El hĆgado es uno de los órganos mĆ”s importantes que tenemos los animales, ya que es el que se encarga de, entre otras cosas, eliminar las toxinas del cuerpo, producir proteĆnas esenciales y participar en la digestión de grasas. Cuando este órgano falla o se inflama, la alimentación debe cambiar para no obligarlo a trabajar mĆ”s de lo necesario. Y esto puede resultar ser una tarea un tanto complicada si el enfermo es un gato.
ĀæPor quĆ©? Porque, a diferencia de nosotros, el gato es carnĆvoro estricto y su organismo estĆ” diseƱado para aprovechar sobre todo proteĆnas y grasas de origen animal. AsĆ pues, Āæcómo debe ser la alimentación para gatos con hepatitis? Cuidar su dieta de forma adecuada puede marcar una gran diferencia en su bienestar y en la evolución de la enfermedad hepĆ”tica.
¿Cómo saber si mi gato tiene hepatitis?

La hepatitis es una enfermedad caracterizada por la inflamación del hĆgado, la cual puede estar causada por agentes infecciosos (virus, bacterias, parĆ”sitos o incluso hongos), medicamentos (como el paracetamol, que es muy daƱino para los gatos), intoxicaciones, problemas autoinmunes, alteraciones en el flujo sanguĆneo hepĆ”tico o enfermedades metabólicas como la diabetes y la pancreatitis. TambiĆ©n puede asociarse a tumores o traumatismos que afecten al hĆgado.
En los gatos, ademĆ”s, la enfermedad hepĆ”tica puede aparecer de forma silenciosa durante un tiempo, y cuando se manifiesta con claridad el hĆgado ya puede estar bastante afectado. Por eso, prestar atención a cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito es clave para acudir pronto al veterinario.
Los sĆntomas mĆ”s frecuentes de hepatitis en gatos son:
- Mucosas amarillentas (ictericia) en encĆas, ojos o piel clara.
- Desorientación o cambios en la respuesta a estĆmulos.
- Cambios de comportamiento, como irritabilidad, agresividad o aislamiento.
- Convulsiones o temblores, sobre todo en fases avanzadas con afectación neurológica.
- Pérdida de apetito, rechazo de la comida habitual o disminución marcada de la ingesta.
- ApatĆa, menos ganas de jugar, moverse o interactuar.
A estos signos se pueden aƱadir pĆ©rdida de peso, vómitos, diarrea, aumento de la sed, abdomen algo distendido por acumulación de lĆquido o un pelaje mĆ”s apagado y sin brillo. Ante cualquiera de estos sĆntomas, es fundamental acudir al veterinario para realizar analĆticas de sangre, ecografĆa u otras pruebas que permitan confirmar el diagnóstico de hepatitis u otra enfermedad hepĆ”tica.
¿Cómo debe ser la alimentación?

Una vez que el veterinario nos ha dado el diagnóstico, ademĆ”s de darle el medicamento o medicamentos que nos haya indicado, tendremos que proporcionarle una alimentación de muy buena calidad para que su hĆgado no sufra demasiado. La dieta no cura por sĆ sola la hepatitis, pero es una parte fundamental del tratamiento, ya que ayuda a reducir la carga de trabajo del hĆgado, a controlar sĆntomas y a prevenir la desnutrición.
Por este motivo, lo ideal es darle un pienso o dieta especĆfica para problemas hepĆ”ticos, formulada para gatos, que no lleve cereales o que los reduzca al mĆnimo, puesto que estos a menudo causan alergias alimentarias a los felinos al no poder digerirlos bien. Las mejores dietas hepĆ”ticas comerciales suelen incluir:
- ProteĆnas de alta calidad y alta digestibilidad (huevo, pollo, pavo, ciertos pescados como salmón o sardina), ajustadas en cantidad para no sobrecargar el hĆgado pero sin provocar pĆ©rdida de masa muscular.
- Grasas en cantidad moderada y de buena calidad, que aporten energĆa sin causar digestiones pesadas ni empeorar la inflamación.
- Carbohidratos fĆ”cilmente digestibles, como arroz bien cocido o ciertas fibras solubles, que ayudan a obtener energĆa adicional sin forzar tanto al hĆgado.
- Contenido controlado de sodio para reducir la retención de lĆquidos y el riesgo de acumulación de lĆquido en abdomen.
- Niveles bajos de cobre cuando el veterinario lo considera necesario, para evitar que este mineral se acumule en el hĆgado daƱado.
AdemĆ”s, es importante tener en cuenta que, en algunos casos de enfermedad hepĆ”tica avanzada o cuando aparece encefalopatĆa hepĆ”tica (alteraciones neurológicas por acumulación de toxinas como el amonĆaco), el veterinario puede recomendar ajustar todavĆa mĆ”s la cantidad y el tipo de proteĆna, y limitar aĆŗn mĆ”s el sodio, para disminuir la producción de toxinas y mejorar los signos neurológicos.
La forma de introducir la nueva dieta tambiĆ©n es clave: los gatos son muy sensibles a los cambios bruscos de alimento. Lo ideal es mezclar poco a poco la dieta hepĆ”tica con la comida habitual durante varios dĆas o incluso semanas, aumentando gradualmente la proporción del alimento nuevo. AsĆ se mejora la aceptación y se evita que deje de comer por rechazo a la novedad.

AdemĆ”s, es muy aconsejable darle complementos alimenticios formulados para ayudar al hĆgado, como antioxidantes (vitaminas E y C, selenio), S-adenosilmetionina (SAMe), silibina procedente del cardo mariano, vitaminas del grupo B o Ć”cidos grasos omega 3 procedentes de aceite de pescado. Estos productos pueden ayudar a proteger las cĆ©lulas hepĆ”ticas frente al estrĆ©s oxidativo y a favorecer la regeneración del tejido hepĆ”tico.
Antes de nada, tenemos que consultar siempre con un profesional para que nos diga cuÔl le damos, en qué cantidad y con qué frecuencia. Del mismo modo que no se debe automedicarle, tampoco hay que hacer experimentos con suplementos o dietas caseras en un gato con hepatitis: su salud no es un juego y un error en la composición de la dieta puede empeorar la situación.
En casos en los que el gato no quiera comer por sĆ mismo o lleve muchas horas sin probar bocado, el veterinario puede recomendar tĆ©cnicas de alimentación asistida, desde estimular con comida muy palatable y templada hasta llegar a la alimentación por sonda cuando sea necesario. Es preferible recurrir a estas opciones controladas que forzarle a comer de forma brusca, algo que sólo generarĆa mĆ”s estrĆ©s y rechazo.
TambiĆ©n debemos tener presente quĆ© alimentos conviene evitar en gatos con hepatitis o con enfermedad hepĆ”tica crónica: dietas muy grasas, golosinas procesadas para gatos con muchos aditivos, alimentos con alto contenido en sal, restos de comida humana, productos con alcohol o condimentos intensos y, en general, todo aquello que dificulte la digestión o pueda aumentar la inflamación del hĆgado. Del mismo modo, nunca se debe administrar paracetamol ni medicamentos humanos sin supervisión veterinaria, ya que pueden ser extremadamente tóxicos para los felinos.

Para acabar, es muy importante darle mucho cariƱo y cuidarlo como se merece para que se sienta animado y con ganas de seguir adelante. Un ambiente tranquilo, rutinas estables, un comedero limpio, agua fresca siempre disponible y revisiones periódicas con el veterinario forman parte del cuidado global del gato con hepatitis. Con una alimentación especĆfica, supervisión profesional y afecto constante, muchos gatos con enfermedad hepĆ”tica pueden mantener una buena calidad de vida durante mucho tiempo.