Cómo ayudar a un gato con ansiedad

La ansiedad es un problema frecuente en gatos, sobretodo en aquellos que viven en ambientes tensos. Ya sea porque ellos están siendo víctima de malos tratos o porque, simplemente, ha llegado un nuevo miembro al hogar, sus cuidadores pronto verán que su comportamiento ha cambiado.

¿Cómo ayudar a un gato con ansiedad? ¿Cómo conseguir que vuelva a ser feliz? De todo esto y más te voy a hablar a continuación.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta anticipada del cuerpo cuando se enfrente a estímulos, externos o internos, que se perciben como peligrosos o amenazantes. Es normal tenerla cuando ese peligro o preocupación es real, es decir, cuando por ejemplo tu gato se fue hace unos días y no regresa.

Pero lamentablemente la ansiedad no es sólo algo humano: también él, el felino que convive con nosotros, puede padecerla.

¿Cuáles son los síntomas en gatos?

Los síntomas que veremos en nuestro peludo son los siguientes:

  • Físicos: taquicardia, aumento de la respiración, jadeo, heces blandas, diarreas, dilatación de las pupilas, sudor en las almohadillas de sus patas.
  • Mentales: aumento en la ingesta de comida, lamido excesivo de alguna de sus patas, alteraciones en el sueño, marcaje excesivo, conductas agresivas sin motivo.

¿Cómo se trata?

Si sospechamos que nuestro gato tiene ansiedad lo primero que tenemos que hacer es llevarlo al veterinario para que pueda confirmar que realmente tiene este problema. Así, podremos comenzar a tratarlo. ¿Cómo?

  • Utilizando productos tranquilizantes que nos debe recomendar el propio veterinario.
  • Con Flores de Bach. Por ejemplo, el Remedio de Rescate o ”Rescue Remedy” en inglés puede ayudarle mucho a estar más tranquilo. Pero, de nuevo, aconsejamos consultar con un terapeuta felino que trabaje con estos productos.
  • Dándole cariño: masajes, caricias. Un gato con ansiedad se sentirá mucho mejor tras una sesión de mimos.

¿Se puede prevenir?

La ansiedad en gatos se puede prevenir fácilmente si se cuida como se merece. Un gato, además de agua, comida y un lugar donde dormir, necesita cariño, jugar con su familia, pasar tiempo con sus cuidadores todos los días, y también atención veterinaria cuando esté enfermo. Por eso, si queremos evitar que nuestro amigo tenga este problema, lo que deberemos de hacer es lo siguiente:

Dedicarle tiempo a diario

Un gato no es un objeto de decoración. Aunque sí que es verdad que es uno de los animales más bonitos que existen, nunca, repito, nunca debería de ser un capricho. Si queremos convivir con un felino simplemente para decir ”tengo un gato”, mejor que no nos planteemos adquirirlo. Tampoco tiene ningún sentido que el peludo esté en un rincón y la familia en otro.

Hay que dedicarle tiempo todos los días. Dejar que se acurruque junto a nosotros, que duerma en nuestro regazo, cogerlo en brazos y llenarlo de besos (sin agobiarlo, eso sí 🙂 ), jugar con él,… En definitiva: hay que quererlo, pero quererlo de verdad, por lo que es.

No poner la música alta

El oído del gato está mucho más desarrollado que el nuestro. Hay que tener en cuenta que puede escuchar el sonido de un ratón a 7 metros de distancia. Por este motivo, no hay que poner la música alta. Si nos gusta escucharla de ese modo, lo mejor será que nos pongamos unos auriculares por educación y respeto hacia él. Asimismo, no hay que hacer ruido ni gritar.

Reservarle una habitación

Si solemos tener visitas regularmente es más que probable que el gato prefiera estar en una habitación.  Dicha habitación puede ser nuestro mismo dormitorio, pero tiene que tener su comedero y su bebedero, además de su cama. Con respecto a la puerta, tiene que estar abierta. El gato tiene que poder entrar y salir cada vez que lo desee, de lo contrario, si se dejara encerrado, se convertiría en un animal poco social.

Presentarle al nuevo miembro poco a poco

Si tenemos intención de hacer crecer la familia más tarde o más temprano es muy importante que hagamos las presentaciones poco a poco. Por ejemplo, si ese nuevo miembro es un gato o un perro, mantendremos a éste en una habitación por 3 días durante los cuales iremos intercambiando las camas. A partir del cuarto podremos dejar que se vean y que se huelan siempre bajo nuestra supervisión.

No maltratarle

Lo sé, es obvio. Pero a menudo se hacen cosas al gato que no son consideradas como maltrato, cosas como cogerle de la cola, meterle los dedos en los ojos, perseguirle, hacerle gruñir mientras se le molesta, acorralarlo por diversión y/o rociarle con agua para que se porte bien. De verdad, en una amistad pura entre humano-gato no hay cabida para nada de esto. Seamos respetuosos. Dediquemos tiempo a entender su lenguaje corporal y no dejemos que los niños se queden solos con el peludo.

Espero que todos estos consejos te sirvan para que tu gato sea, como debe de ser, un animal feliz.

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