Cómo detectar si tu gato tiene dolor: señales faciales y conductuales

  • La Feline Grimace Scale, desarrollada por la Universidad de Montreal, analiza cinco rasgos faciales para evaluar el dolor en gatos.
  • Orejas aplanadas, ojos entrecerrados, hocico tenso, bigotes rectos y cabeza baja son señales de malestar.
  • Los gatos ocultan el dolor por instinto, pero cambios en su comportamiento como esconderse o dejar de acicalarse también alertan.
  • Ante cualquier sospecha, es fundamental acudir al veterinario y nunca administrar analgésicos humanos.

Dolor en los gatos

Los gatos son auténticos maestros del disimulo. A diferencia de los perros, que suelen cojear o gemir cuando algo les duele, los felinos domésticos esconden el dolor como estrategia de supervivencia heredada de sus antepasados salvajes. Mostrar debilidad en la naturaleza los habría convertido en presa fácil, así que han aprendido a mantener una apariencia normal incluso cuando sufren. Por eso, detectar a tiempo si nuestro minino siente molestias requiere prestar atención a detalles muy sutiles, sobre todo en su cara y en su comportamiento.

Para ayudar a los dueños a identificar estas señales, investigadores de la Universidad de Montreal desarrollaron la Feline Grimace Scale, una herramienta validada científicamente que evalúa el dolor agudo en gatos a partir de cinco rasgos faciales. El veterinario español Víctor Algra ha popularizado esta escala en redes sociales, explicando cómo cada gesto puede delatar el malestar. Además, los especialistas recuerdan que los cambios en la rutina y el comportamiento también son pistas clave, ya que un gato que sufre tiende a aislarse, dejar de acicalarse o alterar sus hábitos.

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Dolor en los gatos

La conducta de ocultar el dolor no es un capricho. Según explican los etólogos, los gatos salvajes que mostraban signos de debilidad o enfermedad eran más vulnerables a los depredadores y a los ataques de otros congéneres. Aunque los gatos domésticos ya no viven en ese entorno, su instinto sigue intacto. Por eso, un gato puede seguir comiendo, saltando y dejándose acariciar aunque tenga una lesión o una enfermedad. ‘Los gatos casi nunca muestran dolor, pero su cara sí lo hace’, comenta el veterinario Víctor Algra, quien recomienda observarlos a diario para detectar cualquier anomalía.

Además, a diferencia de los perros, que suelen vocalizar o cojear, los gatos tienden a enmascarar el malestar con comportamientos rutinarios. Un gato con dolor puede continuar con sus actividades habituales, lo que dificulta aún más la detección. Por eso, es fundamental fijarse en los detalles más pequeños: la posición de las orejas, la forma de los ojos, la tensión del hocico, la dirección de los bigotes y la altura de la cabeza. Estos cinco puntos son la base de la Feline Grimace Scale, una escala científica que ayuda a cuantificar el dolor de forma objetiva.

Gato
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La Feline Grimace Scale: cinco señales faciales clave

Dolor en los gatos

La escala, publicada en 2019 en la revista Scientific Reports por el equipo del doctor Paulo Steagall, puntúa cada rasgo de 0 a 2. Las orejas erguidas y dirigidas hacia adelante indican relajación; si se separan o giran hacia los lados, el gato puede estar sufriendo. Los ojos, por su parte, suelen entrecerrarse cuando hay dolor, un fenómeno conocido como constricción orbital. Cuanto más cerrados estén, mayor es la molestia.

El hocico también ofrece pistas: en un gato sano tiene una forma redondeada y relajada, mientras que con dolor se vuelve tenso y más alargado. Los bigotes, normalmente curvados y orientados hacia los laterales, se ponen rectos y dirigidos hacia adelante cuando el animal siente malestar. Por último, la posición de la cabeza es un indicador muy visual: si el gato la mantiene a la altura de los hombros o por debajo, en lugar de llevarla erguida, es señal de que algo no va bien.

Con un máximo de diez puntos, una puntuación de cuatro o más indica que el gato necesita analgesia de rescate. Esta escala ha sido adoptada por la red francesa CAPDouleur y es recomendada en las directrices de 2022 de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA). No obstante, los expertos insisten en que no sustituye al diagnóstico veterinario, sino que sirve como guía para que los dueños identifiquen posibles problemas.

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Otras señales de alerta: comportamiento y rutina

Dolor en los gatos

Además de la expresión facial, el dolor se manifiesta en la conducta diaria. Un gato que sufre tiende a esconderse más de lo habitual, evita el contacto físico y puede volverse irritable o incluso mostrar agresividad en gatos si se le toca en una zona dolorida. También es común que reduzca su actividad: deja de saltar a los muebles, juega menos y duerme más. Estos cambios pueden confundirse con el envejecimiento, pero si son repentinos conviene prestarles atención.

La higiene es otro termómetro. Si el gato deja de acicalarse, su pelo se vuelve graso y descuidado, o empieza a hacer sus necesidades fuera de la caja de arena, puede ser un indicio claro de malestar. Los problemas dentales, muy frecuentes en felinos a partir de los tres años, son una causa común de dolor crónico que pasa desapercibida porque el animal sigue comiendo. Pero si deja de alimentarse por completo durante más de 24 horas, se considera una urgencia médica.

Dolor en los gatos

Ante cualquier señal de dolor, por sutil que sea, la mejor opción es acudir al veterinario. La Feline Grimace Scale y la observación del comportamiento son herramientas útiles, pero solo un profesional puede diagnosticar la causa y prescribir el tratamiento adecuado. Nunca se deben administrar analgésicos de uso humano, como el paracetamol, porque resultan tóxicos para los gatos. Estar atentos a los pequeños cambios en la cara y en la rutina de nuestro felino puede marcar la diferencia entre una recuperación temprana y una complicación grave.


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