Seamos claros: a ningún gato le gusta llevar el collar isabelino. De hecho, lo odian. Aunque algunos puede que no demuestren su malestar tanto como otros, la realidad es que si pudieran hablar nos pedirían que se los quitásemos de inmediato. El famoso «cono de la vergüenza» es una herramienta esencial para evitar que el animal se muerda, lama o rasque una zona afectada, pero su diseño suele resultar intrusivo y estresante.
Tras una cirugía, como una castración, o una lesión accidental, los gatos tienden a lamer la zona afectada por instinto. Sin embargo, este comportamiento puede provocar que se abran los puntos de sutura o que la herida se infecte debido a las bacterias de la boca. Por suerte para ellos, podremos optar por ponerles otras cosas que les serán algo más cómodas. Si quieres saber qué alternativas al collar isabelino en gatos existen, a continuación te lo diré detalladamente.
¿Qué es exactamente el collar isabelino y por qué es molesto?
El collar isabelino es un dispositivo cónico que se coloca alrededor del cuello para impedir que la mascota alcance con su hocico cualquier área del cuerpo. Su objetivo principal es evitar lesiones o infecciones en heridas abiertas. No obstante, el problema es que es extremadamente incómodo. Muchos gatos experimentan estrés y ansiedad, chocan contra muebles, paredes o personas al perder la visión periférica, e incluso algunos pueden dejar de comer o beber si el cono bloquea el acceso a los cuencos.

Ropa y bodies postoperatorios
Por lo general, no recomiendo vestir a los gatos ya que no lo necesitan (a menos que sean muy frioleros o que no tengan pelo, claro está), pero cuando salen de una operación en la que el veterinario nos ha aconsejado que lleve un collar isabelino, se puede optar por ponerles ropa. Esta es una excelente opción para heridas en el abdomen o extremidades anteriores.
Ojo, no todo tipo de ropa, ya que dependerá mucho de la estación del año en la que nos encontremos. Esta debe de ser cómoda, fácil de poner y de quitar, y de algodón. En el caso de que sea verano, se usará una tela más fina para evitar el sobrecalentamiento. También puedes reciclar una camiseta antigua: si la herida está en la zona abdominal, puedes anudar las mangas a la cintura; si es en los cuartos traseros, puedes ponerla al revés (la cola por el cuello y las patas en las mangas), aunque en este último caso deberás retirarla para que el animal pueda hacer sus necesidades.
Gasas y venda (tipo red)
Esto es especialmente recomendable si se han operado en verano o si hay que estar muy, muy pendientes de la herida. Para ponérselas, son necesarias dos personas: una de ellas sujetará al gato y lo mantendrá distraído con golosinas, mientras que la otra le pondrá las gasas sobre la herida y una venda tipo red (puede ser tubular) que debe de cubrir aproximadamente unos 20cm del cuerpo del animal.
Eso sí, por experiencia propia, aconsejo que se le haga algunos agujeros en la venda para que se le pueda enganchar en las patas. De esta forma, no se lo podrá quitar con facilidad.
Collares alternativos: Donas y versiones acolchadas
Si el animal necesita protección en la cabeza o el cuello, existen opciones mucho más amigables que el plástico rígido:
- Collares tipo Donut: Son collares acolchados y suaves que actúan como una almohada. Permiten que el gato mantenga la visión periférica y pueda comer y dormir con normalidad, aunque son más efectivos para heridas en el cuerpo que para heridas en la propia cabeza.
- Collares de algodón PP: Son versiones ligeras y transpirables, a menudo impermeables, que reducen la ansiedad del animal al no ser un obstáculo rígido.
- Collar isabelino casero: A veces, sí o sí tendremos que ponerles un collar isabelino. Como el plástico es muy molesto, lo que podemos hacer es coserle o pegarle un trozo de tela que le resulte cómoda, ya sea por todo el collar o solo por la base. Si necesitas más información sobre este tema, haz clic aquí.

Otras soluciones rápidas: Calcetines
Si la lesión o la cirugía se encuentra específicamente en las patas, una de las alternativas más eficaces es el uso de calcetines. Esto impide que el gato acceda a la zona para lamerla o morderla. Es fundamental asegurar que el elástico ajuste bien pero sin cortar la circulación sanguínea; en algunos casos, se puede reforzar con una banda elástica suave para evitar que el calcetín se deslice.
Consejos para mejorar el bienestar de tu gato con collar
Si no tienes más remedio que usar el collar isabelino tradicional, puedes hacer que la experiencia sea menos traumática siguiendo estas pautas:
- Eleva los recipientes: Coloca la comida y el agua sobre un banquillo para que el borde del cono no choque con el suelo.
- Guíalo con paciencia: Motívalo a caminar colocándote frente a él para que te vea y se sienta seguro.
- Adapta el entorno: Retira objetos punzantes o muebles con esquinas muy cerradas donde pueda encajarse.
- Cuidado con el cuello: Verifica constantemente que el collar no esté apretando demasiado y que no interfiera con su respiración.
- Comodidad al dormir: Proporciónale una almohada pequeña para que pueda descansar la cabeza de forma más natural.
Es fundamental recordar que, aunque busquemos el confort, la prioridad es la salud. Siempre debes consultar con tu veterinario antes de sustituir la protección recomendada, ya que algunas heridas requieren ventilación constante y el uso de ropa cerrada podría aumentar el riesgo de bacterias si no se gestiona correctamente.
Elegir la alternativa adecuada dependerá siempre de la ubicación de la herida y la personalidad de tu mascota. Mientras que algunos gatos aceptan bien una camiseta de algodón, otros requieren la protección total de un collar acolchado para garantizar que la recuperación sea exitosa y libre de complicaciones.
