Si hemos criado a un gatito desde que era recién nacido seguramente cuando cumpla los dos meses nos encontremos con un problema bastante serio. Tras pasar varias semanas alimentándose únicamente de leche, llega el momento de que tome agua. Pero claro, ¿cómo convencerle de que empiece a beber por sí mismo y que lo haga de forma segura?
Por experiencia te puedo decir que no es fácil. Es necesario tener mucha paciencia y no obligarle demasiado, pues de lo contrario podríamos arriesgarnos a que no beba nada: ni leche ni agua, y eso sí sería muy grave. Además, hay gatitos que al principio no entienden bien cómo usar el cuenco, meten la pata, tiran el agua o incluso se asustan con el reflejo. Por eso, te voy a explicar cómo enseñar a un gato a beber agua, contándote los pasos que yo misma seguí y añadiendo técnicas que ayudan también con gatos más mayores o con gatos que necesitan aprender a usar una fuente de agua.
Dale comida húmeda para facilitar la transición

Cuando el gatito cumple las cinco-seis semanas es muy importante empezar a darle comida húmeda para gatitos muy picada. Con esa edad lo normal es que el biberón no le alimente lo suficiente, y de hecho, es más que probable que no sólo la leche se la beba en segundos sino que al cabo de un ratito te pida más. Por ello, hay que empezar a introducirle en su dieta comida que apenas tenga que masticar, como las latas específicas para cachorros.
La comida húmeda no solo le aporta más nutrientes, sino que contiene un alto porcentaje de agua, lo que ayuda a que el gatito se mantenga hidratado incluso si todavía no bebe bien del bebedero. Esto imita lo que ocurriría en la naturaleza, donde los felinos obtienen gran parte de su hidratación de sus presas, que contienen mucha agua en sus tejidos.
Durante las primeras veces es normal que no quiera comer, pero hay que insistirle con suavidad. A mí lo que me fue muy bien es introducirle un trozo muy pequeño en la boca y cerrársela. Por propio instinto, tragó. Lo estuve haciendo así varios días, y al final, al cabo de una semana, empezó a comer por sí solo. A partir de entonces dejé de darle leche y pasó a alimentarse con comida húmeda y, de forma progresiva, con algo de pienso adaptado a su edad.
Una buena idea es mezclar inicialmente un poco de leche para gatitos con la comida húmeda, creando una papilla muy atractiva en olor y textura. Después, puedes ir reduciendo la cantidad de leche poco a poco, de modo que el gatito se acostumbre al sabor de la comida sólida y al mismo tiempo aumente su consumo de agua a través del alimento.
Si tu gatito es muy torpe o mete continuamente las patas en el plato, prueba a ofrecerle la comida en un plato llano y pesado, de cerámica o acero inoxidable, para que no lo vuelque con facilidad. Esto también le ayudará más adelante cuando le toque aprender a usar el cuenco de agua.
Acostúmbrale a beber agua paso a paso

Una vez que el gatito ya come alimentos sólidos, hay que enseñarle a beber agua. Hay cachorros que aprenden casi de inmediato, pero otros parecen no entender cómo funciona el cuenco, juegan con el agua o la tiran con la pata. No te alarmes: forma parte del proceso de aprendizaje. Hay varias maneras de ayudarle a descubrir el agua y a crear una relación positiva con ella:
- Prepara caldo de pollo casero (sin hueso) y mezcla el líquido con la comida. El caldo debe ser sin sal, sin cebolla ni condimentos, solo carne de pollo y agua. Al mezclar una pequeña cantidad con su comida húmeda o con el pienso, el olor le resultará muy atractivo y asociará el sabor agradable con la presencia de líquido. Poco a poco, puedes ir añadiendo el caldo cada vez más claro hasta que prácticamente sea agua.
- Pon a calentar agua un poco, pues tiene que estar simplemente templada, y échala a la comida. El agua tibia potencia el aroma de la comida, lo que anima al gato a acercarse. Con este truco, además, consigues que empiece a lamer el agua sin darse casi cuenta, lo que le sirve para practicar el movimiento de la lengua necesario para beber.
- Si tienes más gatos, pon dos bebederos en la habitación donde el pequeño suele comer. Así aprenderá por imitación. Los gatos jóvenes observan mucho a los adultos y es frecuente que, al ver a otro gato beber con normalidad, el cachorro se anime a copiar el comportamiento y pierda el miedo al cuenco.
- Una alternativa es hacer tú de gato. Coge un vaso limpio, rellénalo con agua y ponlo en el suelo. Acto seguido, bebe de él asegurándote de que el peludito te vea. Algunos gatos sienten mucha curiosidad por lo que hace su humano y se acercan al borde del vaso; en ese momento puedes acercar suavemente su hocico al agua para que la huela y la lama.
Si tu gatito mete la pata en el cuenco y lo vuelca todo, prueba con un recipiente ancho y bajo, que no se llene demasiado, para que al tocar el agua no salpique tanto. También puedes colocar el bebedero sobre una bandeja grande o un salvamanteles para contener el agua y evitar que te lo tire encima o en el suelo.
Hay gatos, tanto cachorros como adultos, que se sienten más atraídos por el agua en movimiento que por el agua estancada en un cuenco. En estos casos, una fuente de agua para gatos puede ser una gran aliada, pero es importante introducirla con calma para que no se asuste del ruido ni de la novedad.
Cómo enseñar a un gato a usar una fuente de agua

Muchas personas deciden comprar una fuente de agua para animar a su gato a beber más. Las fuentes son muy útiles porque mantienen el agua en movimiento y la filtran, lo que ayuda a que esté más limpia y fresca, y además resulta más atractiva para la mayoría de los felinos. Sin embargo, no todos los gatos la aceptan de inmediato; algunos incluso se asustan del ruido o rechazan el cambio respecto a su cuenco habitual.
Antes de empezar, recuerda que una fuente puede ayudar mucho a tu gato porque evita el estancamiento del agua, reduce el crecimiento bacteriano gracias a sus filtros y, al favorecer que beba más, disminuye el riesgo de problemas urinarios y renales. Para que tu gato la acepte sin miedo, puedes seguir estas recomendaciones:
- Limpia y enjuaga la fuente antes del primer uso. Aunque venga en una caja, no significa que esté lista para usar. Lava bien el recipiente con agua y jabón neutro y enjuaga el filtro para eliminar posibles residuos. Así te aseguras de que no haya sabores u olores extraños que puedan hacer que tu gato desconfíe del agua.
- Mantén la fuente apagada al principio. Si el gato se muestra inquieto por el ruido del motor o el movimiento del agua, déjala llena pero sin encenderla. De esta manera, puede acercarse a investigar sin sobresaltos y empezar a beber como si fuera un cuenco normal. Cuando ya la use con naturalidad, podrás encenderla.
- Permite que la investigue a su ritmo. No le empujes hacia la fuente ni lo cojas en brazos para acercarlo a la fuerza. Deja que huela los bordes, que toque el agua con la pata y que se familiarice con la textura y el sonido. Si no se da cuenta de que hay agua, puedes mojar ligeramente tu dedo, acercarlo a sus labios y dejar que lo lama.
- Mantén la fuente alejada del comedero y de la bandeja de arena. A muchos gatos no les gusta que el agua esté al lado de la comida, y mucho menos cerca del arenero. Además, si salpica la comida, puede rechazar acercarse por miedo a que se moje. Coloca la fuente en un lugar tranquilo, sin ruidos fuertes ni paso constante de personas.
- Ofrece siempre una fuente alternativa de agua. Aunque quieras que use la fuente, no es recomendable retirar de golpe todos los demás recipientes. Si algo le incomoda de la fuente, podría beber menos de lo que necesita. Mantén al menos un cuenco adicional hasta que observes que la usa con frecuencia y sin miedo.
- Recompensa a tu gato cuando se acerque y beba. Si ves que investiga la fuente o bebe de ella, ofrécele una pequeña golosina o unas caricias y palabras suaves. Este refuerzo positivo ayuda a que asocie la fuente con algo agradable. Cuando ya la use de forma habitual, puedes ir reduciendo las recompensas y quedarte solo con el elogio verbal.
Con el tiempo, cuando compruebes que tu gato bebe principalmente de la fuente y que se siente seguro, podrás retirar progresivamente el cuenco secundario. A partir de ese momento, la fuente se convertirá en su principal recurso de hidratación, siempre y cuando la mantengas limpia y con filtros en buen estado.
Por qué algunos gatos beben poca agua

Los gatos, por lo general, no suelen beber demasiada cantidad de agua al día. De hecho, es bastante común que beban poco y esto no tiene por qué significar que tengan un problema de salud. Su origen como felinos de zonas áridas hizo que sus antepasados se adaptaran a obtener la mayor parte del agua de sus presas, que contenían un alto porcentaje de líquido.
Aunque hoy en día nuestros gatos domésticos ya no cazan para alimentarse, han heredado esta característica y por eso suelen beber menos agua que otros animales como los perros. Sin embargo, muchos gatos domésticos se alimentan principalmente de comida seca, lo que puede no proporcionarles la cantidad de agua que necesitan si no beben lo suficiente de sus bebederos.
Si crees que tu gato bebe muy poca agua o has notado cambios significativos en la cantidad que bebía antes y la que bebe ahora, es importante entender los posibles motivos. Recuerda que su hidratación depende tanto de lo que bebe directamente como de la humedad de los alimentos que consume.
Causas por las que un gato no bebe agua
Aunque, como hemos mencionado antes, los gatos suelen beber poca agua, hay varias razones por las que podrían evitar el cuenco por completo. Como bien sabrás, los gatos son animales bastante exigentes con todo: con la comida, con los juguetes, con los rascadores… Y esto puede ser uno de los motivos por los que tu gato no beba suficiente agua. Aquí te explicamos algunas causas comunes:
- Agua sucia o caliente. A los gatos no les gusta el agua que lleva muchas horas en el cuenco, con restos de comida, polvo o pelitos. Prefieren el agua fresca y limpia, y si no la encuentran así, podrían rechazarla completamente.
- Localización del bebedero. A los gatos no les gusta que el agua se encuentre muy cerca de la comida y, mucho menos, de la bandeja sanitaria. Tampoco se sienten cómodos en sitios ruidosos o en zonas de mucho movimiento. Un mal lugar puede hacer que simplemente no se acerquen lo suficiente.
- Bebedero inadecuado. Los gatos también son exigentes con sus accesorios. Puede que tu gato no beba agua porque no le gusta su cuenco: algunos rechazan ciertos materiales, sobre todo si retienen olores. Muchos felinos prefieren recipientes de acero inoxidable o cerámica antes que los de plástico.
- Dolor en la boca. También puede ser que el gato tenga algún problema en la boca que impida que beba. Algunas afecciones dentales o inflamaciones en las encías pueden hacer que beber agua sea doloroso, por lo que evitará acercarse al bebedero.
- Enfermedades o malestar general. Si tu gato está enfermo, puede que pierda el apetito y las ganas de beber. Cambios bruscos en la cantidad de agua que consume, tanto por defecto como por exceso, son motivos para consultar con un profesional.
Qué pasa si mi gato no bebe agua suficiente
Aunque los gatos pueden vivir y resistir sin ingerir grandes cantidades de agua, si no beben lo suficiente pueden aparecer algunos problemas que pongan en riesgo su salud. Aquí te contamos las posibles consecuencias cuando la hidratación es insuficiente, tanto en gatitos que están aprendiendo a beber como en gatos adultos:
- Deshidratación. La falta de agua puede ocasionar que tu gato se deshidrate y esto puede tener graves consecuencias. Un gato deshidratado puede presentar encías secas, ojos hundidos, piel poco elástica y apatía o decaimiento.
- Estreñimiento. Si tu gato no bebe suficiente agua, las heces se vuelven más duras, lo que dificulta su expulsión y puede causar estreñimiento. Esto resulta muy incómodo y puede desencadenar problemas digestivos más serios.
- Enfermedades urinarias (FLUTD). Un consumo de agua escaso favorece la aparición de infecciones urinarias y otros problemas del tracto urinario inferior felino, especialmente en gatos que comen sobre todo pienso seco.
- Cristales y cálculos en la orina. La retención de la orina para compensar la falta de líquidos favorece la aparición de cristales y cálculos en la vejiga o en la uretra, que pueden causar dolor e incluso obstrucciones peligrosas.
- Insuficiencia renal. La deshidratación mantenida en el tiempo puede dañar los riñones, haciendo que no funcionen bien y no filtren correctamente los componentes dañinos de la sangre.
La hidratación es muy importante para todos los animales. Si tu gato no bebe agua y se deshidrata, es esencial saber cómo detectar los signos a tiempo para acudir rápidamente al veterinario y evitar complicaciones mayores.
Trucos para que tu gato beba más agua
Si te preocupa que tu gato no esté bebiendo suficiente agua, hay varios trucos y consejos que puedes probar para animarle a beber más. Estos consejos son útiles tanto para gatitos que están aprendiendo como para gatos adultos que se han vuelto exigentes o que deben aumentar su consumo de agua por motivos de salud:
- Agua fresca y limpia a diario. Asegúrate de cambiar el agua todos los días, e incluso varias veces si hace calor. A los gatos no les gusta el agua que lleva mucho tiempo en el cuenco y suelen preferirla fresca y sin olores extraños.
- Prueba con diferentes tipos de bebederos. Ofrece recipientes de cerámica, acero inoxidable o cristal, y evita los que retengan olores fuertes. Algunos gatos prefieren platos amplios y bajos porque así sus bigotes no tocan tanto los bordes.
- Usa fuentes de agua para gatos. Los gatos se sienten atraídos por el agua en movimiento. Una fuente de agua mantiene el agua oxigenada, la hace más apetecible y, al contar con filtros, ayuda a mantenerla más limpia.
- Coloca varios bebederos por la casa. Colocar recipientes de agua en diferentes habitaciones y en zonas tranquilas da más oportunidades para que tu gato beba a lo largo del día. Evita ponerlos junto al comedero o al arenero.
- Añade un poco de sabor al agua. Puedes mejorar el atractivo del agua añadiendo una pequeña cantidad de caldo de pollo o pescado sin sal ni condimentos. El objetivo es darle un ligero aroma que anime a tu gato a acercarse sin convertir el agua en comida.
- Incorpora alimentos húmedos en su dieta. La comida húmeda para gatos contiene mucho más agua que el pienso seco. Incluirla de forma habitual es una manera sencilla de aumentar su hidratación diaria.
- Mezcla el pienso con un poco de agua. Si tu gato come principalmente alimento seco, añadir una pequeña cantidad de agua templada al pienso puede ayudarle a ingerir más líquidos sin que apenas lo note.
- Juega con el agua si le llama la atención. A algunos gatos les gusta interactuar con el agua que cae de un grifo que gotea suavemente o con pequeñas ondas en un cuenco. Supervisado y con cuidado, esto puede despertar su curiosidad y hacer que empiece a lamer el agua mientras juega.
Espero que te haya sido de utilidad. Con paciencia, observación y algunos ajustes en el tipo de comida, el recipiente y la forma de ofrecer el agua, tu gato puede aprender a beber por sí solo y mantener una hidratación adecuada, ya sea de un cuenco clásico o de una fuente de agua especialmente diseñada para felinos.