
El aburrimiento es una sensación que conocemos todos. El no saber qué hacer pero el tener muchas ganas de distraernos nos puede invadir en cualquier momento. Nuestro gato también puede experimentarla si no le prestamos la debida atención y si su entorno no está bien adaptado a sus necesidades felinas. ¿Qué hacer en estos casos?
Si notas que tu amigo está pasando por eso, o incluso está triste, para animarle tan sólo tendrás que seguir los consejos que te ofrecemos sobre cómo entretener a un gato aburrido y cómo enriquecer su día a día, tanto a nivel físico como mental y emocional.
¿Cómo saber si mi gato está aburrido?
Antes de ponerte a jugar sin parar, es importante aprender a reconocer los signos de aburrimiento en tu gato. El aburrimiento prolongado puede derivar en frustración, estrés y apatía, y en muchos casos también en problemas de salud como obesidad o alteraciones del comportamiento.
Uno de los motivos más frecuentes de que un gato se comporte como un gato aburrido es la incapacidad de desarrollar las conductas propias de su naturaleza felina. En la vida salvaje, gran parte de su tiempo lo dedicaría a explorar su entorno, vigilar el territorio y realizar toda la secuencia de caza (acoso, persecución y salto). Un hogar monótono y poco enriquecido le impide poner en práctica estas conductas.
También influyen mucho las relaciones sociales pobres o estresantes, tanto con humanos como con otros animales. Un gato que no puede interactuar con personas u otros gatos de manera respetuosa y a su ritmo, o que sufre presiones constantes, puede acabar desmotivado y con estrés continuo.
Algunos signos habituales de aburrimiento (que pueden aparecer solos o combinados) son: más sedentarismo, cambios en el apetito, aumento de maullidos para llamar la atención, comportamientos destructivos (tirar cosas, arañar muebles sin parar), lamido excesivo del pelo o apatía y poco interés por su entorno. Si detectas varios de ellos, tu gato probablemente necesite más estímulos y juego.
¿Qué necesito para entretener a mi gato?
No mucho. De hecho, muchas de las cosas que te vamos a recomendar seguramente ya las tengas en casa: cordones viejos, papel de aluminio, botella de plástico pequeña y vacía, cuerdas, cajas de cartón, tubos o bolsas (siempre bien preparadas), pero sobre todo lo que más útiles nos van a ser son las ganas de animar al peludo y dedicarle tiempo de calidad.
En un entorno natural, tu gato invertiría gran parte del día en moverse, explorar y cazar. En casa, nuestro objetivo es reproducir esas actividades con juegos, escondites y lugares seguros donde trepar, observar y descansar. Esto no solo evita el aburrimiento, también ayuda a prevenir la obesidad y otros problemas derivados del sedentarismo.
Y es que, por muchas horas que se pasen fuera de casa, hay que tener muy presente que a la vuelta nos estará esperando él para jugar e interactuar. Si no le hacemos caso, empezará a sentirse primero aburrido, luego frustrado y, si la situación se prolonga demasiado, triste. Como su cuidador, pero sobre todo como su familia, es nuestra obligación evitar que se llegue a sentir así.
Además de los juguetes caseros, es muy recomendable ofrecerle rascadores, árboles para gatos y estanterías o muebles a distintas alturas, para que pueda trepar y vigilar desde arriba. También puedes preparar una zona de observación en la ventana con un estante seguro o un mueble donde se pueda apoyar y mirar el exterior sin riesgo.
¿Cómo jugar con él?
Hay varios juegos que, de buen seguro, le van a gustar mucho, que son estos:
- Cuerdas o cordones viejos: jugar con cuerdas o cordones viejos le encantará a nuestro felino. El movimiento irregular le llama mucho la atención, y lo mejor es que si son largos se les puede enganchar un peluche pequeño para que tenga que atraparlo. Muévelo simulando una presa, a ratos despacio y a ratos rápido, para activar su instinto de caza.
- Papel de aluminio: con este tipo de papel se puede hacer una bola del tamaño de una pelota de golf, y tirársela para que tenga que ir tras ella. El ruido y la forma irregular al rodar despiertan su curiosidad. Asegúrate de que la bola queda bien compacta para que no pueda morder y tragarse trocitos.
- Botella vacía: cogeremos una de medio litro y la rellenaremos con garbanzos secos. La cerraremos y la haremos rodar por el suelo. El sonido atraerá al gato y le animará a golpearla y perseguirla. Este tipo de juguete actúa como un pequeño rompecabezas de movimiento que le mantiene activo.
- Golosinas para gatos: las escondemos por toda la casa (tras los cojines, debajo de la mesa, en cajas con agujeros, etc.) y le animamos a buscarlas. Así convertimos la hora del premio en una actividad de caza que estimula su mente. Recuerda contar esas golosinas dentro de su ración diaria para evitar sobrepeso.
- Puntero láser: la luz llama mucho la atención. Eso sí, tenemos que dirigirla siempre a cosas que realmente pueda atrapar al final (por ejemplo, terminar el juego haciendo que la luz se pose sobre un juguete o una golosina) para evitar que se sienta frustrado por no conseguir nunca la “presa”.
Además de estos juegos, puedes usar juguetes eléctricos en movimiento, pelotas que contienen comida o puzzles de alimentación que suelten pequeñas porciones de pienso o premios cuando los empuja. Este tipo de juguetes le obligan a pensar, golpear y mover el objeto, combinando ejercicio físico y estimulación mental.
Otra opción sencilla es aprovechar cajas, tubos y bolsas de papel (las de plástico siempre sin asas y bajo supervisión) para que juegue al “escondite” o a “¿dónde está el gatito?”. Puedes hacer agujeros en las cajas y meter dentro juguetes o bolas de aluminio para que intente cazarlos con las patas. Asegúrate siempre de que los materiales no supongan riesgo de ingestión o estrangulamiento.
Si pasas muchas horas fuera de casa, es buena idea dejar preparados juguetes seguros y resistentes con los que pueda entretenerse solo: pelotas, túneles, rascadores con juguetes colgando o rompecabezas de comida. Cuando vuelvas, complementa esto con sesiones de juego interactivo con varita, porque para tu gato tú sigues siendo su compañero de juego favorito.

Más ideas para mantener a tu gato feliz y estimulado
Además del juego, tu gato necesita un entorno enriquecido donde pueda expresar todas sus conductas naturales: rascar, trepar, observar, esconderse y descansar con calma. Un buen árbol para gatos con plataformas, cuevas y postes de rascado puede convertirse en su parque de atracciones particular, desviando su atención de muebles, sofás y cortinas.
También es muy útil crear una auténtica “ventana al mundo”: coloca un estante, un mueble o una hamaca de ventana bien fijada para que tu gato pueda mirar al exterior desde una posición elevada y segura. Vigila que no haya animales del vecindario que le asusten y mantén siempre las ventanas cerradas o con protección para evitar caídas.
No olvides cuidar sus zonas de descanso. Una cama acogedora en un lugar tranquilo, con acceso fácil a comida, agua, bandeja de arena y rascador, le ayudará a relajarse después de las sesiones de juego. Algunos gatos se benefician del uso de feromonas sintéticas específicas para gatos en difusor, que refuerzan la sensación de seguridad y bienestar en su territorio.
Y por último, recuerda que ningún juguete, por sofisticado que sea, sustituye al tiempo compartido contigo. Para tu gato, eres cama, árbol, compañero y “presa” con la que jugar, todo en uno. Unos minutos de juego interactivo cada día, respeto a su espacio y cariño a su ritmo son la mejor medicina contra el aburrimiento.

Y tú, ¿cómo mantienes entretenido a tu gato? Probar distintas ideas, observar qué preferencias tiene (más trepar, más cazar, más esconderse) y adaptarte a su personalidad te permitirá construir una rutina de juegos y descanso que lo mantenga activo, equilibrado y muy feliz en casa.

