Seguridad en los juegos entre gatos y perros

Perro y gato

Los juegos entre gatos y perros deben de estar supervisados por una persona adulta, ya que por muy bien que se lleven ambos animales, mantener la seguridad de ambos es algo primordial a la hora de evitar que acaben haciéndose daño.

Hoy te voy a dar una serie de consejos para que ellos puedan divertirse sin riesgo, y que tú puedas permanecer tranquilo/a mientras te entretienes viéndoles hacer travesuras.

Si un gato, desde muy joven, aprende a convivir con un perro, y el cánido vive también con un felino, es probable que terminen llevándose de maravilla, como si fuesen hermanos. De hecho, te puedo contar que tuve hace muchos años un perrito que se llamaba Sami, y a un gato que se llamaba Mishi. Eran inseparables, hasta el punto de que Mishi estuvo una temporada sin aparecer, y cuando regresó Sami le dio una bienvenida espectacular: ladró de alegría, incluso dio saltos alrededor del felino, el cual ronroneó en señal de felicidad.

Pero cuando juegan hay que estar alerta, ya que el gato puede arañarle o bien el perro puede morderle. Para evitar esto, es muy necesario conocer las señales de calma de ambas especies, para actuar antes de que surja el conflicto. En el caso de los gatos, si vemos que eriza el pelaje del lomo, arquea la espalda, y echa las orejas hacia atrás, esto nos estará indicando de que el animal se siente incómodo. A partir de ahí puede hacer dos cosas: atacar o huir. La mayoría de las veces intentará marcharse, pero si no puede acabará por atacar.

Si hablamos de perros, las señales que nos indicarán que se siente estresado son: lamerse el hocico, ponerse a olisquear el suelo, o evitar la mirada. Ellos también sólo atacarán cuando la tensión y/o estrés sea muy alta/o.

Hay que recordar que los animales, como norma general, siempre evitan la confrontación. No se atacarán a menos que sientan que su seguridad depende de ello.


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