Desde entonces, la ley ha generado obligaciones para titulares, criadores y administraciones. También ha abierto un debate sobre cómo se aplica en la calle, especialmente con los gatos comunitarios. La norma no se limita a los perros, aunque muchas de sus medidas mÔs conocidas afectan a estos animales. A continuación repasamos sus claves y los puntos que mÔs discusión estÔn generando.
Un marco legal que cambió la tenencia de animales
La ley se aprobó para cubrir el reconocimiento, respeto y protección de los animales por parte de la sociedad. Regula la protección, los derechos y el cuidado responsable de los animales de compaƱĆa. Entre los animales mĆ”s presentes en los hogares espaƱoles estĆ”n los perros, con unos 7,5 millones segĆŗn datos ministeriales. La normativa se aplica sin distinguir razas ni tamaƱos.
Una de las medidas mĆ”s comentadas es el seguro de responsabilidad civil para perros. Debe mantenerse en vigor durante toda la vida del animal y cubrir daƱos a terceros, ya sean fĆsicos o materiales. El artĆculo 30 exige esa póliza a la persona titular, que tambiĆ©n responde de los posibles gastos. Antes solo se pedĆa para razas potencialmente peligrosas; ahora se extiende a todos los canes.
El coste del seguro varĆa. Para perros no considerados peligrosos puede rondar los 30 euros al aƱo; para canes peligrosos puede superar los 50 euros, y con coberturas de accidentes puede acercarse a 100 euros. No tener el seguro puede acarrear multas desde 500 hasta 10.000 euros segĆŗn la gravedad.
Prohibiciones y responsabilidades que marca la ley
El artĆculo 25 recoge un listado amplio de conductas prohibidas para animales de compaƱĆa y silvestres en cautividad. Incluye maltrato, agresión fĆsica, trato negligente y prĆ”cticas que causen sufrimiento, daƱo fĆsico o psicológico. TambiĆ©n prohĆbe el abandono intencionado, el uso de mĆ©todos invasivos sin justificación veterinaria y dejar animales sueltos en lugares donde puedan causar daƱos.
La norma limita el uso de animales en espectĆ”culos pĆŗblicos, actividades artĆsticas, turĆsticas o publicitarias que les causen angustia, dolor o sufrimiento. Se prohĆben atracciones mecĆ”nicas, carruseles de feria y el uso de fauna silvestre en espectĆ”culos circenses. Los espectĆ”culos taurinos mantienen una regulación propia y quedan fuera de esas prohibiciones generales. TambiĆ©n se veta usar animales como reclamo, premio, rifa o promoción.
Otro bloque importante es la crĆa de animales de compaƱĆa. Solo pueden desarrollarla personas inscritas en el Registro de Criadores de Animales de CompaƱĆa. Incluso la crĆa no comercial exige inscribir a los reproductores. Comercializar o donar animales sin identificar y registrar puede considerarse infracción.
Sanciones y control administrativo
La ley establece tres niveles de infracciones. Las leves pueden sancionarse con multas de 500 a 10.000 euros; las graves, de 10.001 a 50.000; y las muy graves, de 50.001 a 200.000. La crĆa o el comercio sin autorización se considera una infracción muy grave. AdemĆ”s de las multas, pueden acordarse intervenciones de animales, cierres temporales o suspensión de licencias.
El control no solo recae en la Administración. Los propietarios, criadores y responsables deben cumplir obligaciones de identificación, registro y cuidado. Cualquier incumplimiento puede activar inspecciones y expedientes sancionadores. La norma busca que la protección animal no dependa únicamente de la buena voluntad.
El debate sobre los gatos comunitarios y las colonias felinas
Uno de los asuntos que mÔs tensión ha generado es la gestión de los gatos que viven en la calle. La ley introduce conceptos como colonia felina y gato comunitario, y obliga a los ayuntamientos a asumir su alimentación, cuidado y protección. El método CER, captura, esterilización y retorno, se fija como gestión ética. Para muchos colectivos animalistas, esta protección es un avance necesario.
Sin embargo, parte de la comunidad cientĆfica y profesional cuestiona que el CER sea suficiente por sĆ solo. SeƱalan que los gatos libres depredan sobre fauna silvestre, pueden afectar a especies amenazadas y plantean riesgos sanitarios. TambiĆ©n advierten de que la vida en la calle expone a los propios gatos a atropellos, enfermedades y lesiones. El debate sigue abierto entre quienes piden cumplir la ley y quienes reclaman cambiarla.
El pasado 6 de septiembre, unas 40 manifestaciones y concentraciones convocadas por mÔs de 350 entidades pidieron el cumplimiento de la ley en la gestión de los gatos callejeros bajo el lema «Los gatos tienen ley». La controversia no es menor: hay quien considera que la norma acabó centrÔndose en los gatos y quien cree que su aplicación real es insuficiente.
La Ley 7/2023 ha puesto el bienestar animal en el centro del debate pĆŗblico en EspaƱa. Ha traĆdo obligaciones como el seguro para perros, prohibiciones claras y un rĆ©gimen sancionador, pero su aplicación sigue generando controversia, sobre todo con las colonias felinas. El reto comĆŗn es pasar de las buenas intenciones a una protección real y verificable. El debate no estĆ” cerrado: afecta a animales, administraciones, profesionales y ciudadanos.