Cómo controlar el celo de un gato: consejos, riesgos y solución definitiva

  • El celo en gatos y gatas provoca maullidos intensos, marcaje con orina y fuertes intentos de escaparse, especialmente en animales no esterilizados.
  • La esterilización es la forma más efectiva y segura de eliminar el celo, mejorar el comportamiento y prevenir problemas de salud graves.
  • Mientras llega el momento de esterilizar, es clave mantener al gato en casa, ofrecer juegos, cariño y un ambiente tranquilo para reducir el estrés.
  • Los anticonceptivos hormonales solo deben usarse bajo supervisión veterinaria debido a sus importantes efectos secundarios.

Precioso gato atigrado

Cuando un gato alcanza la madurez sexual, algo que suele ocurrir a la temprana edad de 5-6 meses, a veces incluso antes, va a seguir comportándose como un cachorro la mayor parte de las veces, pero sobre todo al caer la noche nos pedirá que le abramos la puerta para que pueda ir a buscar pareja. Este comportamiento forma parte de su ciclo reproductivo y está regulado por las hormonas, por lo que es completamente normal, aunque puede resultar muy intenso y estresante tanto para el animal como para su familia humana.

Una vez que salga de casa, puede llegar a alejarse mucho para encontrar una pareja. Si queremos evitarlo, es muy importante que sepamos cómo controlar el celo de un gato y, sobre todo, qué opciones tenemos para cuidar de su salud física y emocional sin fomentar camadas no deseadas ni poner en riesgo su seguridad.

¿Qué es el celo en gatos y gatas?

El celo es el periodo de máxima receptividad sexual de los gatos. En las gatas forma parte del llamado ciclo estral, mientras que en los machos no existe un celo cíclico como tal, sino una respuesta continua a las feromonas y señales emitidas por las hembras en celo.

En las hembras, el ciclo se repite de forma regular a lo largo del año, especialmente con más horas de luz. Pueden tener episodios de celo cada pocas semanas, con maullidos intensos, cambios de comportamiento y una fuerte necesidad de buscar un macho. En los machos, los signos se activan cuando detectan una gata en celo cerca: se muestran más inquietos, pueden intentar escapar y marcar con orina de fuerte olor.

El ciclo reproductivo de la gata se divide en varias fases: proestro (inicio de cambios de conducta), estro o celo (máxima receptividad sexual), metaestro o diestro (cese progresivo de los signos) y anestro (periodo de inactividad sexual). Durante la fase de celo, la hembra maúlla con insistencia, adopta posturas de apareamiento, se frota contra todo y puede marcar con orina.

¿Cuáles son los síntomas del celo en machos y hembras?

Reconocer los signos es fundamental para poder actuar a tiempo y tomar decisiones responsables.

En gatos machos los síntomas más frecuentes son:

  • Maullidos persistentes y fuertes, sobre todo por la noche.
  • Intentos constantes de escapar para buscar gatas en celo.
  • Marcaje con orina fuera del arenero, con un olor muy intenso.
  • Agresividad hacia otros gatos machos, sobre todo si compiten por una hembra.
  • Temblores y gran excitabilidad cuando perciben feromonas de hembras.

En gatas los signos de celo suelen ser muy llamativos:

  • Maullidos muy intensos y lastimeros, que pueden recordar al llanto de un bebé.
  • Frotamiento constante contra muebles, suelos y personas.
  • Postura de apareamiento: arquea el lomo, levanta la cola y mueve la parte trasera.
  • Comportamiento más cariñoso o inquieto de lo habitual.
  • Intentos de escapar de casa, sobre todo si hay machos cerca.
  • Posible marcaje con orina en distintos puntos de la casa.

El ciclo puede repetirse cada 2-3 semanas en una gata no esterilizada, con celos que duran varios días. Para muchos cuidadores esto supone un gran desafío, tanto a nivel de descanso nocturno como de convivencia.

Castra a tu gato para que no tenga el celo

Gato atigrado adulto

Es la mejor opción. Al extirparle las glándulas sexuales (útero y ovarios en las gatas, y testículos en los gatos) se elimina por completo el celo y los comportamientos asociados a él. Esto significa que, tras la operación, no va a querer salir a la calle (o no para ir en busca de pareja) y, si dejamos que se vaya, no se alejará mucho de casa. Además, tanto machos como hembras podrán descansar siempre que lo deseen, pues no pasarán tiempo maullando desesperadamente ni peleándose con otros gatos.

La castración o esterilización también tiene beneficios para la salud: reduce el riesgo de tumores mamarios en gatas, evita infecciones de útero (piometra), elimina embarazos no deseados y disminuye el marcaje y la agresividad en machos. A nivel de bienestar, los gatos esterilizados suelen vivir más años y con mayor calidad de vida.

Es recomendable consultar con el veterinario cuál es el mejor momento para esterilizar, pero en general puede hacerse a partir de la madurez sexual, sin necesidad de que la gata tenga una camada previa. La idea de que “las gatas necesitan tener una camada antes de ser esterilizadas” es un mito sin base científica.

No dejes que salga a la calle

Un gato que tiene el celo es un gato que no debe salir al exterior. El riesgo de que tenga un accidente, se pierda y no sepa volver, e incluso de que su propia vida se vea amenazada es muy alto, mucho más que en el caso de un gato que ha sido castrado. Además, puede pelearse con otros gatos, contraer enfermedades graves de transmisión (como leucemia o inmunodeficiencia felina) o contribuir a la sobrepoblación felina con camadas no controladas.

Por esto, si ves que tu gata se ha vuelto, de repente, mucho más cariñosa de lo normal y ha comenzado a frotarse contra todo cuando antes no lo hacía, o si tu gato hace todo lo posible por querer salir, es buen momento para plantearse la castración. Mientras tanto, es fundamental mantener puertas y ventanas bien cerradas, usar mosquiteras resistentes y revisar posibles vías de escape, ya que durante el celo son capaces de aprovechar cualquier rendija para intentar huir.

Estrategias para calmar a un gato o una gata en celo

Aunque la esterilización es la solución definitiva, muchos cuidadores necesitan saber cómo manejar el celo de forma puntual hasta poder acudir al veterinario. Algunos recursos que pueden ayudar son:

  • Supervisión constante de las salidas: revisar balcones, terrazas y ventanas.
  • Más atención y cariño: caricias, contacto físico suave y presencia humana ayudan a reducir su ansiedad.
  • Juegos y distracciones: sesiones de juego diarias con plumas, pelotas o varitas para canalizar la energía acumulada.
  • Ambiente tranquilo: reducir ruidos fuertes y evitar cambios bruscos en la rutina disminuye el estrés.
  • Descanso cómodo: ofrecer una cama cálida y segura, incluso con mantas tibias (nunca muy calientes) que puedan ayudar a relajarse.

Estas medidas no eliminan el celo, pero pueden hacerlo más llevadero hasta que el episodio termine o se programe la esterilización. Es importante comprender que el animal no lo hace “para molestar”, sino que responde a un impulso biológico muy intenso.

Medicamentos anticonceptivos para gatas

Si tienes una gata, probablemente hayas oído hablar de las pastillas o inyecciones anticonceptivas. Estas están hechas a base de progestina, que es un fármaco sintético que evita la aparición del celo, y por consiguiente también la ovulación. Deben de ser recetadas por un veterinario, el cual te dirá los días y cuánto debe de durar el tratamiento. Es sumamente importante que sigas al pie de la letra sus indicaciones, ya que estos medicamentos tienen efectos secundarios que pueden ser muy serios para la gata, pues son, entre otros:

  • Incrementa el riesgo de cáncer de mama y de útero.
  • Pérdida de pelo o cambios en el manto.
  • Aumento del apetito y posible ganancia de peso.
  • Mayor riesgo de padecer infecciones de útero o piometra.
  • Posible diabetes por alteraciones hormonales.

Debido a ello, no son una solución definitiva. Suelen reservarse para casos muy concretos y bajo supervisión veterinaria estricta. Siempre que sea posible, se prioriza la esterilización quirúrgica como opción más segura y estable a largo plazo.

El celo, si no queremos hacer criar a nuestro gato, no es algo que sea necesario. Como hemos visto, puede tener consecuencias muy graves si lo dejamos salir a la calle y si no controlamos su comportamiento reproductivo. Evitémoslas con información, responsabilidad y la ayuda de nuestro veterinario de confianza, que podrá orientarnos sobre el mejor momento para esterilizar y sobre cómo acompañar a nuestro felino durante este proceso.