Convivir con un gato al que se le tiene miedo no es bueno, ni para la familia ni para el propio felino. En la mayorÃa de los casos estas personas acaban por llevarlo a un centro de protección animal, o por buscarle un nuevo hogar; incluso a veces se lo llevan al veterinario para sacrificarlo pensando que nada más pueden hacer por él.
La agresividad redirigida en gatos es un problema, y además uno bastante serio y peligroso por todo lo que puede conllevar. Por este motivo, te voy a hablar sobre qué hacer cuando se convive con un peludo asÃ.
¿Qué es la agresividad redirigida?
Es un tipo de agresividad que se da cuando se produce un estÃmulo que le provoca miedo, sorpresa, malestar o dolor. Pero como ese estÃmulo no es accesible en ese instante, el gato ataca al objeto, persona u otro peludo que tenga delante. Aunque la cosa no acaba ahÃ.
Con ese primer ataque se inicia un cÃrculo vicioso que llevará al gato a sentir miedo o aversión por ese ser u objeto que ha elegido como blanco, hasta el punto de que en cualquier situación de estrés se producirá una nueva agresión. Y si ese »blanco» es un ser vivo la familia empezará a vivir con estrés, frustración y/o miedo por su gato.
¿Qué puede desencadenarla?
Cualquier cosa, pero los estÃmulos más frecuentes son:
- Ruidos fuertes.
- Existencia de otros gatos, ya sea en el hogar o alrededor.
- Personas desconocidas que van a visitar a la familia.
- Traslados y mudanzas.
- Problemas médicos: sentir dolor en alguna parte de su cuerpo puede llevarle a atacar. Tampoco se ha de descartar el sÃndrome de hiperestesia felina, que es una patologÃa muy rara que se manifiesta como »ataques» de hipersensibilidad en el lomo del gato que le puede llevar a atacar al primero que tenga delante.
¿Se puede solucionar?

Para que el gato como su familia puedan estar bien de nuevo es muy importante primero averiguar la causa de su agresividad redirigida. A partir de ahà se podrá empezar a trabajar con ambas partes (gato y humanos) para que todo vuelva a la normalidad… y eso implica llevar al felino al veterinario para que le hagan una revisión completa.
El modo de actuar de la familia también será crucial para el bienestar del felino. Por eso, hay que volver a recuperar la confianza del gato, y eso se consigue dándole premios regularmente, jugando con él dos o tres veces al dÃa durante unos 20 minutos cada vez (un gato cansado será un gato feliz  ), y hacerle mucha compañÃa.
En caso de que nos sintamos perdidos, lo ideal es consultar con un experto en comportamiento felino que trabaje en positivo, pero solo después de haber visitado al veterinario.