Verdades y mitos de la toxoplasmosis

Acerca de la realidad que ya conocemos que un gato puede trasmitirnos la enfermedad de toxoplasmosis es importante que conozcas ciertas cosas: Primero que todo, los gatos que pueden contagiarnos la enfermedad, son aquellos que se alimentan con carnes o vísceras crudas o mal cocidas, de ratones, y de aves infectadas. Un gato que permanece dentro de la casa, que es alimentado con alimentos especiales para gatos,  como alimento seco o en lata, raramente se infectará con el parásito de la enfermedad.

Además de esto, si llegase a infectarse, a los pocos días empezaría a eliminar los huevos del toxoplasma, por lo que la posibilidad de contagiarnos es bastante baja. Fuera de esto, la enfermedad va a producir suficientes anticuerpos en el organismo del animal, para que no pueda volver a enfermarse de toxoplasmosis por el resto de su vida, razón por la cual tendremos un menor riesgo de contraer la enfermedad.

De igual manera, es importante destacar, que los huevos de toxoplasma, no son peligrosos en las heces frescas, ya que deben madurar durante 24 a 48 horas, en ciertas condiciones de humedad y de temperatura. Generalmente pocas personas dejan de limpiar la caja de arena de su gato por tanto tiempo, por lo que la posibilidad que incubemos los huevos es remota.  La única manera en la que nos contagiaremos con estos huevos es llevándolos directamente a la boca.

Como lo mencionábamos anteriormente, el mayor peligro para las mujeres embarazadas no es el gato, sino el mal manejo que pueden darle a las deposiciones del animal, y al mismo tiempo al mal tratamiento a las comidas crudas como la carne, los vegetales y una mala limpieza de las manos.


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