¿Cómo es trabajar en casa con gatos? Si tienes la oportunidad de llevar o de tener tu trabajo en el hogar, tus peludos van a poder pasar mucho más tiempo contigo, algo que os vendrá bien a ambos. Pero… no todo es de color de rosa. Hablo desde la experiencia.
Es genial tener la compañía de tu amigo, pero cuando tienes mucho que hacer… es una distracción, encantadora, pero distracción al fin y al cabo. La clave está en aprender a convivir con sus maullidos, juegos y siestas sin perder productividad. Así que si quieres saber cómo ser más productivo en casa, te recomiendo leer este artículo.
¿Cómo es trabajar en casa con felinos?

Bueno, dependerá del número de gatos y del trabajo que tengas. Te hablaré desde mi experiencia. Trabajo como redactora web, las mañanas y alguna que otra tarde de lunes a viernes, y comparto mi vida con cinco gatos: Susty, Keisha, Benji, Sasha y Bicho a los cuales adoro. Pero no te voy a engañar: cuando se suben al escritorio no puedo evitar acariciarlos, o darles besitos, o cogerlos en brazos y achucharlos… es muy difícil resistirse a tanta ternura.
La cosa sin embargo se pone «menos bonita» cuando les da por subirse al teclado, jugar con los cables o sentarse delante del monitor. Ahí es cuando tengo que actuar de otra forma: cogiéndolos y bajándolos de la mesa, a la cual por cierto volverán a subir en cuanto pasen unos segundos. ¿Por qué? Porque son gatos y hacen lo que quieren .
Algo que muchas personas descubren al empezar a teletrabajar es que la presencia del gato puede ser muy calmante y reducir el estrés, pero a la vez puede restarte mucho tiempo de concentración. Algunos se tumban sobre el regazo, otros se quedan dormidos sobre el ratón del ordenador o ponen la patita encima del teclado. Son escenas entrañables, pero si tienes reuniones, llamadas o plazos de entrega, pueden convertirse en un pequeño caos.
También hay gatos especialmente vocales o muy pegajosos que maúllan, arañan la puerta o tiran de las persianas cuando no consiguen tu atención. Esto es frecuente cuando el cuidador está al otro lado de una puerta cerrada, y se acentúa si el gato es joven, activo o está acostumbrado a recibir atención constante.
Como decía al principio, los gatos son una distracción muy tierna y maravillosa, pero te tienes que mentalizar que cuando estás trabajando, estás trabajando. Por supuesto, puedes acariciarles y hacerles un poco de caso, pero no demasiado. Encontrar el punto medio entre disfrutar de su compañía y mantener la productividad es un proceso que requiere algo de disciplina y mucha coherencia en la rutina diaria.
¿Debo dejar subir al gato al escritorio?

A diferencia de lo que sucede con la pregunta sobre si dejar dormir al gato en la cama, la mayoría de amantes de los gatos disfrutan teniéndolos en el escritorio. Su sola presencia puede ayudarte a relajarte, inspirarte y tomarte el trabajo con más calma. Eso sí, hay varios matices importantes.
Si no quieres tener al felino sobre el escritorio no debes hacer ninguna excepción. Los gatos aprenden muy rápido qué está permitido y qué no, pero solo si las normas son siempre las mismas. Prepárale a tu bigotudo una cama cómoda a tu lado, en el suelo o en una esquina de la mesa, y redirige siempre ahí su atención.
En cambio, si no te importa compartir la mesa, puedes aprovecharlo a tu favor. Muchos felinos se sienten atraídos por los hombros o el regazo de su cuidador. Lo que es agradable durante cinco minutos puede resultar incómodo después de media hora, así que lo ideal es crearle un espacio propio sobre el escritorio: una camita redonda, una manta doblada o una caja abierta donde pueda acurrucarse.
El hecho de que a veces la patita de tu gato acabe sobre el teclado es un pequeño riesgo laboral, pero si el gato tiene un lugar claro donde descansar, será mucho más fácil mantener libre la zona donde trabajas. Recuerda que no se trata de expulsarlo de tu vida laboral, sino de enseñarle dónde puede estar.
Si decides que el escritorio es “zona prohibida”, bájalo siempre con cariño pero con firmeza. Una y otra vez. La consistencia es más efectiva que los gritos o los castigos, que solo generarán estrés sin que el gato entienda qué esperas de él.
Descansos creativos y sesiones de mimos
Cuando se convive con gatos y se tiene el trabajo en casa, lo ideal sería irse a una habitación en la que los animales no pudieran entrar. Ahora bien, si lo que nos interesa es hacerles un poco de compañía, tenemos que saber que en cuanto tengan oportunidad se van a subir a nuestro regazo y van a hacer todo lo posible para llamar nuestra atención.
Por eso, hay que ponerse un poco «firmes» y no dejar que nos distraigan demasiado. Sesiones de mimos cortas de unos cinco minutos cada cierto tiempo están bien, siempre y cuando no se repitan mucho. De hecho, estos pequeños descansos pueden ser muy beneficiosos para ti y para tu gato: te ayudan a desconectar unos minutos y a la vez refuerzan vuestro vínculo.
Después de un rato intenso de escribir, introducir datos o atender una llamada complicada, conviene levantarse y moverse. Aprovecha esos cinco minutos para jugar con tu gato de forma activa: una pelota, un plumero, una caña con cuerda o incluso una simple bola de papel pueden ser suficientes para que corra, salte y gaste energía.
Estos “descansos creativos” cumplen una doble función. Por un lado, te obligan a apartar la vista de la pantalla y estirar el cuerpo. Por otro, ayudan a que el gato esté más relajado el resto del tiempo, porque se siente atendido y ha podido canalizar su energía de forma positiva.
Es importante que seas tú quien inicie las sesiones de juego y mimos, y no al revés. Si siempre respondes cada vez que el gato maúlla o te toca con la pata, reforzarás esa conducta y pedirá atención continuamente. En cambio, si eres tú quien decide los momentos de juego, el gato aprenderá a esperar y a respetar mejor tus periodos de trabajo.
Juguetes y entretenimiento para que puedas concentrarte
Para poder trabajar con calma y concentrarte necesitas tranquilidad. Pero ¿qué puedes hacer cuando tu bigotudo prefiere jugar, y además tiene que ser ahora mismo? En estos casos resulta muy útil tener juguetes interactivos con los que el gato pueda entretenerse solo, sin que tengas que estar participando todo el rato.
Algunas ideas que funcionan muy bien son:
- Juguetes rellenos de comida o snacks, que el gato tiene que hacer rodar o mover para conseguir las croquetas.
- Alfombras olfativas, donde puedes esconder pequeñas raciones de pienso para que las busque con el hocico y las patas.
- Cajas de cartón con agujeros, sencillas pero muy estimulantes, que le permiten esconderse, saltar y explorar.
- Rascadores altos o árboles para gatos, que añaden altura y le dan un lugar propio desde el que observarte sin estorbar.
La diversidad hace que los juguetes sean más interesantes. De vez en cuando, cambia los juguetes que están disponibles: guarda algunos unos días y saca otros. Cuando vuelven a aparecer, el gato les presta más atención porque le resultan “nuevos”.
Si trabajas con la puerta cerrada y tu gato se queda fuera, asegúrate de que en la zona donde esté tenga rascadores, juguetes y sitios cómodos para dormir. Un gato que se aburre es más probable que maúlle, arañe puertas o busque llamar tu atención de cualquier manera.
Cómo evitar el desorden y proteger tus cosas
Todo es emocionante, sobre todo para los gatos jóvenes. Tómatelo con humor cuando tu minino intenta secuestrar el bolígrafo, abofetea la pantalla con su patita o se acomoda sobre el ratón. Pero, al mismo tiempo, protege aquello que realmente no puede estropearse.
Coloca los documentos importantes fuera del alcance del felino, en cajones o carpetas cerradas, pues podría morderlos, tirarlos al suelo o incluso vomitar encima en el peor momento. Si tu bigotudo es joven o muy patoso, aleja las tazas con líquido caliente y cualquier vaso o botella que pueda tirar accidentalmente.
También conviene revisar la comida que dejas en el escritorio. Muchos gatos se interesan por lo que hay en tu plato y pueden subirse a curiosear. Presta especial atención al chocolate u otros alimentos peligrosos para ellos, y evita dejar comida tentadora al alcance de sus patas mientras estás concentrado.
Otro punto importante es la protección de datos. A los gatos, en especial a los más pequeños, les encanta andar sobre el teclado. Para evitar disgustos, acostúmbrate a guardar los documentos con frecuencia y bloquear la pantalla cuando te levantes, aunque solo sea un minuto. Al volver de los descansos, echa un vistazo rápido al documento para asegurarte de que todo sigue como lo dejaste.
Además, no olvides la seguridad física del gato. Clips, gomas de borrar, tapas pequeñas o cartuchos de tinta pueden resultar peligrosos si se los lleva a la boca. Lo más seguro es guardar todos esos objetos en cajones o recipientes cerrados. En cuanto a los cables del ordenador, impresora, router o lámpara, puedes protegerlos con fundas o conductos para cables, especialmente si tu gato es joven o suele morder.
Rutina, disciplina y organización del espacio
A los gatos les encanta la rutina, así que es un gran aliado para ti. Establecer un horario fijo de trabajo y de juego ayuda a que el gato entienda mejor qué esperar en cada momento. Por ejemplo, puedes dedicar unos minutos por la mañana, antes de sentarte a trabajar, a jugar intensamente con él para que queme algo de energía.
Si estás muy justo de tiempo o te distraes con demasiada frecuencia, quizás necesites un espacio de trabajo donde el gato no pueda entrar. Puedes usar una habitación separada y mantener la puerta cerrada, o colocar una valla si prefieres que pueda verte pero no acceder a la zona de cables, papeles y dispositivos.
Cuando tu gato maúlle o arañe para llamar tu atención en plena jornada, lo más efectivo suele ser no reforzar esa conducta. Si cedes cada vez que se queja, aprenderá que maullar funciona. En cambio, si respetas los tiempos de juego y de descanso que has marcado, poco a poco se irá adaptando y será más fácil trabajar sin interrupciones constantes.
Como trabajador desde casa, tienes el lujo de poder organizar tu tiempo con algo más de flexibilidad. Aprovecha tu pausa para comer para ofrecerle un rato de juego libre y de contacto de calidad. Ese ratito intensivo de atención suele hacer que el gato pase la siguiente parte de la tarde descansando.
En trabajos que implican muchas llamadas telefónicas o atención al cliente, es todavía más importante separar bien la zona de trabajo si el gato es muy vocal o insistente. A veces, la mejor opción es combinar una buena rutina de juego, juguetes interactivos mientras trabajas y una habitación cerrada solo durante las horas más delicadas del día.
Trabajar en casa con gatos puede ser todo un reto, pero también una de las formas más agradables de pasar la jornada laboral. Con una buena organización del espacio, juguetes adecuados, una rutina clara de juego y mimos y unas pocas reglas firmes pero cariñosas, es posible disfrutar de su compañía sin que tu productividad se hunda ni un poquito.