¿Por qué hay que cepillar a los gatos?

Persa negro

Cepillar a un gato puede ser una experiencia maravillosa tanto para él como para ti, pero también puede ser que no le guste nada y sea poco menos que una tortura para él. Es muy aconsejable empezar a acostumbrarlo desde jovencito, para que así pueda asociar la hora del cepillado con algo positivo. Pero, ¿por qué debemos peinarlos? ¿No lo hacen ellos solos ya?

Estas y otras cuestiones las resolveremos a continuación.

Devon rex

Los gatos son animales que pasan mucho tiempo acicalándose para mantener suave y brillante su pelaje. Y nosotros disfrutamos viéndolo, ¿verdad? Pero uno de los motivos por los cuales se debe de cepillar su pelo es para evitar las bolas de pelo que se forman en su estómago, y que puede traerle diversos problemas que necesitarán atención veterinaria para resolverlos.

Pero además de prevenir estos problemas, hay otros motivos por los cuales conviene cepillarlo a diario:

  • Mantendrá más limpia la casa. Al cepillarlo, se retira el pelo muerto, que es el que vemos en el suelo, en las mantas, etc.
  • Llevarás un mejor control de los parásitos que pueda tener tu gato, lo cual te permitirá actuar en consecuencia para eliminarlos.
  • Especialmente en los gatos de pelo largo, se evitarán los enredos y los nudos.
  • Le ayudará a relajarse y, de paso, se estrechará aún más vuestra relación. Un gato que se ha acostumbrado desde joven a que lo cepillen, disfrutará de esos momentos.

Sagrado de Birmania

Por supuesto, además de cepillarlo, puedes aprovechar y acariciarlo, demostrarle lo mucho que le quieres. Así conseguirás que vuestra relación se estreche, y se fortalezca. Ahora bien, ¿cuántas veces hay que cepillarlo? Dependerá de la longitud del pelo de tu amigo.

En general, los que tienen el pelo largo deberán de cepillarse unas 2-3 veces al día, especialmente en la época de muda. Sin embargo, los que tienen el pelo corto o semilargo bastará con 1-2 veces al día.

Por supuesto, si tienes un gato al que no le gusta nada todo este tema, lo mejor es no cepillarlo, o intentar primero que asocie el cepillo con algo positivo. Por ejemplo, cada vez que se acerque al peine, darle una chuche. Y progresivamente pasárselo por el pelo, poco a poco, y premiarlo.


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