Adopciones de gatos en España: datos, campañas y retos actuales

  • Auge de las adopciones de gatos en varias ciudades españolas gracias a programas municipales y al voluntariado.
  • El método CER y las colonias felinas controladas se consolidan como herramienta clave para gestionar poblaciones y favorecer adopciones.
  • Las campañas de sensibilización, especialmente en redes sociales y con apoyo de entidades deportivas, impulsan el interés por adoptar.
  • Persisten retos como el abandono, las camadas no deseadas y la necesidad de reforzar la responsabilidad en la adopción felina.

adopciones de gatos

En los últimos años, las adopciones de gatos han cobrado un protagonismo creciente en España, con ayuntamientos, protectoras y asociaciones vecinales volcadas en ofrecer una salida responsable a los felinos que llegan a refugios y colonias urbanas. Lejos de ser un fenómeno aislado, las cifras muestran un movimiento de fondo en el que cada vez más familias se animan a abrir las puertas de su casa a un gato sin hogar.

Este cambio de tendencia convive todavía con tasas preocupantes de abandono y con refugios al límite, pero también deja historias de éxito repartidas por toda la geografía: desde programas municipales consolidados, como el de Xàtiva, hasta campañas de gran visibilidad mediática en ciudades como Zaragoza, pasando por centros de acogida en lugares como Gijón o Sa Coma (Ibiza) y proyectos específicos para gatos de edad avanzada en Europa.

El ejemplo de Xàtiva: más adopciones de gatos y control ético de colonias

colonia felina y adopciones

En Xàtiva, el Ayuntamiento ha consolidado el programa Xatigats como una referencia en la gestión de colonias felinas y la adopción de gatos. Según los datos municipales, durante 2025 se realizaron 430 intervenciones en colonias, frente a las 242 del año anterior, lo que supone un salto muy significativo en la atención a estos animales.

Dentro de estas actuaciones, las esterilizaciones de felinos se han disparado hasta las 188 en un solo año, casi el doble de las 105 registradas en 2024. Esta apuesta por la cirugía preventiva se enmarca en la aplicación del método CER (captura, esterilización y retorno), considerado por especialistas y administraciones como la vía más ética y eficaz para controlar la población de gatos comunitarios.

El esfuerzo se refleja también en el presupuesto: en 2025 se destinaron 40.091,52 euros a la gestión de las colonias y la atención a los gatos. De esta cantidad, la gran mayoría (36.840,27 euros) fue para servicios veterinarios, mientras que 1.889,25 euros se usaron en alimentación y 1.362 euros en materiales como jaulas o redes de captura, imprescindibles para actuar con seguridad.

Más allá de las cifras técnicas, el impacto se ve sobre todo en los hogares. En 2025, 145 gatos procedentes del programa Xatigats encontraron familia, frente a las 48 adopciones de 2024 y las 24 de 2023. Es decir, casi se triplicaron las adopciones respecto al año anterior y se multiplicaron por seis en comparación con hace dos años, algo que el consistorio vincula al trabajo de las gestoras de colonias, al voluntariado y al uso intensivo de redes sociales.

Si se mira un periodo más amplio, desde el inicio de la actual legislatura se han contabilizado 722 intervenciones veterinarias en felinos y otras 580 actuaciones paralelas (rescates, capturas, mediaciones y gestiones administrativas) en las que han participado policía local, personal municipal y personas voluntarias. En conjunto, se han alcanzado 208 adopciones de gatos y 328 esterilizaciones, con un gasto acumulado de 81.912 euros, lo que confirma la apuesta del municipio por este modelo.

La concejala de Bienestar Animal, Susanna Gomar, ha subrayado públicamente que el proyecto funciona gracias a la coordinación entre el equipo de Bienestar Animal, las gestoras de colonias y las voluntarias encargadas de las adopciones. Desde el consistorio insisten en que el aumento de la implicación vecinal, la mayor sensibilización y la presencia constante en medios y redes han sido factores decisivos para este incremento histórico de gatos adoptados.

Zaragoza: campañas de adopción con apoyo del deporte y récord de gatos adoptados

campaña adopciones de gatos

En Zaragoza, la adopción de gatos también va en aumento y el Ayuntamiento ha optado por fórmulas muy visibles para llegar a más público. Una de las iniciativas más llamativas ha sido la campaña municipal «¡Jugamos juntos! ¡Adoptar también es ganar!», en la que los jugadores y jugadoras del Casademont Zaragoza posan en fotografías junto a perros y gatos que buscan familia.

Estas imágenes, instaladas en pleno Paseo Independencia, utilizan el tirón del deporte profesional para dar visibilidad a los animales en adopción. La idea es que quienes se acercan por curiosidad acaben planteándose seriamente incorporar un gato (o un perro) a su vida, siempre desde la responsabilidad y entendiendo que no se trata de un capricho pasajero.

La alcaldesa, Natalia Chueca, ha aprovechado la campaña para recordar que un animal de compañía no puede tratarse como un juguete ni un regalo improvisado, sino como un ser vivo que requiere cuidados, tiempo y un compromiso duradero. Es un mensaje que se repite en muchas ciudades en fechas como Navidad, Reyes o Halloween, cuando aumentan las compras impulsivas de mascotas.

Este trabajo de sensibilización ya se refleja en los números del Centro Municipal de Protección Animal. En 2025 se alcanzó una cifra récord de 363 adopciones en la ciudad, consolidando una tendencia positiva. Del total, 207 fueron gatos y 156 perros, superando con holgura tanto las 328 adopciones de 2024 como las 290 registradas en 2023, lo que indica un crecimiento sostenido.

La colaboración no se limita a la exposición fotográfica. La campaña prevé actos de apoyo durante los partidos del Casademont Zaragoza, y cuenta también con el respaldo de empresas privadas, como la aseguradora Kalibo, que ha impulsado un punto de información y coorganiza la popular «Marcha Canina Familiar». Aunque se centre en ambos tipos de animales, el beneficio para los gatos en adopción es directo: más difusión, más contactos y más posibilidades de encontrar un hogar adecuado.

Gijón y Sa Coma: el día a día de los albergues y los primeros gatos adoptados del año

Más allá de las grandes campañas, el trabajo cotidiano en los centros de protección animal sigue siendo la base de muchas adopciones de gatos en España. El albergue de Serín, en Gijón, y el centro de Sa Coma, en Ibiza, son ejemplos claros de cómo los equipos de gestión luchan por dar salida responsable a los animales que acogen.

En Gijón, el Centro de Protección Animal, conocido como albergue de Serín, inició una nueva etapa en septiembre con un equipo renovado al frente. En ese momento convivían allí más de 140 animales pendientes de adopción. En pocos meses, el centro recogió 63 perros y 44 gatos, y al cierre del año se había logrado que 70 perros y 55 gatos encontraran una familia, lo que supone un balance positivo si se tiene en cuenta la presión de entradas.

A pesar de los avances, la realidad diaria sigue siendo dura. El equipo relata casos como el de un gato abandonado en un transportín a la puerta del albergue en plenas fiestas navideñas, sin aviso previo ni explicación. Situaciones así reflejan hasta qué punto todavía queda trabajo por hacer en materia de concienciación y responsabilidad hacia los felinos.

Por eso, desde el albergue insisten en que no se entregan animales como regalos sorpresa y que el proceso de adopción pasa por un cuestionario y una valoración detallada de cada familia. La idea es que quien adopta a un gato asuma de verdad el compromiso, tanto en tiempo como en recursos económicos, y no lo vea como algo temporal sujeto a modas o fechas señaladas.

En Sa Coma (Ibiza), el inicio de 2026 ha venido marcado por la adopción de los dos primeros gatos del año: Mandarina (rebautizada como Siena) y Piolín, ambos encontrados en la calle a mediados de diciembre y no reclamados por nadie, por lo que pasaron a ser responsabilidad municipal. Tras ser identificados con microchip y vacunados, fueron puestos en adopción y finalmente escogidos por dos parejas jóvenes.

El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ibiza, Manu Jiménez, explica que se decidió frenar las adopciones durante Navidad para evitar que los animales se entregaran como simples regalos. Por eso, consideran especialmente esperanzador que, nada más reabrir las solicitudes, en una sola tarde se hayan formalizado dos adopciones, señal de que hay una demanda real y meditada de gatos de compañía.

Jiménez recuerda, además, que en el centro suelen convivir alrededor de 40 gatos, mientras que la ocupación total ronda el 90 %, y que su prioridad es dar salida también a aquellos animales que llevan más tiempo entre rejas o que tienen menos opciones a primera vista, como gatos adultos o con alguna minusvalía. Una de las medidas para impulsar las adopciones ha sido eliminar la tasa de adopción, con la idea de que nadie pueda excusarse en motivos económicos iniciales.

Para el concejal, el criterio básico es que las familias se tomen el tiempo de conocer bien al gato antes de adoptar: no todos los animales se adaptan a todos los hogares, y aspectos como la convivencia con otros animales o con niños pueden marcar la diferencia entre una adopción exitosa y una devolución traumática para el felino.

Colonias felinas, método CER y responsabilidad en la adopción

La mejora en las cifras de adopciones de gatos va de la mano, en muchas ciudades, de una gestión más profesionalizada de las colonias felinas mediante el método CER. Asociaciones como MascoTomares, en la provincia de Sevilla, llevan años demostrando que la combinación de captura, esterilización y retorno, junto con la adopción de los gatos sociables, es una fórmula viable para reducir el número de felinos en la calle y mejorar su calidad de vida.

Desde esta entidad, que acumula una década de trabajo continuo, explican que las Colonias Felinas Controladas no son espacios de abandono encubierto, sino lugares donde los gatos reciben alimento, supervisión y atención veterinaria básica gracias a la coordinación entre voluntariado y Ayuntamiento. La esterilización sistemática evita camadas descontroladas y reduce conflictos vecinales.

Al mismo tiempo, la asociación lanza un mensaje claro: no todos los gatos de colonia son adoptables. Algunos felinos, acostumbrados a la vida en la calle y con un comportamiento muy independiente, pueden sufrir mucho si se les fuerza a vivir en un piso. Por eso, recomiendan que cualquiera que quiera adoptar un gato contacte con la entidad, que puede orientar sobre el animal que mejor encaja con cada tipo de hogar.

En el día a día, el trabajo en estas colonias incluye capturas para esterilizar, traslados al veterinario, seguimiento posterior y rescate de gatos domésticos que han sido abandonados. En estos últimos casos, los animales suelen tener pocas posibilidades de sobrevivir en la calle, por lo que se prioriza su entrada en casas de acogida o refugios donde puedan ser preparados para la adopción.

La experiencia de MascoTomares y de otros colectivos similares enlaza con el mensaje que repiten muchas protectoras: adoptar a un gato es un acto de cariño, pero, sobre todo, un compromiso a largo plazo. Tomarse el tiempo necesario para reflexionar, informarse sobre las necesidades de los felinos y valorar la estabilidad del hogar es clave para que esa adopción no se convierta, meses después, en un nuevo abandono.

Adopciones de gatos mayores: el impulso europeo a los felinos sénior

Mientras en España se refuerzan los programas locales, en Europa también crecen las iniciativas que buscan facilitar la adopción de gatos con menos posibilidades, especialmente los de edad avanzada. Es el caso de la Fundación francesa 30 Millions d’Amis, que mantiene desde hace años la llamada «Operación Doyens», un proyecto centrado en animales sénior.

Desde el 1 de enero de 2026, esta fundación asume parte de los gastos veterinarios de las adopciones de gatos y perros de 10 años o más procedentes de sus protectoras colaboradoras, con un límite de hasta 1.000 euros por animal. El objetivo es claro: derribar una de las principales barreras que se encuentran muchas familias a la hora de plantearse adoptar a un felino mayor, el posible coste sanitario a medio plazo.

Con esta ayuda, la organización pretende animar a los adoptantes a mirar más allá de los cachorros y gatos jóvenes, apostando por animales que, a menudo, pasan meses o años ignorados en los refugios pese a tener un carácter cariñoso y tranquilo. Historias como la de Youna, una gata adoptada con 15 años, demuestran que estos felinos pueden integrarse perfectamente en un hogar y disfrutar de una buena calidad de vida.

Los datos de la «Operación Doyens» muestran su impacto: en 2025 se reubicaron 2.066 animales mayores, de los cuales 774 eran gatos, frente a algo más de 1.500 adopciones de sénior el año anterior. Además, ha crecido el número de protectoras implicadas, pasando de 120 en 2019 a 166 en la actualidad, lo que amplía el alcance del programa.

Este tipo de iniciativas marca una línea a seguir para otros países europeos, incluida España, donde las protectoras también empiezan a dar más visibilidad a los gatos de edad avanzada. La adopción de un felino sénior requiere cierta preparación y una expectativa realista sobre su salud, pero a cambio ofrece una convivencia sosegada y muy agradecida.

Casos particulares que ponen rostro a las adopciones felinas

Junto a los números generales, las historias individuales ayudan a entender el impacto real de las adopciones de gatos. Casos como el de Tika, una gata blanca y negra nacida en junio del año 2000, ilustran hasta qué punto estas decisiones pueden cambiar el rumbo de una vida felina.

Tika fue rescatada siendo muy pequeña de una colonia donde corría peligro de ser atropellada y ha pasado prácticamente toda su vida en un hogar, bien cuidada y protegida. Ahora, por motivos ajenos a ella, su tutora no puede seguir haciéndose cargo, y la gata se ve obligada a buscar una nueva familia cuando ya estaba completamente adaptada a la vida doméstica.

A pesar de su avanzada edad, se describe como una compañera tranquila, cariñosa y acostumbrada al trato humano, capaz de convivir con otros gatos e incluso con perros si el ambiente es sereno. Está esterilizada, desparasitada y con la salud controlada, y la asociación que la gestiona pide un hogar responsable, con ventanas protegidas, y se ofrece a hacer seguimiento de la adaptación.

Historias como la de Tika recuerdan que las adopciones de gatos no se limitan a cachorros ni a animales recién llegados a un refugio. Muchas veces implican ofrecer una segunda oportunidad a felinos que lo han perdido todo a mitad o al final de su vida, y cuyo bienestar depende en gran parte de encontrar un hogar donde puedan volver a sentirse seguros.

En otros casos, como el de las familias que acuden a los centros de protección buscando expresamente al gato con menos posibilidades de ser adoptado, se demuestra que también hay un segmento de la ciudadanía dispuesto a asumir retos mayores con tal de cambiar el destino de estos animales. Es una tendencia minoritaria, pero que poco a poco va ganando peso y que complementa a las campañas más generalistas.

Entre el avance y los desafíos: hacia unas adopciones de gatos más responsables

La fotografía que dibujan todos estos ejemplos es compleja: las adopciones de gatos crecen, los programas municipales se refuerzan y la implicación del voluntariado es cada vez mayor, pero al mismo tiempo persisten viejos problemas como el abandono, las camadas no deseadas y las decisiones impulsivas que acaban en devoluciones.

Ciudades como Xàtiva y Zaragoza muestran que la combinación de gestión técnica (método CER, esterilizaciones, control de colonias) y campañas de sensibilización bien diseñadas puede traducirse en un notable aumento de gatos adoptados. Al mismo tiempo, refugios como los de Gijón o Sa Coma y asociaciones como MascoTomares insisten en que la clave está en cerrar bien cada adopción, evitando tratar a los animales como objetos de usar y tirar.

La experiencia europea con proyectos como la «Operación Doyens» apunta a nuevas vías para impulsar la adopción de gatos con menos oportunidades, en especial los de edad avanzada, reduciendo el peso del factor económico en las decisiones de las familias. Y los casos individuales, desde los primeros gatos adoptados del año en Ibiza hasta felinos veteranos como Tika, ponen rostro a una realidad que va mucho más allá de las estadísticas.

Las adopciones de gatos se consolidan como una pieza esencial de las políticas de bienestar animal en España y otros países europeos, siempre que vayan acompañadas de educación, apoyo institucional y una ciudadanía dispuesta a asumir la responsabilidad que implica convivir con un felino durante toda su vida.

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