
Las colonias felinas se han convertido en uno de los grandes retos de la gestión de la fauna urbana en muchas ciudades españolas. Lejos de ser una cuestión menor, su manejo implica coordinar a ayuntamientos, colegios veterinarios, asociaciones protectoras y voluntariado, con el objetivo de lograr un equilibrio entre bienestar animal, salud pública y convivencia vecinal.
En los últimos años, diversos municipios han dado pasos significativos hacia modelos de gestión más éticos y organizados, basados en el método CER (captura, esterilización y retorno) y en sistemas de identificación y seguimiento cada vez más rigurosos. Sin embargo, sobre el terreno siguen apareciendo problemas de abandono, maltrato, falta de información ciudadana e incluso episodios de mortalidad masiva que ponen en evidencia la fragilidad de estas colonias.
Modelos de referencia: Soria y su sistema integral de control de colonias
Soria se ha consolidado como uno de los ejemplos más avanzados de gestión ética de colonias felinas en España, gracias a la colaboración estrecha entre el Ayuntamiento, el Colegio de Veterinarios y el voluntariado organizado, principalmente a través de la Asociación Almas Gatunas.
Soria, 30 de diciembre de 2025. El Consistorio soriano presentó en esa fecha un programa de gestión integral que refuerza una línea de trabajo iniciada años atrás. La concejala Ana Alegre detalló un convenio con el Colegio de Veterinarios dotado con 23.000 euros, que integra de forma oficial la labor de las personas voluntarias, y la licitación de un pliego específico de control de palomas y colonias felinas con 18.000 euros por cada parte y dos años de duración.
El corazón del sistema es el método CER (captura-esterilización-retorno), aplicado de forma sistemática y respaldado por una base de datos propia llamada Colfeso (Colonias Felinas de Soria). Esta herramienta, conectada con los registros oficiales de identificación, permite saber qué voluntaria captura a cada gato, en qué clínica es atendido, qué procedimientos se le realizan (esterilización, desparasitación, identificación con microchip) y quién se encarga de su retorno, además de dejar constancia de cualquier incidencia sanitaria.
Según los datos presentados, solo en 2025 se contabilizan 74 actuaciones en la capital y, desde 2024, un total de 128 intervenciones completamente trazadas. De forma histórica, el Colegio de Veterinarios habla de registros que abarcan alrededor de 500 a casi 600 felinos esterilizados y desparasitados, cifras que sitúan a Soria en una posición muy favorable respecto a otras capitales en cuanto a ratio de animales controlados por habitante.
Actualmente se trabaja con un mapa de entre 21 y 24 colonias felinas, de las cuales unas 17 se encuentran en torno al 90 % de control mediante esterilización y desparasitación, lo que reduce tanto el riesgo de proliferación descontrolada como las molestias para el vecindario. El siguiente paso que se ha marcado el Ayuntamiento es consolidar la intervención en los barrios rurales como Oteruelos o Pedrajas, donde la dinámica de las colonias es distinta a la del casco urbano.
El convenio incluye también la emisión de carnés de voluntariado; solo en 2025 se han expedido 19 acreditaciones para personas que se encargan de alimentar, vigilar la salud de los gatos y detectar incidencias. Además, se está implantando nueva cartelería informativa en las colonias registradas para explicar a la ciudadanía el funcionamiento del programa, la importancia de respetar a las personas autorizadas y las obligaciones legales en materia de protección animal.

El peso del voluntariado y la evolución social en torno a los gatos comunitarios
En Soria y en otros municipios, el factor humano es la pieza que sostiene el día a día de las colonias felinas. La voluntaria Jennifer Gómez, de la Asociación Almas Gatunas, ha subrayado que cuidar colonias implica una labor muy exigente: rondas diarias de alimentación, control del estado de salud de cada ejemplar, captura de animales enfermos o sin esterilizar, coordinación con clínicas veterinarias y, a menudo, gestionar situaciones de conflicto con parte del vecindario.
Gómez ha explicado que la vigilancia sanitaria es continua y que cualquier indicio de enfermedad implica actuar con rapidez y trasladar al animal al veterinario. Sin embargo, insiste en que todavía falta mucha concienciación ciudadana, señalando problemas como la retirada de comederos, el robo de comida o la presencia de gatos domésticos sin identificar que se integran en las colonias, lo que dificulta el control poblacional y alimenta la sensación de abandono.
El presidente del Colegio de Veterinarios, Rafael Laguens, ha contextualizado este esfuerzo dentro de una transformación social más amplia: cada vez más personas perciben a los animales de compañía como parte de la familia, y la nueva legislación de protección animal ha venido a consolidar como obligatorias prácticas que en Soria se aplican desde 2019, como la identificación con microchip, la esterilización sistemática o la promoción de la educación en tenencia responsable. Para Laguens, la combinación de educación, microchip y esterilización constituye un trípode imprescindible: reduce el abandono, limita la reactivación de colonias ya controladas y mejora tanto la salud pública como el bienestar de los propios gatos. Este enfoque enlaza con la idea de que las colonias felinas, bien gestionadas, pueden aportar estabilidad al entorno urbano sin generar sobrepoblación ni conflictos graves.
También se ha puesto de relieve la importancia de contar con instalaciones de apoyo, como el local municipal utilizado en Soria para cobijar temporalmente a los animales mientras se recuperan de intervenciones veterinarias. El Ayuntamiento se ha comprometido a mejorar este espacio, consciente de que este tipo de recursos facilita el trabajo de las personas voluntarias y permite ofrecer una atención más digna a los gatos antes de devolverlos a su territorio.
Señalización, regulación y convivencia: el caso de Huesca y Baeza
Mientras Soria consolida un modelo integral, otras ciudades españolas avanzan en medidas complementarias centradas en la convivencia y la regulación del uso del espacio público. Un ejemplo claro es Huesca, donde el Ayuntamiento ha instalado señalizaciones específicas junto a los contenedores de alimento de las Colonias Felinas Controladas, con el objetivo de informar y sensibilizar a la población.
En estos puntos, algunos de ellos con contenedores con forma de cabeza de gato, se explica que el principal propósito es el control poblacional mediante el método CER, descrito como un mecanismo ético y eficaz para evitar la superpoblación de gatos callejeros. La información recuerda también que todos los gatos domésticos deben estar esterilizados e identificados con microchip, en línea con las exigencias de la normativa estatal de bienestar animal.
La señalización en Huesca incluye además una serie de prohibiciones muy claras: maltratar, molestar o matar a los gatos; abandonar animales en las colonias; alimentar sin autorización; pasear perros sueltos en la zona; o dañar las ubicaciones y estructuras destinadas al proyecto. Con ello se pretende proteger tanto a los animales como a las personas autorizadas que los atienden, frente a comportamientos violentos o incívicos que ya han sido denunciados por organizaciones y por el propio consistorio.
Fuentes municipales destacan que las partidas presupuestarias destinadas a las colonias felinas y a otras actuaciones sobre fauna urbana han crecido de forma notable en los últimos años, con la intención de prevenir situaciones de saturación y responder a los problemas de bienestar animal de forma planificada.
En la localidad jienense de Baeza, el Ayuntamiento ha anunciado que asumirá directamente la gestión de todas las colonias felinas del municipio y de sus anejos a partir del 1 de enero. La medida persigue, por un lado, mejorar la calidad de vida de los gatos que viven en la calle y, por otro, garantizar una convivencia más ordenada con el vecindario.
Desde esa fecha, solo el personal autorizado por el Consistorio podrá alimentar a las colonias, y se contempla sancionar a las personas que den de comer a los animales sin permiso. El concejal de Medio Ambiente, Antonio Jesús Ruiz, ha explicado que quienes deseen colaborar como alimentadores podrán solicitarlo a través de la OMIC, con el fin de integrar a la ciudadanía interesada en un esquema regulado y supervisado.
Ruiz ha agradecido el esfuerzo de los voluntarios que durante los últimos años han colaborado en la alimentación y el cuidado de los gatos, y ha asegurado que el Ayuntamiento seguirá destinando recursos económicos y humanos a la mejora de las colonias, tratando de profesionalizar su gestión sin perder la implicación social que ha permitido mantenerlas hasta ahora.
Nuevos contratos y servicios municipales: el ejemplo de Ames
Otro enfoque aparece en el municipio gallego de Ames, donde se está tramitando un contrato integral para el servicio de recogida de animales domésticos abandonados, lacería y gestión de colonias felinas. A la licitación, valorada en unos 401.000 euros para dos años, se ha presentado una única empresa, Centro Galego de Adopción y Rescate de Animais S.L.
Este contrato contempla un servicio activo las 24 horas del día para la recogida de animales perdidos o abandonados, la atención en un centro municipal de acogida y la gestión de colonias felinas, además de campañas de sensibilización en centros educativos. El Ayuntamiento insiste en la necesidad de disponer de un Centro Municipal de Recollida de Animais Abandonados, que funcione como refugio para mascotas sin hogar, espacio para la adopción y punto de referencia para el control de las colonias.
En la documentación del contrato se especifica que el plan de gestión de colonias incluirá esterilización y suelta controlada, atención veterinaria y seguimiento de los animales sin dueño o rechazados, junto con actividades dirigidas a la concienciación vecinal sobre la importancia de la tenencia responsable.
Hasta ahora, Ames mantenía un convenio con el Refugio de animales de Cambados para prestar estos servicios. Sin embargo, la aprobación de la ley de bienestar animal en 2023 ha hecho necesario formalizar un contrato específico que recoja de forma detallada la recogida de animales, la lacería y la gestión de colonias felinas, ajustando los protocolos a los nuevos requisitos legales.
Dentro de este proyecto se prevé además extender gradualmente el plan de gestión de colonias por todo el municipio. Para ello, el Ayuntamiento ya ha reciclado y acondicionado contenedores, algunos de ellos decorados, destinados expresamente a la alimentación y manejo de las colonias felinas, con la idea de ordenar los puntos de comida y minimizar suciedad y molestias.
Emergencias sanitarias y maltrato: cuando las colonias quedan en situación de riesgo
Junto a los avances en planificación y normativa, siguen apareciendo situaciones que ponen a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones y de las personas cuidadoras. Un caso especialmente preocupante se ha registrado en el municipio de Mogán, al sur de Gran Canaria, donde se ha detectado una mortalidad masiva e inesperada de gatos en la zona de Puerto Rico.
Desde el 5 de diciembre de 2025, voluntarios del colectivo Playa del Cura Stray Cats, que gestiona varias colonias felinas en el área, han localizado numerosos gatos que parecían sanos y han sido hallados muertos sin que por ahora se conozca con certeza el motivo. Muchos de los casos se concentran en los alrededores del Grupotel Revoli, un punto de referencia utilizado únicamente para delimitar la zona afectada.
Los cuidadores de las colonias han denunciado que, hasta el momento, no se han realizado análisis veterinarios sistemáticos que permitan aclarar la causa de los fallecimientos. Son las propias personas voluntarias quienes están retirando los cuerpos y, en algunos casos, los cadáveres han permanecido visibles varios días, generando inquietud tanto entre residentes como entre turistas que frecuentan la zona.
El impacto sobre las colonias es muy elevado: algunas, que contaban con unos 70 gatos, han quedado reducidas a menos de 20. Los animales que permanecen vivos se consideran especialmente vulnerables ante posibles nuevos episodios, y la falta de información clara sobre el origen del problema alimenta la preocupación de quienes los atienden.
El colectivo insiste en que su objetivo no es señalar culpables, sino detener las muertes. Reclaman medidas inmediatas de protección y seguimiento de las colonias activas, la recogida y análisis de los cuerpos por parte de profesionales veterinarios y la revisión de posibles sistemas de videovigilancia que pudieran aportar pistas. También piden la colaboración de residentes, visitantes y especialistas en bienestar animal para recabar datos y proteger a los gatos supervivientes.
Por su parte, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Mogán, Raico Guerra, ha explicado que el Consistorio tiene constancia de estos hallazgos y ha señalado que la situación recuerda a otra registrada anteriormente en Playa de Mogán, donde las muertes se atribuyeron a un virus tras estudiar los síntomas. El único ejemplar que pudo ser asistido con vida recientemente presentaba signos compatibles con una infección vírica, por lo que, según el edil, no hay indicios de envenenamiento. El Ayuntamiento concentra sus recursos en la esterilización de las colonias y ha reforzado la presencia policial nocturna en las zonas afectadas como medida preventiva.
En otras localidades también se registran episodios que ponen en cuestión la protección de las colonias. En Ontinyent, por ejemplo, una gata en estado crítico fue abandonada el día de Navidad en una colonia felina, envuelta en plástico y mantas, sin recibir atención veterinaria urgente. Las cuidadoras, pertenecientes al colectivo Backstreet Cats, localizaron al animal horas después del presunto atropello, ya en estado de agonía, y tuvieron que trasladarla a una clínica en una localidad vecina ante la falta de servicio de urgencias en la ciudad.
El diagnóstico veterinario confirmó lesiones graves en mandíbula, lengua y paladar, así como la necesidad de extraer un ojo y una estancia hospitalaria prolongada. Los responsables de la colonia han puesto en marcha una campaña de apoyo económico para cubrir unos gastos veterinarios que ya superan los 200 euros y que previsiblemente seguirán aumentando, al tiempo que buscan testigos que puedan aclarar por qué, pese a la evidencia de la gravedad del atropello, el animal fue dejado en la colonia sin atención adecuada.
A estos casos se suman noticias de gatos encontrados con perdigones en su cuerpo en municipios como Fraga, situaciones que las vecinas y vecinos afectados califican de maltrato intencionado. Estos episodios, aunque puntuales, muestran que, junto a la mejora de los marcos legales y los recursos públicos, persisten comportamientos violentos y una falta de respeto hacia los gatos comunitarios que obstaculizan cualquier política de gestión ética.
La experiencia de ciudades como Soria, Huesca, Baeza, Ames, Mogán u Ontinyent evidencia que la gestión de las colonias felinas va mucho más allá de colocar comederos. Requiere inversiones estables, coordinación con profesionales veterinarios, sistemas de registro rigurosos, regulación clara sobre quién alimenta y cómo, y, sobre todo, una ciudadanía informada que entienda que la esterilización, la identificación con microchip y el respeto a las personas cuidadoras son la clave para que los gatos comunitarios puedan vivir en mejores condiciones sin generar conflictos constantes en el entorno urbano.