas y breves. Solo deberías intentarlo cuando el gato se acerque por iniciativa propia, se frote contra ti o muestre señales claras de búsqueda de contacto (como chocar su cabeza contra tu mano o tu pierna).
- Llévate una cuerda para jugar: muéstrasela, sobretodo a los más jóvenes, para que tengan interés por ella. El juego con un objeto intermedio permite que el gato mantenga su distancia de seguridad mientras interactúa contigo y te asocia con experiencias agradables.
Además, conviene cuidar otros detalles del lenguaje felino: evitar miradas fijas directas, hablar con un tono de voz suave y algo agudo, observar la posición de la cola (si se mueve con brusquedad suele indicar incomodidad) y respetar siempre cuando el gato decide alejarse. Forzar el contacto en ese punto puede tirar por tierra muchos días de avance.
Si ya hay otros cuidadores en el barrio que se han ganado su confianza, pedirles ayuda también puede marcar la diferencia. La llamada facilitación social hace que algunos gatos se atrevan a acercarse a personas nuevas si ven que otros felinos de su colonia interactúan con ellas sin miedo. Puedes presentarte junto a ese cuidador de referencia para que el gato te relacione con alguien que ya considera seguro.

Con estos consejos, seguro que lograrás que te acepten en su grupo. Tal vez algunos se acerquen a rozarse contigo, otros solo te miren desde cierta distancia mientras comen, y unos pocos lleguen a disfrutar de tus caricias; en todos esos casos habrás conseguido algo muy valioso: que asocien a las personas con seguridad, respeto y bienestar, mejorando de forma notable su calidad de vida en la calle.



