Tiña en los gatos

Si nuestro gato presenta zonas de su piel carentes de pelo y con escamocidades, sobre la que lo vemos lamerse continuamente, es probable que estemos frente a un cuadro de dermatofitosis, más conocida como Tiña felina.

La tiña es una reacción dermatológica ocasionada por hongos que afecta a muchas especies de animales, pero en el caso del gato es donde se presenta un riesgo más acentuado de contagio y transmisión, incluido a los humanos.

Esta enfermedad puede surgir aunque nuestro gato lleve un buen régimen higiénico y esté en un adecuado estado sanitario, por lo que no debemos descartar la posibilidad de que nuestra mascota padezca de tiña al presentar alguno de los siguientes síntomas:

  • Perdida o caída del pelo zonal o generalizada.
  • Continuo rascarse y lamido del foco afectado.
  • Descarnación de la piel y presencia de escamocidades.

Es habitual que la tiña surja en determinadas zonas de la piel, como detrás de las orejas y extremidades. Los dermatofitos no pueden desarrollarse en zonas cubiertas de pelos, por lo que prefieren aquellas zonas donde el pelaje es menos abundante, y por lo tanto, más fácil de exterminar; no obstante, la tiña podría aparecer en cualquier parte del cuerpo de nuestro gatito, incluso en las uñas, resquebrajándolas y rompiéndolas, denominándose en este caso onicomicosis.

Si observamos alguno de estos síntomas, debemos consultar de inmediato con un profesional, pues el gato al lamerse -y si padece tiña lo hará continuamente- expande la infección a otras zonas sanas.

Una vez diagnosticada la dermatofitosis, e incluso antes o durante su diagnostico, se debe limpiar las zonas afectadas con productos antiinfecciosos, antisépticos y antifungicos, como la violeta de genciana o la povidona yodada. Con este procedimiento lograremos desinfectar las heridas y detener el avance de la enfermedad.

Y si bien antes te comentábamos que la tiña puede surgir aunque nuestro gato posea un buen estado sanitario, la ausencia o deficiencia de este aumentará sus posibilidades, al igual que la mala alimentación, poca recepción de luz solar, estrés, parásitos y o el exceso calor.

En algo que tendrás que tener mucho cuidado es en la higiene al momento de tratar a tu gato, asegurándote de usar siempre guantes de goma y limpiarte muy bien las manos con desinfectante luego de estar en contacto con él. Recuerda que la tiña también puede ser trasmitida a los humanos.

Asegúrate también de limpiar las zonas de la casa por las que ande el gato, aspirando todo los pelos o residuos de piel que pueda dejar.

Una vez comenzado el tratamiento, verás como la tiña va retrocediendo y cubriéndose de pelo las zonas afectadas. Aun así, continua con las curaciones un par de semanas más luego de que la infección halla desaparecido, y siempre sigue las instrucciones de tu medico veterinario.

Foto Vía: worldischanging


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