Los ojos de un gato son una de las partes del cuerpo más vulnerables y, al mismo tiempo, más expresivas. A través de su mirada podemos intuir si se siente relajado, asustado, enfermo o con dolor. Si queremos que estén sanos es muy importante que, del mismo modo que le cepillamos el pelo a diario, nos preocupemos también de mantener sus ojos limpios, protegidos y revisados de tanto en cuando.
Pero, ¿cómo cuidar los ojos de un gato correctamente para prevenir problemas y detectar a tiempo cualquier alteración?
Dale una alimentación de calidad

Seguramente hayas leído o escuchado que «somos lo que comemos». Pues bien, esto también se aplica al gato. Un felino con una dieta adecuada y equilibrada tiene muchas más probabilidades de lucir unos ojos limpios, brillantes y sin secreciones anómalas.
No tiene sentido darle un pienso (croquetas) que esté hecho principalmente de cereales, ya que es un animal carnívoro estricto. Por lo tanto, es muy recomendable leer siempre la etiqueta de los ingredientes y descartar aquellas marcas que tengan avena, maíz, trigo y cualquier otro tipo de cereal como ingredientes principales. Lo ideal es que el primer ingrediente sea carne o pescado de calidad, fresco o deshidratado, acompañado de una cantidad moderada de grasa saludable.
Además, los piensos de alta calidad llevarán la cantidad necesaria de taurina, que es un aminoácido esencial para el correcto cuidado de los ojos y de la visión del gato. Una carencia de taurina puede afectar a la retina y comprometer la salud ocular a largo plazo.
También es interesante que su dieta aporte vitaminas A, C y E, así como ácidos grasos omega 3, ya que estos nutrientes contribuyen a mantener los tejidos oculares en buen estado, favorecen una correcta respuesta inmunitaria y ayudan a que las secreciones lagrimales sean normales.
Recuerda que un cambio de alimentación debe hacerse siempre de forma gradual para evitar problemas digestivos, y que ante gatos con alergias o enfermedades oculares recurrentes puede ser muy útil consultar al veterinario sobre dietas específicas.
Límpiale los ojos correctamente y con la frecuencia adecuada

Entre dos y tres veces por semana es muy aconsejable revisar y limpiar suavemente los ojos de la mayoría de los gatos sanos, sobre todo si observamos legañas o un pequeño acúmulo de secreciones en la zona del lagrimal.
Para ello, hay que humedecer una gasa limpia en una infusión de manzanilla colada y bien fría o templada, y pasársela por el párpado, siempre desde la zona del lagrimal hacia afuera. Después, repetimos lo mismo con el otro ojo usando una gasa nueva para evitar pasar posibles bacterias de un ojo al otro. De esta manera, conseguiremos prevenir las infecciones más comunes, como la conjuntivitis.
Sin embargo, a la manzanilla se le pueden quedar pequeñas partículas, por lo que muchos veterinarios recomiendan como opción aún más segura utilizar suero fisiológico estéril o limpiadores oculares específicos para gatos. Este tipo de productos imitan las lágrimas naturales y ayudan a eliminar suciedad y legañas sin irritar.
Es importante que no uses algodón ni papel de cocina, ya que pueden dejar fibras que se introduzcan en el ojo, y que siempre realices movimientos suaves, sin frotar con fuerza ni presionar directamente sobre el globo ocular.
Cuando las legañas están muy secas o pegadas al pelo, conviene humedecerlas primero unos segundos con la gasa mojada para que se ablanden y, después, retirarlas con más facilidad. Nunca intentes arrancarlas en seco porque podrías hacer daño a la piel delicada del contorno del ojo.
Si tu gato es muy inquieto, puede ser útil envolverlo con cuidado en una toalla (como un pequeño «burrito») o pedir ayuda a otra persona para sujetarlo con suavidad mientras tú le limpias los ojos. Al terminar, ofrécele una recompensa en forma de caricias o un premio para que asocie este cuidado con algo positivo.
¿Cada cuánto hay que limpiar los ojos de un gato?

No todos los gatos necesitan que les limpiemos los ojos con la misma frecuencia. La necesidad de higiene ocular depende de su raza, forma del cráneo, estado de salud y entorno.
- Limpieza ocasional: En la mayoría de los gatos sanos es suficiente limpiar los ojos cuando aparecen pequeñas legañas, normalmente una o dos veces por semana, coincidiendo con otros cuidados como el cepillado.
- Limpieza más frecuente: Hay gatos que lagrimean más de lo normal. Esto ocurre, por ejemplo, en razas braquicéfalas (de cara chata) como persas o himalayos, en gatos con ojos muy grandes o más sensibles, o en felinos con alergias o reacción al polvo. En estos casos puede ser útil limpiar los ojos cada día o cada pocos días.
- Gatos mayores o con historial de problemas oculares: Si tu gato ha tenido conjuntivitis, úlceras oculares, obstrucción del conducto lagrimal u otras patologías, el veterinario puede recomendar una rutina de limpieza más regular y con productos concretos.
En cualquier caso, lo importante es hacerlo siempre con cuidado y productos adecuados para la limpieza ocular felina, evitando remedios agresivos o soluciones pensadas para humanos que puedan irritar una zona tan sensible.
Cómo limpiar los ojos de un gatito bebé con seguridad

Los gatitos pueden tener más legañas o secreciones en los ojos, sobre todo durante sus primeras semanas de vida. Sus ojos todavía son más delicados y vulnerables, por lo que es esencial extremar las precauciones.
Si necesitas limpiar los ojos a un gato bebé, ten en cuenta estas recomendaciones:
- Usa suero fisiológico tibio o limpiadores oculares específicos para gatitos, evitando productos caseros o colirios no indicados para ellos.
- Limpia siempre con movimientos muy suaves, sin presionar, ya que la piel y los tejidos oculares de los gatitos son extremadamente sensibles.
- Si las legañas están secas, deja unos segundos la gasa húmeda sobre la zona para ablandarlas antes de retirarlas.
- Si los ojos aún no se han abierto completamente, no los fuerces; limpia solo la zona externa y consulta con el veterinario si ves inflamación, pus o párpados pegados.
Ante cualquier signo llamativo, como secreciones amarillentas o verdosas, inflamación importante o el gatito con los ojos muy pegados, lo más prudente es acudir al veterinario de inmediato para evitar complicaciones graves.
Llévalo al veterinario cada vez que lo necesite

Son muchos los problemas que pueden tener los ojos de un gato: enfermedades infecciosas, traumatismos, cuerpos extraños, alergias, irritaciones crónicas o alteraciones del conducto lagrimal. Todos sabemos lo molesto que es tener una simple pestaña sobre la superficie del globo ocular; imaginemos ahora lo que es tener por ejemplo un glaucoma o una catarata. El gato siente dolor y, en ocasiones, puede perder visión si no se actúa a tiempo.
Entre las enfermedades oculares más frecuentes en gatos se encuentran:
- Conjuntivitis: enrojecimiento del ojo, lagrimeo, ojos semicerrados por dolor o sensibilidad a la luz y aparición de legañas (blancas, verdes o amarillentas). Suele ser consecuencia de virus, bacterias, alergias o cuerpos extraños.
- Cataratas: opacidad progresiva del cristalino que provoca una especie de «tela blanca» en el interior del ojo, dificultando la visión. Pueden ser hereditarias o aparecer por traumatismos o enfermedades como la diabetes.
- Glaucoma: aumento de la presión intraocular que daña el nervio óptico y la retina. Se manifiesta con ojos inflamados, dolor, cambios de color en la córnea (tono azulado) y pérdida progresiva de visión. Requiere atención veterinaria urgente.
En todos estos casos, el tratamiento debe ser siempre clínico y supervisado por un profesional. Por ningún motivo debe medicarse al gato sin consultar primero con el veterinario, ya que algunos colirios humanos o remedios caseros pueden empeorar el cuadro o enmascarar síntomas importantes.
Nuestro deber, como su cuidador o cuidadora, es proporcionarle atención veterinaria cada vez que lo requiera, especialmente si observamos signos como ojos enrojecidos, secreciones abundantes o purulentas, dolor al parpadear, párpados hinchados, ojos entornados de forma persistente o cambios de coloración en la superficie del ojo.
Por el bien de nuestro gato, y también por el nuestro si tenemos intención de alargarle lo máximo posible la vida, debemos responsabilizarnos de él. Sólo así podrá vivir bien y ser feliz, con unos ojos limpios, sanos y brillantes que reflejen su bienestar general y el buen cuidado que recibe en casa.