Colonias felinas: de la ley a la gestión real en los municipios

  • La Ley 7/2023 obliga a los ayuntamientos a gestionar las colonias felinas mediante programas como el CER
  • Ciudades y pueblos implantan protocolos, refugios y control sanitario con apoyo de asociaciones y voluntariado
  • Surgen herramientas tecnológicas como Meow Metrics para profesionalizar la gestión y centralizar datos
  • Persisten retos de financiación, coordinación y acceso a subvenciones pese a los avances normativos

Colonias felinas en ciudad

Entre protocolos, proyectos piloto, conflictos políticos y nuevas plataformas digitales, los municipios buscan fórmulas viables para controlar la población felina, garantizar la convivencia vecinal y cumplir la ley sin desbordar sus recursos. El método CER (Captura, Esterilización y Retorno) y la colaboración del voluntariado se consolidan como ejes centrales de este cambio de modelo.

La Ley 7/2023 y la obligación de gestionar las colonias felinas

La Ley 7/2023 de Bienestar Animal ha supuesto un antes y un después en la forma en que los ayuntamientos abordan la presencia de gatos comunitarios en calles, plazas y parques. La norma establece que la gestión de las colonias felinas es competencia municipal, obligando a los consistorios, con independencia de su tamaño, a asumir un papel activo.

Hasta hace poco, la atención a estos animales recaía casi exclusivamente en personas voluntarias y asociaciones que actuaban con sus propios recursos y, muchas veces, sin un respaldo institucional claro. Con la nueva ley, los consistorios deben organizar esa colaboración, establecer protocolos y asegurar un marco de actuación estable y documentado.

En este contexto, el programa CER (Captura, Esterilización y Retorno) se ha consolidado como el método de referencia recomendado por las administraciones públicas. La filosofía es sencilla: capturar a los gatos, esterilizarlos y devolverlos a su territorio, ya estabilizados sanitariamente, para evitar camadas incontroladas y reducir conflictos.

Además, la normativa estatal se acompaña de impulso desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a programas éticos de gestión felina que incluyen no solo la esterilización, sino también la identificación, el control sanitario, la alimentación adecuada y la limpieza del entorno.

Gestión ética de colonias felinas

Método CER y gestión ética: del papel a la práctica

En municipios como Binéfar o Alba de Tormes, el método CER se está aplicando de forma estructurada, con reglamentos específicos y equipos de personas autorizadas para capturar y atender a los gatos. En Binéfar, la Concejalía de Medio Ambiente ha anunciado la puesta en marcha de actuaciones CER en dos de las doce colonias registradas en el municipio.

Según explican desde este consistorio, las colonias se forman principalmente por animales abandonados o perdidos y, así como por camadas nacidas en la calle de gatas sin esterilizar que deambulan libres desde sus domicilios. El objetivo del programa es controlar la superpoblación y mejorar tanto la salud de los animales como la convivencia con el vecindario.

El enfoque CER en Binéfar se enmarca en un programa ético de gestión felina que incluye la esterilización de los gatos, su identificación, el seguimiento sanitario, una alimentación controlada y la desinfección y limpieza periódica de las zonas donde viven. La premisa es que las colonias estén gestionadas por personas acreditadas, con los animales esterilizados y censados.

En Alba de Tormes (Salamanca), el ayuntamiento ha regulado con detalle este modelo de gestión ética mediante un programa municipal aprobado por Resolución de Alcaldía. El documento define las colonias controladas como grupos de gatos esterilizados quirúrgicamente que conviven en un espacio público y que están bajo supervisión sanitaria, destacando que el CER es, a día de hoy, el único método considerado eficaz para frenar el crecimiento de estos grupos.

Para organizar el trabajo, el consistorio de Alba de Tormes ha elaborado un mapa de colonias codificadas del CF-01 al CF-10, con ubicaciones como la calle San Esteban, calle Hospital, calle Santa Isabel, el parque El Espolón, distintas zonas de viviendas sociales, la calle Parada o El Pinar de Alba. Este inventario está abierto a la incorporación de nuevos puntos conforme se detecten más grupos de gatos comunitarios.

Gatos comunitarios en colonias felinas

Protocolos municipales: captura, esterilización, retorno y cuidados diarios

El protocolo de Alba de Tormes refleja el tipo de procedimientos que cada vez más municipios están implantando. La intervención comienza con la captura mediante jaulas trampa, realizada por personal autorizado con el fin de minimizar el estrés de los animales. Una vez atrapados, los gatos se trasladan a clínicas veterinarias concertadas, donde se realiza una revisión completa.

Si no se detectan patologías graves, se procede a la esterilización quirúrgica para eliminar la capacidad reproductora. Paralelamente, se Identifica a cada animal con microchip, se genera un pasaporte con un nombre asignado y se completan las desparasitaciones internas y externas, así como la vacunación. El objetivo es que, en un plazo máximo de 24 horas, el gato pueda ser devuelto a su colonia de origen, ya estabilizado y con un historial sanitario registrado.

La gestión diaria de estos grupos recae en las personas cuidadoras acreditadas por el ayuntamiento, que reciben un carnet identificativo. Estas personas voluntarias se encargan de proporcionar alimento, controlar el estado general de los gatos y mantener la limpieza de la zona, en coordinación con los servicios municipales.

El reglamento de Alba de Tormes establece, además, normas estrictas sobre la alimentación. Solo se permite el uso de pienso seco por considerarse más higiénico y adecuado para la salud de los animales, se prohíbe dejar comida directamente en el suelo, obligando a utilizar recipientes, y no se permite alimentar con sobras domésticas o desperdicios. Cuando es posible, la comida se coloca en áreas discretas y poco visibles para evitar molestias.

En el mismo documento se recogen prohibiciones alineadas con la Ley 7/2023, como el sacrificio de gatos (salvo por motivos sanitarios justificados por un veterinario), el confinamiento de individuos no socializados o el abandono de animales. También se limita la retirada o reubicación de colonias a casos excepcionales relacionados con riesgos para la biodiversidad o la salud pública, y siempre bajo supervisión técnica.

La normativa local fija igualmente obligaciones para la ciudadanía: respetar a los gatos y sus instalaciones, no dañar comederos ni refugios, y adoptar medidas para que otros animales domésticos, especialmente los perros, no pongan en peligro a las colonias controladas.

Altafulla y la dignificación de los espacios para gatos comunitarios

Mientras algunos ayuntamientos se centran en los aspectos normativos y sanitarios, otros ponen el acento en mejorar las condiciones físicas de los lugares donde viven los gatos. Es el caso de Altafulla, donde el consistorio ha habilitado cuatro nuevas colonias con casetas para ordenar la presencia de estos animales en el espacio público.

Las colonias se han ubicado en la plaça Nova, la plaça Boters, el carrer de les Moreres y el carrer Tarongers, con instalaciones que buscan concentrar a los gatos en puntos concretos, reducir la dispersión en calles y portales, y facilitar un control más eficaz por parte del personal voluntario y los servicios municipales.

El concejal de Protección Animal de Altafulla, Dani Franquès, ha subrayado que estas nuevas infraestructuras permiten «dignificar» los espacios donde residen los gatos comunitarios, a la vez que ayudan a mejorar la convivencia con el vecindario. Se pretende combinar criterios de bienestar animal con una presencia ordenada en la vía pública.

El ayuntamiento altafullense recalca la importancia de la implicación ciudadana y hace un llamamiento a las personas interesadas en colaborar como voluntarias para el cuidado de las colonias. Quienes quieran participar pueden ponerse en contacto con la responsable designada, Mar Riambau, a través del teléfono municipal 977 65 00 08, con el fin de coordinar tareas y evitar actuaciones desordenadas.

Con este tipo de iniciativas, Altafulla se suma a la tendencia de asumir las colonias felinas como parte de la ciudad, dotándolas de estructuras de refugio y comederos específicos que permitan un seguimiento sanitario y poblacional más riguroso.

Cenicero y el papel clave de las asociaciones locales

En municipios más pequeños, la gestión de las colonias felinas descansa en buena medida en la colaboración con asociaciones protectoras. Un ejemplo es Cenicero, en La Rioja, donde la entidad Gatosdelacity lleva unos cinco meses asumiendo la coordinación de las colonias felinas de la localidad.

Desde la entrada en vigor de la ley estatal de bienestar animal, la competencia formal sobre las colonias recae en los ayuntamientos, que pueden firmar acuerdos o encomendar la gestión a entidades externas. En Cenicero, esa tarea se canaliza a través de Gatosdelacity, que calcula la existencia de unas once colonias con alrededor de 200 gatos en total.

En este breve periodo de tiempo, la asociación ha logrado esterilizar alrededor de cuarenta gatos y gestionar la adopción de una veintena de ellos. Además de aplicar el método CER, el colectivo ha instalado casetas y comederos con dispensadores de comida y agua, y ha designado a una persona responsable de cada colonia para coordinar la alimentación y el seguimiento.

El arranque del proyecto no ha estado exento de dificultades: Gatosdelacity tuvo que afrontar un brote de panleucopenia felina, una enfermedad grave y muy contagiosa entre gatos. Pese a ello, la asociación asegura que ha logrado organizarse con eficacia, contando con la colaboración del centro veterinario Malpica de Nájera para las atenciones sanitarias necesarias.

La protectora destaca también la implicación económica y logística del Ayuntamiento de Cenicero, que ha habilitado un presupuesto para cubrir esterilizaciones y otros gastos veterinarios, además de ceder una sede para que la entidad pueda desarrollar su trabajo. Para la organización, este tipo de apoyo institucional resulta clave para consolidar la gestión ética de las colonias en el tiempo.

Orihuela: subvenciones, contratos y debate político

El despliegue de políticas públicas para gestionar colonias felinas no está exento de controversias. En Orihuela (Alicante), el debate se ha centrado en la pérdida de una subvención provincial para la esterilización de gatos y en la forma en que el ayuntamiento ha estructurado el servicio.

El grupo municipal Cambiemos Orihuela denunció que la Concejalía de Sanidad renunció a una ayuda de la Diputación de Alicante por valor de 12.032,08 euros destinada a la esterilización de gatos en núcleos urbanos. Según esta formación, el consistorio habría aceptado inicialmente la subvención pero desistido de ella semanas después, al no haberse adjudicado a tiempo el contrato del llamado «Plan de choque de esterilización de gatos».

Desde Cambiemos se cuestiona la gestión municipal de las subvenciones y se reclama transparencia sobre los motivos por los que, a su juicio, el contrato de esterilización de colonias seguía sin resolverse, recalcando que la pérdida de ayudas públicas merma la capacidad del ayuntamiento para cumplir con las obligaciones marcadas por la legislación de bienestar animal.

El equipo de gobierno, a través del Grupo Popular, ha rechazado estas acusaciones y sostiene que el servicio de control de colonias felinas está plenamente operativo mediante un contrato municipal adjudicado el 21 de octubre de 2025. La concejala de Sanidad, Irene Celdrán, ha detallado que el plan cuenta con un presupuesto total de 131.347,68 euros y una duración de quince meses.

El contrato se divide en dos lotes: uno para Orihuela Costa, con una previsión de 400 esterilizaciones de gatos sin propietario, y otro para el casco urbano y pedanías, con unas 240 intervenciones programadas dentro del plan municipal de control poblacional y bienestar animal. El gobierno local defiende que esta estructura garantiza la continuidad del servicio hasta, al menos, noviembre de 2026.

Respecto a la subvención provincial, el equipo de gobierno argumenta que la cuantía de la ayuda y sus condiciones de ejecución no encajaban con el contrato ya en marcha, y que modificarlo o iniciar un procedimiento específico para aprovechar esos fondos habría fragmentado el servicio y multiplicado la carga administrativa. Asegura, además, que el programa municipal está funcionando con normalidad y que recibe una valoración positiva tanto de los servicios técnicos como de las personas voluntarias que colaboran con las colonias.

Meow Metrics: datos, tecnología y gestión profesionalizada

Más allá de las iniciativas locales, han comenzado a surgir herramientas tecnológicas diseñadas específicamente para la gestión de colonias felinas, con el objetivo de dar soporte a los ayuntamientos en esta nueva responsabilidad. Una de las soluciones que se está implantando en España es Meow Metrics, una plataforma GovTech que actúa como infraestructura digital común para administraciones, gestoras de colonias y clínicas veterinarias.

La idea de la que parte Meow Metrics es que, sin datos fiables, la gestión de colonias resulta improvisada y depende en exceso del esfuerzo individual del voluntariado. Por eso, la plataforma ofrece un sistema de trabajo colaborativo con roles diferenciados y acceso compartido a la información, permitiendo registrar cada colonia, cada gato y cada actuación de manera geolocalizada y trazable.

Actualmente, la herramienta está operativa en 46 municipios y distritos de España y Estados Unidos, donde se utiliza para ordenar las colonias felinas urbanas, coordinar esterilizaciones dentro de programas CER y mejorar la toma de decisiones públicas. En la práctica, Meow Metrics facilita que ayuntamientos, asociaciones y veterinarios trabajen bajo un mismo marco de datos.

Según los datos difundidos por la compañía, la plataforma ha registrado ya 775 colonias felinas y 2.598 gatos controlados, con la participación activa de 581 usuarios entre personal municipal, voluntariado y profesionales veterinarios. En total, suma más de 2.500 avisos e incidencias y más de 1.000 actuaciones documentadas, desde capturas para esterilizar hasta seguimientos sanitarios.

Si se calcula que cada intervención supone unos 30 minutos de trabajo efectivo, el sistema acumula alrededor de 1.800 horas de gestión estructurada que antes quedaban dispersas en hojas de cálculo, chats de mensajería o notas personales. Ese tiempo, al quedar documentado, se transforma en informes, memorias técnicas y evidencias que pueden utilizarse tanto para planificar políticas públicas como para justificar gastos y solicitar financiación.

Uno de los elementos que los promotores de Meow Metrics destacan es la capacidad de generar automáticamente proyectos y memorias a partir de los datos ya introducidos. Esto permite a los técnicos municipales preparar en minutos la documentación necesaria para optar a subvenciones estatales, autonómicas o provinciales, reduciendo notablemente la carga administrativa.

La solución está diseñada para integrarse con sistemas municipales existentes, plataformas GIS y entornos de Smart City, de manera que la gestión de colonias felinas se incorpore al resto de herramientas de planificación urbana. Su despliegue alcanza comunidades como Madrid, Cataluña, Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Baleares y Ceuta, y también se está extendiendo a otros países, con acuerdos de colaboración en Francia, Reino Unido, Andorra o Corea del Sur.

Con este tipo de propuestas, la gestión de las colonias felinas deja de depender únicamente de la buena voluntad del voluntariado y pasa a formar parte de una política pública estable, documentada y evaluable, con datos que permiten justificar decisiones ante la ciudadanía y ante otras administraciones.

La combinación de cambios normativos, iniciativas municipales concretas, colaboración asociativa y apoyo tecnológico está transformando, poco a poco, la forma en que los gatos comunitarios conviven con las personas en pueblos y ciudades. Aunque persisten retos en materia de financiación, coordinación y sensibilización, se va consolidando un modelo en el que el método CER, la participación del voluntariado acreditado y el uso de plataformas de gestión se convierten en herramientas clave para compatibilizar el bienestar animal con la convivencia y la salud pública.

gatos en Cádiz
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