Cómo cuidar las almohadillas del gato: Guía completa de salud y mantenimiento

  • Importancia de la hidratación general y local para evitar grietas en las almohadillas.
  • Necesidad de revisiones diarias para detectar cuerpos extraños o lesiones.
  • Uso exclusivo de hidratantes naturales y seguros para evitar intoxicaciones por lamido.
  • Protección estacional contra superficies extremas como asfalto caliente o sal de invierno.

Patas de un gato

El gato dedica buena parte de su tiempo a asearse; de hecho, no sería raro pensar que está obsesionado con su higiene personal. Pero a veces necesita un cuidado extra para mantener sus patas, y en concreto sus almohadillas, en buen estado.

Normalmente no prestamos mucha atención a esta parte de su cuerpo, pero lo cierto es que es muy importante que lo hagamos. Las patas son herramientas vitales para los felinos: les permiten capturar presas, trepar, saltar y distribuir sus marcas de olor. Además, las almohadillas actúan como sensores que perciben las más mínimas vibraciones y movimientos del entorno. Así que vamos a ver cómo cuidar las almohadillas del gato.

Anatomía y función de las patas del gato

Para entender cómo cuidarlas, primero debemos conocer su estructura. Las patas delanteras tienen cinco dedos y las traseras cuatro. El dedo pulgar, en las patas delanteras, suele estar menos desarrollado y situado más abajo. Las almohadillas son estructuras de tejido grueso y acolchado, compuestas principalmente de queratina, lo que les aporta elasticidad y resistencia.

Estas zonas no solo amortiguan el impacto al caminar, sino que también cumplen funciones de termorregulación y son la base de su equilibrio. Un gato con las patas dañadas no solo siente dolor, sino que puede verse en desventaja en sus instintos naturales de caza y defensa.

Patas de un gato

Mantén al gato hidratado

Puede que te preguntes qué tiene que ver la hidratación del gato con mantener sus almohadillas sanas. Pues bien, la respuesta es… mucho. Del mismo modo en el que la piel se reseca y pierde elasticidad cuando el animal no bebe suficiente agua, las almohadillas no solo se secan sino que también se agrietan, lo cual puede causarle dolor y molestias.

Una manera de evitarlo es, precisamente, procurando que el gato beba suficiente agua (entre 50 y 100ml por cada kilo de peso al día). En el caso de que no le guste el bebedero, es muy recomendable darle comida húmeda, ya que contiene aproximadamente un 70% de humedad, ayudando a mantener la elasticidad de la piel desde el interior.

Revisa las almohadillas a diario

No está de más echar un vistazo a sus almohadillas para ver qué tal están. Si es un gato que sale al exterior, las espigas, cristales o cualquier otro objeto extraño se le pueden incrustar entre sus dedos o incluso clavarse en ellas. Aunque no salga de casa, si observamos que no apoya bien alguna de sus patas, debemos revisarlas inmediatamente.

En el caso de que tuviera algo, se lo podremos quitar con las manos o con unas pinzas, teniendo mucho cuidado de no pillarle ningún pelo para no lastimarlo. Si el objeto está profundamente incrustado, evita intentar extraerlo tú mismo y acude al veterinario para evitar infecciones o daños mayores.

Patas de un gato

Úntale crema hidratante natural

El uso de productos como el Aloe vera es muy beneficioso. Ponerle un poco en sus almohadillas, especialmente en verano, una vez al día o cada dos días, le vendrá muy bien para mantenerlas en perfecto estado. Es fundamental que sea una crema natural, de venta en herboristerías o comprada en tiendas especializadas para animales. Nunca debemos usar cremas humanas que contengan químicos, ya que el gato podría lamerse las patas e ingerir sustancias tóxicas.

Otros remedios naturales seguros incluyen el aceite de coco (que hidrata y cicatriza) o el aceite de oliva. Estos aceites alimentarios son una alternativa segura para combatir la irritación y las grietas superficiales. En caso de duda, consulta siempre con un veterinario.

Cuidados según la temporada y el entorno

El entorno influye drásticamente en la salud de las patas. Debemos prestar especial atención a los siguientes factores:

  • El asfalto caliente: En verano, el pavimento puede provocar quemaduras graves. Un truco es colocar la mano en el suelo durante 7 segundos; si quema, es demasiado peligroso para tu gato. Opta por caminar sobre césped o sombra.
  • El invierno y la sal: La sal utilizada para deshielo en las calles reseca la piel y provoca grietas profundas. Es vital limpiar sus patas con agua templada y secarlas bien al volver a casa.
  • Zonas rurales: En otoño y primavera, ten cuidado con las plantas urticantes y los alérgenos que pueden causar inflamación entre los dedos.

Patas de un gato

Problemas comunes y cuándo acudir al veterinario

A veces, el aseo natural del gato no es suficiente. Debes estar atento a los siguientes síntomas:

  • Callos en las patas: Pueden formarse pequeños cuernos cutáneos si la piel está muy seca o tras una lesión. Si molestan al animal, deben ser limados por un profesional.
  • Hinchazón o inflamación: Puede deberse a bacterias que se han colado por un arañazo. El veterinario deberá desinfectar la zona y, si es necesario, pautar medicación interna.
  • Cojera o sensibilidad: Si el gato evita que toques su pata o cojea, podría tener una fractura o una lesión interna.
  • Sangrado persistente: Cualquier herida profunda que no deje de sangrar requiere atención médica inmediata.

Para prevenir que el gato desarrolle resistencia a la manipulación, es recomendable acostumbrarlo desde pequeño a que le toquen las patas. Esto facilitará enormemente las revisiones diarias y el corte de uñas, para el cual siempre debes usar tijeras diseñadas para gatos y no cortaúñas humanos.

Mantener una rutina de limpieza con un paño suave y agua templada, junto con una hidratación adecuada y revisiones constantes, garantizará que tu felino se mueva con comodidad y salud. Unas almohadillas cuidadas son la clave para que tu gato siga explorando el mundo con total seguridad y bienestar.


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