Si ya has tomado la decisión de compartir unos veinte años de tu vida con un gato, ahora toca dar el paso más interesante: encontrar al compañero felino que mejor encaje contigo y con tu estilo de vida. Hay infinidad de peludos que necesitan un hogar, tanto de raza como mestizos o cruces, de modo que tan sólo tendrás que acudir a los criaderos profesionales o, mejor, a los refugios de animales para poder dar con lo que será tu nuevo amigo de cuatro patas.
Como probablemente te estés preguntando cómo elegir a mi gato, a continuación te ofreceré una serie de consejos para que encuentres a tu gato ideal, teniendo en cuenta su personalidad, tu entorno, el tipo de convivencia que deseas y las recomendaciones de expertos en comportamiento felino.
¿De raza o mestizo?

Bueno, si me lo preguntas a mí, te voy a decir mestizo. ¿Por qué? Hay varios motivos: salvas dos vidas (la del gato que te llevas y la del que ocupará su lugar en el refugio), cambias el mundo de ese peludo para mejor, y además el animal suele gozar de una salud más robusta al no pertenecer a líneas de cría muy seleccionadas para ningún fin estético concreto. Pero la que más peso tiene, para mí, es la siguiente: con cariño y paciencia consigues una excelente amistad… gratis (sólo pagas un módico precio por el microchip, vacunas y castración, en el caso de que haya que castrarlo).
Ojo, no estoy diciendo que no me gusten los gatos de raza, sino que si lo que quieres es, simplemente, un buen amigo, antes que ir a buscarlo a un criadero te recomiendo visitar una protectora o refugio de animales, y dejar que el propio gato te sorprenda con su carácter. Ahora bien, si te gusta una raza en concreto, asegúrate de buscar criaderos profesionales, que se preocupen por los peludos y que sean capaces de responder a todas tus dudas.
A la hora de valorar una raza, ten en mente que ciertos tipos de gato tienen tendencias de carácter y necesidades concretas:
- Razas muy sociables (por ejemplo, algunas orientales como siamés o burmés) suelen ser más dependientes de la compañía humana y pueden pasarlo mal si pasan muchas horas solos.
- Gatos muy activos (como algunos bengalíes) necesitan entornos muy estimulantes, con rascadores, estanterías, juguetes interactivos y tiempo de juego diario.
- Razas de pelo largo (ragdoll, persas o mestizos de manto abundante) requieren cepillados frecuentes para evitar nudos y problemas de piel.
- Algunas razas pueden tener predisposición a ciertos problemas de salud (como dificultades respiratorias en gatos de cara chata o problemas articulares en determinadas líneas), así que infórmate bien antes de decidirte.
En cambio, los gatos mestizos suelen mostrar una gran variedad de personalidades, y en refugio suelen conocer bien a cada individuo. Esto te permitirá elegir al que mejor se adapte a tu vida sin depender tanto de las características típicas de una raza.
¿Gatito o gato adulto?

Dependerá de la paciencia que tengas y del tiempo que le puedas dedicar. El gatito es muy travieso: se pasa gran parte del día (y de la noche) corriendo, incluso puede dejar caer cosas por puro placer. Todo es nuevo para él y, por supuesto, debe de explorarlo, tocarlo, morderlo, olerlo. En esta etapa, necesita que su familia humana sea especialmente paciente, y que le enseñe a no arañar y a no morder. Pero es encantador, sobre todo cuando te pide mimos.
Además, los gatitos tienen una etapa de desarrollo muy intensa: durante sus primeras 12 semanas de vida se moldea gran parte de su carácter adulto. Es importante que en ese periodo hayan tenido experiencias positivas con personas, otros gatos, ruidos del hogar y manejo suave. Si proceden de un entorno pobre en estímulos o con miedo, pueden transformarse en gatos más inseguros, por lo que conviene preguntar siempre por su historia si adoptas a un gatito.
El gato adulto en cambio ya tiene una personalidad determinada. Probablemente haya tenido un pasado muy duro, y al encontrarse viviendo por fin en un buen hogar se mostrará muy agradecido (aunque también es posible que le lleve tiempo adaptarse). No tendrá tantas ganas de jugar como el peludito, pero eso no significa que no tengas que jugar con él. Cada día debes de hacerlo, por ejemplo con una pelota o una cuerda, para que se mantenga en buena forma. Y, por supuesto, tienes que darle mucho cariño, sin agobiarlo.
Cuando sea adulto, se relacionará sin problemas con otros gatos, con mayor o menor territorialidad (está en su naturaleza, no tanto en el aprendizaje), y sabrá adaptarse mejor a los cambios y situaciones de estrés. Los gatos más inseguros, con problemas de autocontrol, sufren mucho más ante situaciones complicadas, enferman más y suelen tener más problemas de estrés que los gatos equilibrados.
Por tanto, entiende la importancia de que los gatitos estén con su familia u otros gatos. A tod@s nos gusta tener en brazos un gatito muy pequeño, son adorables, pero por su bienestar, no debemos adoptar un gatito demasiado pequeño si está con su familia; debemos respetar su aprendizaje con la madre y sus hermanos al menos hasta los 3 meses. Si lo has encontrado en la calle tan pequeño y no tiene familia, intenta asesorarte bien con una profesional o intenta que conviva con otro gato que pueda enseñarle todo esto. También puedes adoptar a dos hermanitos para que se enseñen el uno al otro, pero, aún así, si están con más hermanos o su madre, es vital esperar hasta mínimo los 3 meses.

Si eliges un gatito, recuerda que tendrás que invertir mucho tiempo en juego, educación suave y socialización. Los gatitos pequeños a partir de los 3 meses suelen ser muy activos, sobre todo si viven en interior y sin otros gatos, se aburren mucho, juegan con todo, te pueden tirar cosas al suelo, morderte los pies o las manos. Suelen ser muy nerviosos y sólo se dejan tocar cuando están durmiendo o muy tranquilos. Cuando están activos y nerviosos, no quieren estar en brazos ni ser acariciados en exceso, a no ser que sean gatos excesivamente tranquilos por carácter.
Un gato adulto puedes conocer ya su carácter, conectar con él y saber que es compatible contigo, tu casa y tu estilo de vida. Además, el personal de la protectora de animales que lo cuida le conoce y puede contarte cosas sobre él: su historia, qué tal se lleva con otros gatos, cómo se ha adaptado al lugar, qué tal se relaciona con otras personas, niños, etc. Cuando lo llevas a casa, se suele adaptar muy bien y no hay ninguna fase intensa por la que deba pasar. Pero un bebé sí pasa por varias fases hasta que finalmente es adulto.
Depende de ti, si quieres vivir estas fases o prefieres un gato para estar acompañado desde el primer día, con un nivel de energía más previsible y una personalidad ya formada.
¿Gato macho o hembra?

Cualquiera de los dos. Los gatos macho sí que es verdad que tienden a ser un poquito independientes si los comparamos con las gatas. Pero cualquiera de ellos puede ser muy cariñoso y pedir mimos y compañía.
En realidad, si los gatos están esterilizados (algo muy recomendable tanto para su salud como para evitar camadas no deseadas), las diferencias de comportamiento entre machos y hembras suelen reducirse mucho. Lo que realmente marcará la convivencia será su temperamento individual, sus experiencias previas y la calidad del vínculo que construyas con él, más que su sexo.
La importancia de la personalidad y el entorno
Piensa en todos los gatos con los que te has cruzado en tu vida y en lo diferentes que eran sus personalidades. Algunos son muy cariñosos y dulces, otros muestran miedo y otros pueden ser incluso algo desconfiados. La personalidad de un gato se forma en función de lo que haya vivido en su etapa de gatito: cómo eran sus padres, cuánta atención recibió de su madre, dónde nació y con qué rapidez entró en contacto con la gente.
Como futuro responsable de un gato, es importante que entiendas cómo se forma esa personalidad, porque quieres que se ajuste a tus expectativas, necesidades y estilo de vida. Puede que pienses que estás haciendo lo correcto al elegir un gatito asustado para “rescatarlo” con mucho amor; sin embargo, si vives en un hogar ruidoso o con mucho movimiento, ese gato puede sentirse sobrepasado, y acabaréis en una relación llena de retos de miedo y estrés.
También debes plantearte si quieres un gato que salga al exterior (jardín seguro, terraza protegida, patio) o uno que vaya a vivir en interior. Hay gatos menos orientados a los humanos que serán más felices con cierta distancia, y otros que necesitan estar cerca de las personas casi constantemente. Elegir con la cabeza y con el corazón a la vez es la clave para una convivencia feliz.
Si acudes a una protectora o a un criador responsable, aprovecha para observar cómo se comporta el gato contigo y con otras personas: si se acerca a curiosear, si se muestra relajado, si disfruta de las caricias o prefiere mantener cierta distancia. Puedes sentarte en el suelo, al nivel del gato, y ofrecerle tu mano para olerte sin presiones. Esa primera interacción te dará mucha información sobre si hay compatibilidad.
Dónde y cómo elegir a tu gato
Si nunca has tenido gato, te recomendamos visitar las protectoras de animales de tu zona, tener contacto directo con los gatos adultos que esperan un hogar en las gateras (algunos llevan muchos años esperando una familia), y lo más importante, déjate querer y observa qué gato te elige a ti. Puedes sentarte en el suelo en el centro de la gatera y sentir, observar, ver si surge una conexión con alguno. Es como un enamoramiento instantáneo, lo sabrás reconocer. Si no ocurre, vuelve en otro momento, pero sigue teniendo contacto con gatos.
Puedes mirar por internet también, pero espera a que surja esa conexión, e infórmate bien preguntando a las personas que cuidan y conocen al gato. Si te surge con un gatito pequeño, ya sabes que necesitarás un poco de asesoramiento los primeros meses de adaptación. Tanto si adoptas en protectora como si recurres a un criador, pregunta siempre por el historial de salud, las vacunas, la desparasitación y el tipo de socialización que ha recibido.
Hay muchas excepciones, porque cada gato es un mundo. Lo más importante:
- Espera a enamorarte de ese gato. Todas las personas que viven contigo deben estar de acuerdo, sentir lo mismo; es una adopción de toda la familia.
- Conoce al gato más allá de su aspecto. No te dejes llevar solo por su físico, sexo ni raza: no todos son compatibles contigo o tu hogar; su carácter y cómo os relacionáis es lo más importante.
- Puedes darle un hogar a un gato adulto que tiene menos posibilidades de ser adoptado que un bebé, y puede ser un gran compañero de vida por muchos años.
- Tanto si es un bebé como un adulto y surgen problemas, cuentas con profesionales que trabajan en positivo para ayudaros, no tengas miedo.
- En el amor no hay condiciones; si surge, es perfecto tal como es, intenta no tener prejuicios y déjate querer por su manera única de ser.
La elección de un gato nunca debe ser por capricho, analiza la situación primero y piensa si serás capaz de proporcionar una buena calidad de vida a un gato durante todos sus años con todo lo que ello conlleva. No importa tanto el tiempo que pases fuera de casa, sino la calidad de vuestra relación. En todos los años que esté con nosotros, nuestra vida va a cambiar y el gato seguirá ahí, porque él nos da todos los días de la suya.
Podemos cambiarnos de casa, de país, perder el trabajo, separarnos de nuestra pareja, tener hij@s o irnos a estudiar fuera; también nuestra situación económica puede cambiar, y el gato puede tener problemas de salud o comportamiento que requieran ayuda profesional, pero él seguirá ahí con nosotros y debemos ser consecuentes y responsables. Es un compañero para muchos años y es parte de la familia.
Tener un gato es muy gratificante, pero también supone una gran responsabilidad. Asegúrate de haber evaluado primero tus necesidades y las del gato antes de tomar una decisión. Si has decidido que ha llegado el momento, es una etapa preciosa: ahora solo necesitas averiguar qué tipo de gato es el adecuado para ti, para tu hogar y para tu ritmo de vida, y permitir que esa relación se construya día a día desde el respeto, la paciencia y el cariño.
Espero que te haya podido ayudar a elegir a tu gato

