La gestión de las colonias felinas se ha convertido en uno de los asuntos más relevantes dentro de la protección animal en España. Cada vez son más los ayuntamientos que, obligados por la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, están poniendo en marcha programas basados en el método CER (Captura, Esterilización y Retorno). Este sistema, reconocido como el más eficaz para el control ético de la población de gatos comunitarios, se apoya en gran medida en la labor de personas voluntarias que cuidan a diario de estos animales. Sin embargo, la implantación no es homogénea y surgen tanto avances como carencias que marcan el día a día de las colonias.
En los últimos meses, varios municipios han dado pasos significativos para reforzar la coordinación entre administraciones y voluntarios, mientras que otros han visto cómo se les escapaban oportunidades de financiación. La combinación de normativa estatal, recursos provinciales y compromiso local está dibujando un panorama diverso sobre la gestión ética que merece ser analizado con detalle.
Teruel: más voluntarios acreditados y récord de esterilizaciones
El Ayuntamiento de Teruel ha entregado recientemente 79 carnés acreditativos a las personas autorizadas para colaborar en la gestión de las colonias felinas, una cifra que supone un incremento respecto a los 62 permisos concedidos hace dos años. Durante el acto, presidido por la alcaldesa Emma Buj, se puso de relieve que la ciudad fue pionera en este tipo de iniciativas incluso antes de la aprobación de la ley estatal. Actualmente, el municipio controla 57 colonias y, gracias al método CER, ha logrado esterilizar 545 felinos en la última campaña, una cifra calificada de “extraordinaria” por el concejal de Sanidad y Protección Animal, Julio Esteban.
Esteban también recordó las obligaciones legales de los propietarios de gatos, como la identificación con microchip, la esterilización antes de los seis meses y la prohibición de que deambulen sin control. El incumplimiento de estas normas, advirtió, dificulta el control de las colonias y reduce la eficacia de los programas municipales. Por su parte, la representante de los cuidadores, Rosa María Antón, agradeció el reconocimiento institucional y reclamó más voluntarios para garantizar la atención continua de cada colonia, especialmente durante vacaciones o enfermedades.

Orio: nuevas figuras y protocolos para una gestión más organizada
En el País Vasco, el Ayuntamiento de Orio ha dado un paso adelante en la organización de su programa de gestión ética. Entre las novedades destaca la creación de la figura del alimentador de colonias, un voluntario responsable de una colonia concreta que se encarga de la alimentación y el seguimiento diario de los animales. Además, se ha definido un protocolo de actuación con la Policía Local para canalizar los avisos ciudadanos sobre nuevos gatos o incidencias, y se ha firmado un convenio con la asociación Katu Alai para coordinar las campañas de esterilización y las adopciones.
El municipio también ha alcanzado acuerdos con dos centros veterinarios para facilitar las intervenciones del método CER. Todo ello, según el Consistorio, busca mejorar la atención a los gatos comunitarios y favorecer la convivencia ciudadana. La labor de los voluntarios, que durante años han cuidado de las colonias sin un marco formal, queda ahora respaldada por una estructura más sólida.
Albacete: 150.000 euros para 68 municipios
La Diputación Provincial de Albacete ha resuelto la convocatoria de ayudas para la gestión y control de colonias felinas, repartiendo la totalidad de su presupuesto entre 68 localidades. Las subvenciones, que oscilan entre los 767 y los 3.580 euros por municipio, exigen que al menos el 30% del presupuesto se destine a esterilizaciones. También financian acciones complementarias como vacunación, desparasitación, identificación con microchip y campañas de concienciación ciudadana.
El diputado de Medio Ambiente, José Antonio Gómez, subrayó que estas ayudas pretenden ser “un paraguas y la cobertura” para que los ayuntamientos cumplan con la Ley de Bienestar Animal, especialmente los más pequeños, que por sí solos no podrían afrontar esta competencia. La convocatoria, que alcanza su tercera edición, se ha consolidado como un ejemplo de colaboración institucional en la provincia.
El Campello: la oportunidad perdida
No todos los municipios están aprovechando los recursos disponibles. En El Campello, Esquerra Unida-Unides Podem ha denunciado que el Ayuntamiento, por segundo año consecutivo, no ha solicitado las ayudas provinciales para el control de colonias felinas. El concejal Pedro Mario Pardo calificó la situación de “vergonzosa” y recordó que otros municipios de la comarca, como Alicante, San Vicente del Raspeig o Mutxamel, sí han accedido a estos fondos, que en total superan los 40.000 euros en la comarca de L’Alacantí.
La formación critica que la falta de actuación repercute tanto en el bienestar animal como en la convivencia ciudadana, y advierte de que sin programas continuados de esterilización la población de gatos crece de forma exponencial, generando mayores problemas. El caso de El Campello evidencia que, pese a la existencia de normativa y financiación, la voluntad política sigue siendo un factor determinante.
CHA cuestiona el modelo de traslados en Zaragoza
Mientras tanto, en Zaragoza, Chunta Aragonesista ha mostrado su preocupación por la posible sustitución del modelo de conservación de colonias en su entorno por otro basado en el traslado de gatos a recintos municipales. La coordinadora de CHA-Zaragoza, Ana Lasierra, afirmó que “las colonias felinas no son un problema urbanístico que se resuelva trasladando gatos de un sitio a otro”, y defendió que forman parte de la biodiversidad urbana.
La polémica surge tras el anuncio de la construcción de un nuevo recinto junto al Centro Municipal de Protección Animal, que se suma a la existencia de El Guano. CHA exige al Ayuntamiento que aclare cuántas colonias pretenden ser trasladadas y cuál es el compromiso de retorno a sus ubicaciones originales. La organización insiste en que la protección animal no puede limitarse a infraestructuras de acogida, sino que debe priorizar la conservación de las colonias allí donde ya existe una red consolidada de voluntarios.
En definitiva, la gestión de las colonias felinas en España avanza entre luces y sombras. Mientras municipios como Teruel y Orio refuerzan sus programas con más voluntarios y recursos, y diputaciones como la de Albacete inyectan fondos para facilitar el cumplimiento de la ley, otros ayuntamientos como el de El Campello dejan escapar ayudas clave. Al mismo tiempo, el debate sobre si los gatos deben permanecer en su entorno o ser trasladados a recintos cerrados sigue abierto, como demuestra la postura de CHA en Zaragoza. Lo que está claro es que la colaboración entre administraciones, voluntarios y ciudadanía resulta imprescindible para lograr un modelo ético y sostenible que garantice el bienestar de los animales y la convivencia en los barrios.
