Bastet, la diosa egipcia gata: culto, símbolos, mitos y gatos sagrados

  • Bastet protege el hogar, la maternidad y la salud; es el Ojo de Ra con doble naturaleza: benéfica y vengadora.
  • Iconografía felina con sistro y anj; nombre vinculado al ungüento “bas” y relación con Nefertum, Sekhmet y Maahes.
  • Culto central en Bubastis, festivales de música y vino, y necrópolis de gatos en varias ciudades.
  • Leyendas como Setna y Taboubu y la rendición ante gatos subrayan su poder simbólico y moral.

Bastet representada como un gato

A lo largo de los años, el gato ha tenido que superar muchos problemas para sobrevivir y llegar hasta nuestros días, especialmente durante la Época Medieval, cuando se creía que era el portador de la peste bubónica. Durante aquellos años, fue perseguido y sacrificado en la hoguera, algo que sin duda habría horrorizado a los antiguos egipcios.

Ellos adoraban a este animal, literalmente. Hacerle daño estaba considerado como delito. Lo querían tanto que llegaron a creer que era un dios, o mejor dicho, una diosa  . Una diosa a la que llamaron Bastet.

Bastet era una diosa que representaron bajo la forma de un gato doméstico, o bien como una mujer con cabeza de gato acompañada por un instrumento musical conocido como sistro, pues le gusta alegrar a los humanos con su música. Por eso, simbolizaba la alegría de vivir. Pero no sólo eso, sino que se creía que protegía a las embarazadas y a los recién nacidos de las enfermedades.

Si bien era una diosa pacífica, cuando se enfadaba se transformaba en una mujer con cabeza de leona, volviéndose muy violenta. Así, al igual que el animal totémico al que representa, podría ser impredecible, pudiéndose mostrar tierna o agresiva en cualquier momento.

Bastet

Su culto se remonta a los primeros tiempos de la civilización antigua, es decir, hace milenios. La antigua ciudad de Bubastis (hoy Zagazig, situada en el delta del Nilo) se consagró a su culto. Se construyeron templos para rendirle homenaje, y se criaron gatos que, a su muerte, se momificaron cuidadosamente para luego ser enterrados en tumbas específicas para ellos.

Los antiguos egipcios querían a los gatos, tanto que, según cuenta la leyenda, se rindieron ante los persas cuando éstos sostenían gatos frente a sus escudos, pues los persas sabían que los egipcios preferían rendirse antes que hacer daño a estos animales.

Ojalá las cosas no hubiesen cambiado tanto desde entonces..

¿Quién era Bastet y qué simbolizaba?

Bastet diosa egipcia gato

Aunque amable y festiva, su carácter tenía un doble aspecto: podía tornarse leona y actuar como vengadora cuando era ofendida, rasgo que la emparenta con Sekhmet. Este equilibrio entre dulzura y fiereza explica títulos como “Dama del Terror” y “Dama de la Masacre”, recordando que la misma fuerza que cuida puede castigar. En el arte también puede aparecer con gatitos a sus pies, subrayando su vínculo con la maternidad.

Se la asocia con Mau (el gato divino ligado a Ra) y con la antigua deidad felina Mafdet, de quien heredó el papel de protectora del inocente. Su círculo familiar incluye a Maahes, dios león protector, y conexiones con Nefertum, señor de los perfumes, lo que refuerza su dimensión de unção y cuidado.

Iconografía, atributos y nombre

Iconografía de Bastet

Se representó como gata o como mujer con cabeza de felino, portando el anj (cruz de la vida) y con frecuencia un sistro, instrumento cuyo sonido complacía a la diosa y convocaba música y danza. También puede llevar égida, pendientes y grandes collares, además de un pequeño cesto colgado del brazo. En esta imagen, Bastet encarna protección, alegría y el poder apaciguador del ritmo y el perfume.

Su nombre se relaciona con el frasco de ungüento “bas”, por lo que “Bast” o “Bastet” puede entenderse como “la del frasco de ungüento”, aludiendo a aceites protectores y a la función de sanación. Esta lectura se ve reforzada por su lazo con Nefertum. En interpretaciones helenizadas, se la vinculó con Artemisa y con Isis, y ciertos autores la conectaron con la estrella Sirio y con la deidad mesopotámica Inanna, reflejo de su prestigio y alcance simbólico.

Culto, templos y festivals

Templos y culto de Bastet

El gran foco de veneración estuvo en Bubastis, donde su templo destacaba entre arboledas y canales según cronistas clásicos. En torno a Bastet se celebraban festividades de música, vino y baile —conocidas como “fiestas de la embriaguez”— destinadas a complacer y apaciguar a la diosa para conservar su aspecto benéfico. Era común ofrecer vino o cerveza teñida en rituales vinculados al Ojo de Ra, y circularon amuletos felinos y pequeñas estatuillas devocionales.

Su culto generó necrópolis de gatos, pues estos animales eran considerados manifestaciones vivientes de la diosa. Al fallecer, se momificaban con gran cuidado y se enterraban en espacios dedicados en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas. La presencia de estas catacumbas felinas habla del afecto y del respeto religioso que suscitaban.

Relatos y leyendas vinculadas a Bastet

Textos religiosos como los Textos de las Pirámides y composiciones posteriores refuerzan su doble naturaleza de madre protectora y vengadora. En conjuros médicos se invocaba ser “hijo de Bastet” para mantenerse a salvo de epidemias, reforzando su rol sanador y de guardia contra la enfermedad.

En la literatura, el episodio de Setna y Taboubu muestra a Bastet —o a una figura ligada a su sacerdocio— castigando la soberbia y la profanación a través de una lección moral que humilla al transgresor y lo devuelve al respeto por los difuntos. La diosa demuestra aquí su faceta de justicia y corrección del desorden.

Otra leyenda muy citada narra cómo un general persa, consciente del amor egipcio por los gatos, avanzó con estos animales al frente de sus tropas. Los egipcios, para no dañar a los felinos ni ofender a Bastet, evitaron combatir, lo que subraya el poder simbólico de la diosa y de sus criaturas.

Gatos y vida cotidiana en Egipto

Los gatos eran compañeros habituales en los hogares. El término onomatopéyico “miu” designaba al gato, y nombres como Tamit fueron frecuentes. En escenas funerarias se los representa junto a sus dueños en tareas diarias, evidenciando su integración doméstica y su utilidad contra roedores, serpientes y escorpiones.

En ostraca y papiros satíricos de Deir el-Medina aparecen gatos en escenas subversivas y humorísticas, incluso con ratones invirtiendo jerarquías. En otras representaciones, un gato ayuda a su amo en la caza haciendo levantar el vuelo a las aves, gesto que también alude a la restauración de la maat (orden cósmico). El mítico “Gran Gato de Heliópolis” aniquila a Apofis, la serpiente del caos, evocando a Bastet como aliada de la luz.

La figura de Bastet reúne cuidado, alegría y poder en un mismo arquetipo: música y perfume que consuelan, uñas que defienden, y un amor por los gatos que fue motor de arte, ritual y vida cotidiana. Esta dualidad —tierna y feroz— explica por qué su culto prosperó durante siglos y por qué su nombre sigue evocando protección y buena fortuna allí donde un gato se sienta erguido, atento y sagrado.

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